Buenas noches:

Pues sí amigos, hoy es uno de esos días. Uno de esos días en los que deseas no estar aquí, en los que te preguntas por qué -claro que otros pensarán y por qué no?- uno de esos días en los que la ira se va apoderando de ti y terminas por pensar que eres un monstruo y que estarías mejor encerrada sin dañar a nadie. Luego, cuando tienes un poco de lucidez, lo piensas y dices: joder, pero si la víctima soy yo! Si la que lo sufre soy yo! Si la que aguanta los dolores soy yo! Si con la que están experimentando es conmigo! Si la que engorda por no poder ni moverse y por la medicación soy yo! Si la que no se aguanta a sí misma (amén de que otros no me aguanten tampoco) soy yo! Si la que no se puede levantar por las mañanas soy yo! Si la que se toma casi diez pastillas al día soy yo! 

Pero saben qué, no es así. Cuando ya tengo más que un poco de lucidez me doy cuenta de que la víctima no soy sólo yo. Sí, es cierto que yo me medico, tengo los cambios de humor, los cambios hormonales, las crisis de dolor, los olvidos, la fibroneblina, etc, pero las víctimas de esta maldita enfermedad somos todos los que convivimos en casa.

Hoy ha sido un día muy duro, de dolor duro, de ese dolor que no se va de ninguna manera. De ese dolor que empieza en el pelo y termina en el dedo gordo del pie. De ese dolor que no hay forma de calmar ni de apaciguar; ese que te quiere consumir recordándote que no eres nada y que estás a su servicio para cuando él quiera machacarte. 

Me costó una hora, como lo leen, una hora salir de la cama. No es que quisiera protagonizar el vídeo de la canción de Mecano “Hoy no me puedo levantar”,no, es que realmente no podía; y todo por qué? Pues porque no me dí la vuelta en la cama de forma oportuna para que mi cadera no quedara inundada de ese dolor que no cesa y que termina destrozando tus nervios con el paso de los minutos. Así es cómo un enfermo de Fibromialgia puede echar a perder un día de su vida. Después de conseguir levantarme y a medida que el día iba avanzando, mi cuerpo promovido por la medicación, que me tomé a la una de la tarde en vez de a las nueve de la mañana, empezaba a responderme, aunque bastante dolorido.

Cómo creen ustedes que llega una persona así a la noche? La respuesta- por si alguno no lo sabe- es derrotada, de mal humor, llena de ira, agobiada, dolorida, con la autoestima por los suelos, sin dignidad y deseando, un día más, que esto acabe ya, que este sufrimiento mío y de mi familia termine. A veces me gustaría tener el valor de salir de sus vidas de una vez por todas, y me doy cuenta de lo cobarde e injusta que soy por no hacerlo y dejar que ellos sigan sintiendo el sufrimiento de verme así y de tener que aguantarme.

Sólo tengo 42 años, joder! Creo que merezco un poco de felicidad y tranquilidad y creo que nos la merecemos todos en esta familia también. 

Saben? Lo bueno de esto es que mañana es otro día y volveré a jugar a la ruleta rusa a ver lo que me toca y lo que seré capaz de hacer sentir a mi familia.

Gracias por leerme. Les mando besos y abrazos de algodón.