Buenas noches:

Mañana será un gran día, creo que sí. El de hoy no lo ha sido tanto. Me he levantado dolorida -bastante- y he hecho lo justo para que la casa estuviera recogida (sobre todo de pelos de los perros) y ponerme a ver los folletos que mi hijo Alberto me dejó sobre las universidades y los grados. Qué emoción!!!! Qué mayor se ha hecho en un abrir y cerrar de ojos. Ya mirando universidades para estudiar y divertirse en el campus. Quiere irse a Barcelona, está bien, haremos lo posible porque así sea. 

Ya digo, el día ha ido más o menos, entre la incomodidad de los dolores y la realidad familiar que nunca es fácil, porque nadie dijo que llevar una casa con tanta gente fuera sencillo, verdad? (Acaba de venir Inés, que me ha hecho una tarjeta para que siempre la recuerde, también estará pensando irse a la universidad ya?). Hoy también tuve médico. Me da el parte de baja y me pregunta si algo más. Yo entiendo que los médicos de familia están un poco descolocados con el tema de la Fibromialgia, pero es que el mío, el pobre, no tengo yo muy claro que él piense que se puede mejorar algo.

En realidad creo que pobre de mí y de las pacientes a las que nos atiende, porque reconozco que él pone mucho empeño y te escucha y te habla, pero en realidad, la sensación con la que sales de allí es con la de que estás desahuciada, absolutamente desahuciada y no se puede hacer nada para que la cosa cambie. Todo lo que te ocurre es por lo mismo (salvo un hongo que tengo en la uña del dedo gordo del pie) y todos los síntomas se mejorarán con la subida de dosis que tenía aquí preparada para cuando empezaras a quejarte otra vez de los dolores y de la fibroneblina. Ah, también mejorarás si haces ejercicio.

Qué poca esperanza nos dan a los enfermos de Fibromialgia, la verdad es que si no eres un poco fuerte mentalmente hablando o tienes un gran apoyo, te planteas claramente el suicidio, porque los dolores no pueden ser más fuertes y constantes, vives que parece que no eres de este mundo y que las personas te hablan en otro idioma, nadie te entiende (ni si quiera la persona más empática del mundo), todos te juzgan, todos creen que saben más que tú de la enfermedad y los que más saben sobre ella reconocen que no saben mucho y que nada se puede hacer. Ante esta realidad, sólo queda probar las terapias que te van apareciendo, pero eso si tienes un bolsillo que lo aguante, porque no todos podemos afrontarlo.

En este tiempo he aprendido que las personas deben hacer lo que realmente les apetece hacer. Que si quieres algo debes visualizarlo y buscar la manera de conseguirlo, sea lo que sea siempre que no dañe a nadie. No es fácil que alguien llegue a la conclusión de lo que quiere, me he encontrado con muchas personas que no lo saben. Es más sencillo encontrar a alguien que sabe lo que no quiere, algo también muy importante. Normalmente las personas saben lo que quieren cuando les queda poco tiempo de vida o por una enfermedad o por edad (o eso creo yo). Yo creo que he encontrado lo que no quiero y lo que quiero (por lo menos en este momento). Ha sido un trabajo muy íntimo y muy pensado que se empezó a gestar casi por casualidad, pero que imaginándome en ello, me visualizo muy feliz.

Lo que no quiero siempre lo he sabido. No quiero en mi vida gente falsa, negativa, mentirosa, deshonesta, gandula, parásita, etc. No quiero estrés, angustias de sí sigo o no, inseguridad, dependencia, carencias. Por el contrario me gustaría encontrar una ocupación que me permita cuidarme, cuidar de mi familia, descansar, y todo ello sin estar en todo momento mirando el reloj y deseando que algo acabe. Desearía estar más en contacto con la naturaleza, hacer, crear, ver crecer, cuidar, dar felicidad a mis hijos de cuatro patas y aprender de todo lo que la naturaleza tiene que enseñarme. Nutrirme de ella y enseñar a mis hijos qué es lo realmente importante. Qué equivocada estuve! Qué bueno poder tener la oportunidad por lo menos de saber que lo que quiero está ahí y ya sólo falta dar el paso de valentía e ir a por ello.Quiero viajar, conocer, nutrirme, madurar, empaparme de nuevas culturas, pero no en hoteles de cinco estrellas y con viajes programados que salen una pasta,  no. Quiero hacerlo mochila al hombro, abandonando todo miedo y enriqueciéndome a cada paso que doy. Me encantaría que mis hijos lo compartieran, pero si no es así, quiero tener la madurez de respetar sus decisiones y comprender que ellos quieren otro tipo de vida. Quiero acompañarlos como se merecen pero sin dejar mis parcelas huérfanas, quiero encontrar el equilibrio que supone el respeto y la diversidad. Vaya! Creo que voy a luchar por ello. Lo voy a conseguir, o no, pero no me voy a quedar con las ganas de saber si soy capaz. La Fibromialgia no me va parar, en realidad, ha sido la causante de este cambio de pensamiento, ha sido la causante de que quiera vivir y me haya dado cuenta de que lo que llevaba no era la vida que quería llevar. Al final voy a tener que darle las gracias y todo….

Gracias por leerme. Muchos besos y abrazos de algodón