No se pueden imaginar el bien que nos hace ver a los seres queridos bien, felices, tranquilos o simplemente exuberantes por algo que les ha sucedido. Es una sensación inexplicable para los enfermos de fibromialgia, parece que estamos íntimamente unidos a cómo se encuentran nuestros familiares y amigos, y si me apuran, el mundo en general.

Por lo menos ese es mi caso. Una sonrisa de cualquiera de mis hijos, ver a mi marido ilusionado, saber que el resto de mi familia se encuentra bien, una buena palabra  o una de cariño de cualquier buen amigo…

Adoro esta capacidad de amar tan desinteresada.