Buenas noches.

Pues sí, resulta que un día después de mi cumpleaños se celebra el Día Internacional contra el Dolor, qué ironía y a la vez que bueno. Ironía es sólo por la parte que me toca (mi cumple) y bueno porque parece que existen más personas en el mundo que se mueven para intentar erradicar o en su caso, paliar el dolor de esta sociedad.

Sé que los enfermos de fibromialgia no somos los únicos que sufrimos dolor, FALTARÍA MÁS!!!, sé que existen otras muchas enfermedades en las que los pacientes sienten dolores tremendos, pero creo que es en la fibromialgia donde aún estamos en pañales.

Qué produce ese dolor?, Cómo podemos erradicarlo? De qué depende que un día te duela más y otro menos? Por qué no existe ninguna prueba médica que detecte la enfermedad? De qué depende que a un paciente le sirva una medicación y a otro no? Por qué nos sienta tan mal el frío? Jolín, cuántas preguntas sin respuestas….. Pues eso mismo es lo que los pacientes de fibromialgia no entendemos, por qué existen tantas preguntas sin respuestas.

Como pacientes nos sentimos muy desamparados. Primero comienza una interminable cantidad de visitas al médico para que te tomen en serio y decidan enviarte a un especialista, que normalmente será al traumatólogo. Te hará las pruebas pertinentes y te dirá que no tienes nada. Después seguirás viendo distintos especialistas hasta llegar al reumatólogo (este fue mi caso particular) que después de varias pruebas concluyó que lo mío era fibromialgia. Por fin!!!! Un diagnóstico, no estoy loca, ya han encontrado lo que tengo, pero….. no, no es así, por más que hayan encontrado lo que tengo, siempre habrá lo mismo. Llegas al médico de familia y te indica que vale, estás muy cansada y te da un par de días de baja para que descanses. Así durante un año seguido. Cuando de repente amaneces para ir a trabajar otro día (ya he dicho que después de un año?) y tu marido te dice : “arriba, que llegas tarde!!!” y tú lo miras llorando y le respondes: “hoy ya no cariño, hoy ya no me puedo mover”. Es entonces cuando tres días después, cuando has podido levantarte de la cama, has ido al médico de familia y le has dicho que YA NO PUEDES MÁS. Entonces y sólo entonces, te dice: te voy a dar la baja a ver si te mejoras descansando y te voy a hacer unas pruebas y a cambiarte la medicación que no te está ayudando mucho. Debes hacer algo de deporte, debes salir, debes hacer cosas que te gusten. DEBO TENER FUERZA PARA TODO ELLO, PERO SE ME HA ACABADO DESPUÉS DE UN AÑO DICIÉNDOTE LO MAL QUE ME SENTÍA.

Es entonces cuando vuelves a pasar por un montón de pruebas para descartar cosas y cuando comienzan los trámites para darte hora en Salud Mental, porque ahora a los pacientes de fibromialgia son ellos los que los visitan. Qué bien! Parece que alguien me va a escuchar.

Pues sí, él te escucha, y cuando terminas de exponer lo que te ocurre: esos dolores en lugares de tu cuerpo que ni tú sabías que existían, ese miedo que tienes a salir a la calle sola, esos ataques de pánico que sientes, esos ataques de ansiedad que parece que te está dando un infarto, esos cambios tan bruscos de humor que nadie en tu familia te entiende y donde te vuelves totalmente agresiva con tu marido (al que pido mil disculpas desde aquí), esos cambios de medicación que te han hecho ver visiones, dormirte en el trabajo, despertarte con sudores, etc; pues como decía, cuando terminas de exponer todo eso tu psicólogo te pregunta: “Y por qué crees que esto es debido a la fibromialgia?” Tú, con la cara llena de lágrimas después de haberle contado el periplo que has pasado y no entendiendo mucho la pregunta, lo miras a la cara y le dices: “Tú sabes lo que es la fibromialgia, sabes en qué consiste?”. Cuando escuchas que su respuesta es “NO” es cuando te das cuenta de que, efectivamente, debe haber un Día Internacional del Dolor, porque se te va el mundo al suelo pensando en cómo puede ayudarte alguien que no tiene ni idea de lo que tú padeces.

 

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