Buenas noches:

No les dije yo que tenìa mis ángeles? Pues sí, se los dije, y es porque los tengo. El primero en aparecer fue Chicho, con el que crucé un par de whatssaps que me llegaron al alma. Me emocionó muchísimo saber lo que sentía sobre mi. Es algo que a mí me cuesta mucho detectar, pero cuando te lo dicen, yo por lo menos me emociono como una niña pequeña.

El siguiente en aparecer en la distancia fue David, que me confesó estar delante de un café llorando por las palabras que escribí sobre él, pero David es un exagerado. Eso sí, ese día de Marruecos había 20 lectores del blog.

Después apareció Christian y puso unas palabras sobre mí en respuesta al artículo que me hicieron llorar muchísimo. Qué bueno es poder descargarse y llorar. Esta es una época de llorar mucho, así la estoy viviendo y me está ayudando a descargarme emocional y físicamente.

Pues bien, hoy apareció otro de mis ángeles. Vinieron a verme Rosi y Anna. Patricia les había dicho lo del blog, lo leyeron y me llamaron para venir hoy. Si es que no me puedo quejar, cada uno a su manera pero no hacen más que cuidarme.

Bueno, el caso es que Anna se dedica al Neuro-training -y ustedes se preguntarán que qué es eso?, pues yo también – y me estuvo hablando de que podría ayudarme con él, que a ella le ha ayudado mucho en su problema de salud y que tengo, también, que empezar a comer mejor. Dejar ciertos alimentos como el gluten y utilizar más otros como por ejemplo el coco, que va muy bien para el cerebro.

No conozco muy bien cómo trabaja el neuro-training, pero por lo que me explicó tiene mucho que ver con las conexiones del cerebro, lo saturadas que pueden estar y cómo dessaturarlas (si no existe esta palabra Pablo me la corregirá) y comenzar a construir conexiones saludables. Ellos entienden que el cerebro hace en todo momento lo mejor que puede para  solventar situaciones, pero lo mejor que pueden en ese momento a lo mejor no es lo mejor que sabe, por lo que nuestro organismo adopta ese patrón de actuación insano con el que se va agotando y que esta técnica construye nuevos puentes de comunicación correctos para que el cerebro no se sature. Creo haberlo explicado bien (si no, Pablo me volverá a corregir), jijiji.

No sé si va a funcionar o no, voy a realizarlo con ilusión, con la ilusión de la niña inmadura que me siento desde hace un tiempo y que espera que alguien la coja en sus brazos y le susurre, tranquila, no pasa nada, todo va a estar bien. Como decía voy a intentarlo como yo sólo sé hacerlo y es con todas mis fuerzas (que ahora no son muchas, pero que como esto funcione van a ver ustedes, porque amenazo con seguir escribiendo) y toda mi ilusión. 

Pero todo este artículo es para agradecer la presencia de mis ángeles, la aparición de los mismos, las ganas de ayudarme que tienen, el compromiso que demuestran y el amor tierno que hemos conseguido vincular entre nosotros. Adoro los momentos que comparto con ellos (de cualquier forma: teléfono, presencial, whatssaps, Facebook, etc) y me siento muy, pero que muy feliz y afortunada por tenerlos.

Gracias por leerme y besos y abrazos para todos.