Buenas noches:

La verdad es que me he quedado absolutamente abrumada y encantada con la respuesta que han tenido todas las personas que se han acercado al blog para leer el artículo de ayer, que hacía referencia a una gran persona como es Pedro Pérez Fleitas. Me alegra tanto, pero tanto, ver que tiene tanta gente que lo quiere que es una emoción y una responsabilidad enormes el reencontrarme con él la semana que viene para trabajar un poco mi cuerpo. Gracias a todos, de verdad.

Bueno, ayer me encontré mejor de los dolores. Mi cuerpo estaba en sintonía conmigo y pude hacer cosas en casa, desde limpiar algo hasta hacer la comida y leer. Después, a eso de la una me tumbé un poco. Por la tarde fui a clase de yoga. Estuvo muy bien que fuera porque Pablo no pudo ir, así que me dejó sóla en la biblioteca (hace unos meses no me hubiera atrevido) y cuando salí, él no había terminado su reunión así que decidí volver sola a casa. Sí señor!!!! Volví sola a casa, en taxi, pero no le quita mérito a que era de noche y tuve que caminar por Las Palmas hasta encontrar uno. Me siento muy  orgullosa de lo que he conseguido, sé que puedo y debo hacerlo. Cuando llegué a casa no tenía nada de ansiedad por haber estado sola en la calle. Llegué tranquila y seguí con lo que tocaba, sin necesidad de relajarme. La clase estuvo bien, trabajamos piernas y abdominales, para terminar relajándonos y caminando agradeciendo a todos la participación. No sé si alguna vez llegaré a entender el yoga, pero lo voy a seguir intentando porque quiero profundizar en el en la medida que mi cuerpo me lo permita.

Hoy la cosa ha sido diferente. Volvía a estar sola en casa y me sentía bien. Mi cuerpo dolía algo pero entendía que tenía que ver con la clase de ayer. Me llamó Merche para darme información sobre una chica que también había padecido Fibromialgia y que realizaba una terapia alternativa llamada Tapping y me dio su página web para que me informara, si alguien quiere que se la de que me lo diga. Bueno, iré probando terapias hasta encontrar la que me ayude de verdad. Imagino que a cada persona le ayudará una terapia diferente.

 Decidí que iba a limpiar sólo el baño de arriba y así lo hice, pero usé lejía y metí la pata. Encima había cerrado la ventana del baño para limpiarla bien y cuando me di cuenta, ya el olor de la lejía había penetrado tanto en mí que comencé a marearme. Luego bajé a la cocina y estuve un poco en la terraza. De pronto empecé a notarme extrañamente cansada y me dí cuenta de que seguía oliendo la lejía aunque me había separado por completo de ella y estaba al aire libre, sabía que estaba perdida. Me tomé algo de leche con unas galletas y me acosté con Manchitas al lado mientras Belma y Vincent hacían guardia a los pies del sillón. Ya se había hecho la hora y llegó Pablo que me encontró en ese estado y me hizo prometerle que no iba a tocar más los baños, que él se encargaba de que estuvieran limpios. De verdad que es un verdadero Ángel. Me quedé dormida en el sillón hasta que estuvo la comida. Almorcé y me volví a quedar dormida con Manchitas a mi lado -me encontraba tan agotada- . Pablo trajo a las niñas del cole y ya tuve que incorporarme. Elba me había traído de la excursión a la que fue con el cole media bolsa de munchitos (mis preferidas) y muchas anécdotas por contar. Inés me trajo un gran beso y un enorme abrazo, junto con sus anécdotas y Alberto me trajo la información que le habían dado de las universidades, parece que se va esclareciendo lo que quiere hacer…o no, le falta un año aún pero parece que quiere correr porque se ilusionó mucho viéndose en un campus y compartiendo con compañeros. Espero que le vaya bien y que decida lo que realmente le gusta. A esta hora todavía me está hablando de ello (me encanta cuando se ponen así, que parece que te siguen necesitando para sofocar sus dudas y ansiedades), Elba se acaba de ir a la cama y aquí, pegadita a mi, tengo a Inés que ha decidido que el principio de las noches los va a pasar en la cama dándome besos hasta que cae en los brazos de morfeo. 

Ya ven, ha sido un día a medias pero del que no me puedo quejar: Pedro tiene muchos seguidores, mi marido no me deja limpiar más el baño, Merche me ha informado de otra terapia alternativa, Elba me trajo munchitos y grandes anécdotas, Inés y su gran abrazo siguen acompañándome y Alberto quiere hacerme partícipe de su futuro universitario. 

La felicidad se mide por momentos, y en este momento me siento feliz, aunque haya ángeles lejos, que no veo y a los que me gustaría dedicarles más tiempo y comprensión.

Me van a permitir que le dedique este artículo a Manchitas. Sin él les aseguro que hubiera sido muy difícil mi comienzo de recuperación. Es tan, pero tan Leal, que ya quisiera yo poder ser así con mis ángeles. Se entrega tanto a la causa de que yo esté bien, que sortea cualquier obstáculo hasta encontrarme y ver que así es. Lo adoro.

Gracias por leerme, les mando muchos besos y abrazos de algodón.