Buenas noches:

Ayer fue una tarde bastante agradable en familia (sólo faltó Alberto). Cuando iba a salir a recoger a Elba en el cole, que Pablo no podía ir, apareció Carlota que la traía María (hija mayor de Pablo y de Belén) con una bolsa de castañas. Cuando María vio que yo iba a coger el coche me dijo que ella recogía a Elba y la traía a casa. La verdad es que me sentí muy cuidada y apreciada por ese detalle de María. Me hizo sentir muy bien. Así que, como Inés se animó y Carlota la acompañaba para que ella no tuviera que bajarse del coche, me quedé en casa asando castañas y esperando que todos regresaran. Pasamos una tarde muy agradable comiendo castañas (ellos) y enterándonos de cómo le había ido el viaje a Salamanca a María. Luego se fue y la casa volvió a su rutina.

Ahora quiero contarles la nueva experiencia que he tenido hoy el Aqua-running. Aunque hoy no ha sido esa la única experiencia que he tenido, ya que caminé desde la Plaza de la Victoria hasta el Metropole, eso sí, SOLA. Notaba que iba bastante abrumada por los estímulos que encontraba y como haciendo eses en el camino, pero llegué y a un buen ritmo. Me siento bien, vamos cumpliendo objetivos aunque tengamos que dar un paso hacia delante y otro hacia atrás (parece que voy a bailar, jajaja). Al llegar al Metropole fui a cambiarme -he de decir que en pleno noviembre no pude encontrar mejor día de sol para ir- y al salir del vestuario ya vi a Pedro. Lo abracé como si estuviera viendo a alguien de mi familia, pero es que hacía tantísimo tiempo que no lo veía y es una persona tan, pero tan entrañable, que no pude resistirme. La verdad es que es de esa gente que pasa por tu vida y que no sabes muy bien por qué, porque es más bien callado, no pasa desapercibido (también es que es muy guapo) pero es que es tan cariñoso y tan atento……. Bueno, a lo que íbamos, me explicó cómo era la actividad y me dijo que no me procurara que la temperatura del agua estaba por encima de los 24 grados (muy importante para alguien con Fibromialgia). Me presentó a todos los componentes del equipo que allí se encontraban (todos muy agradables y didácticos) y dimos comienzo a una hora de ejercicio donde me sentí absolutamente encantada. El agua estaba estupenda, los compañeros me ayudaban y me corregían, Pedro era súper paciente conmigo, fue todo genial, de verdad, me sentí arropada, sentía que podía hacer algo de ejercicio que no suponía un dolor nada más empezar, (ya mañana lidiaremos con las agujetas, pero eso es harina de otro costal). Lo único que no conseguía era poner el cuerpo recto tirando del abdomen y no desplazarme, pero tiempo al tiempo.

Bueno, al terminar la clase me duché y salí a tomarme algo con Pedro antes de comer. Estuvimos poniéndonos al día de nuestras vidas y recordando cositas del pasado. Pablo me dijo que iba a salir a las 13:30 y que comía con nosotros, así que, aunque salió un poco más tarde, lo esperamos y comimos con él. Así Pedro y él volvían a encontrarse porque sólo se habían visto una vez. Tuvimos un almuerzo agradable pero corto porque Pedro tenía que volver a dar clase a las 15:00.

Cuando se fue Pablo y yo volvimos en el coche y decidimos esperar por Inés así que nos tomamos un appletiser en una cafetería cerca del colegio, y aquí es donde empieza lo peor. Empecé a ponerme nerviosa, a sentir mucha ansiedad. Llevaba mucho tiempo fuera de casa y necesitaba volver a la “guarida” ya porque parecía que me iba a subir por las paredes. Me noté muy desorientada y mareada en el colegio. Demasiados niños, demasiada escalera, demasiados padres; para mí era demasiado de todo. Al volver a casa estuve un rato volviendo a mi tranquilidad y ya luego me dediqué a Inés. 

Sopesando el día ha estado bien, hay mucho que mejorar y creo que lo voy a conseguir, pero no sin mucho esfuerzo. Esto no va a ser coser y cantar, va a ser un trabajo a conciencia. Voy a seguir en las clases con Pedro, salvo que mañana vea que sea contraproducente para mí. Había pensado bajar con Pablo por la mañana, ir en bici hasta el Metropole, hacer la clase y volver en bici. No sé si será mucho, si podré montar en bici, si me agobiaré, si me dará vértigo, etc; lo único que sé es que si no lo intento no lo voy a saber nunca.

Se lo dedico a Pedro en primer lugar y para agradecerle su invitación, pero hoy también se lo dedico a Néstor, que se encuentra en su casa malito con un lumbago. Pobrecito, espero que se mejore pronto.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón y como yo sé que nos olvidamos, les voy a empezar a recordar que por favor compartan para que pueda llegar a más personas y así poder ayudar a más gente. Gracias