Buenas noches:

No pudo ser en bici pero fue. Wow, qué día! Como las locas!!!! Mejor empiezo a contar que después me voy por las ramas. En fin, vamos a ello. 

Me levanté muy temprano – demasiado para la cantidad de medicación que tomó – y estuve desde primera hora de la mañana acompañando a Inés, que he de decirles que hoy ha hecho ella sola su desayuno. La llevamos al colegio, yo sin desayunar porque tenía que ir a hacerme una analítica, y luego fuimos al laboratorio para la mencionada analítica. Al salir de allí aparcamos el coche por Tomás Morales y fui a desayunar con Pablo, aunque él sólo tomó un cortado porque tenía prisa. Me quedé sola en el restaurante – voy a recalcar lo de sola, porque a lo mejor para ustedes no es importante, pero para mí es como haber conseguido lanzarme en paracaídas con el vértigo que tengo- y acabé mi desayuno. Cuando lo concluí me fui caminando sola -vuelvo a recalcar lo de sola – hasta el Metropole. La verdad es que no estaba excesivamente insegura, pero sí me tambaleaba un poco y me costaba concentrarme con el ruido y los coches pasando, pero como el día estaba estupendo, con un calor agradable y bastante despejado, el paseo se hizo corto y casi placentero (digo casi porque a veces me da vergüenza que el resto de caminantes me vean tambalearme).

Bueno llegué al Metropole y en la entrada me cobraron y me hicieron la ficha (si el presidente del Metropole lee este artículo que sepa que el chico de la entrada es un encanto y que hace muy bien su trabajo) y me dijo que fuera a la oficina que era donde me iban a dar la tarjeta para poder entrar en las instalaciones en los horarios de mi actividad. Y yo, que a obediente no me gana nadie, fui a la oficina. Me sorprendió la cantidad de gente que trabaja allí. Me atendió una chica también muy agradable – a la que no tuve ni la deferencia de preguntarle el nombre – me hizo una foto y me dio mi tarjeta para poder entrar. Salí de aquella oficina y fui a cambiarme al vestuario. Al salir hablé algo con Pedro y me dijo que daba clases a una señora que le ha contado muchos de los síntomas que ha leído en este blog, que había visitado muchos médicos y que nada, hasta que uno le dijo que creía que padecía Fibromialgia pero que con el carácter que tenía no lo veía muy probable. Yo no sabía que el carácter era una prueba discriminatoria (esto ha sido ironía, que nadie se moleste por favor). Le dije que rápidamente le diera mi teléfono para hablar con ella y que , si quiere, se acerque al médico al que fue mi amiga que se lo diagnosticó en veinte días. 

Hice la actividad completa, y hoy Pedro dio cañilla con las carreras al 80%, pero no me quejo, lo disfruté y, además, fui capaz de concentrarme en mi trabajo para mejorar la técnica. Conseguí aislarme un rato de las conversaciones de fuera y de los ruidos que había. Me gustó mucho. También espero que si el presidente del Metropole lee esto le quede claro que Pedro es un súperprofesional, que imparte las clases muy bien, que las personas que están en este grupo están encantadas y que si, que estudió conmigo, pero eso no tiene nada que ver para que yo opine esto de él. La verdad es que me ha sorprendido en todos las facetas que voy encontrando de él. Si vieran cómo los mayores de las actividades pasan a saludarlo, cómo se dirige a ellos cuando están dentro de la actividad; si vieran la empatía que le imprime a todo, y la gracia con la que cuenta las cosas, y la pasión que le pone a lo que hace. Bueno, continúo, al terminar la actividad estiré un poco (tengo que acordarme de decirle a Pedro que si no sería bueno que los demás componentes del dream team también estiraran, que si no se podría meter dentro de la sesión y en el agua también), me duché y me tomé un cortado con Pedro -siempre es agradable dialogar con él y el momento risas –

Ah!!! No les he contado. Se me acercó un chico y me dió su tarjeta diciéndome que si necesitaba algo lo llamara. Será que aún estoy de buen ver? Pues a lo mejor. La verdad es que me quedé sin saber reaccionar, él diría “qué antipática!” Porque cogí la tarjeta y dije: “ah, gracias”, pero qué más podía decir??? Me quedé impactada. Desde aquí le pido perdón por no saber actuar de otra manera – por si lee este blog – pero me cogió de sopetón y me rompió todos los esquemas, nunca me había pasado algo así.

Después del momento cortado y risas me fui a buscar a Pablo, no se lo pierdan, CAMINANDO SOLA. Creo que debía parecer una loca porque sonreía por el camino al verme conseguir algo. Por lo menos siento que de día no es tan desconcertante para mí salir por sitios controlados y que conozco desde que era pequeña – porque yo me colaba en el Metropole hace años y esto sí que espero que no lo lea el presidente, jijiji- cogimos el coche y fuimos a buscar a Inés, luego fuimos a comer y luego a buscar a Elba al entrenamiento. Al llegar he gestionado el tema con mis hijos de cuatro patas, he solventado una perreta de Inés, me he sacado fotos con Elba, publiqué el artículo anterior, gestioné unas necesidades de Alberto y me puse a escribir este artículo. Me siento bien, agotada y algo dolorida pero bien. 

Ah, les dije que iba a empezar a ir en bici, pues menos mal que no empecé hoy – es que se me olvidó coger el pitorro para amarrarla en la piscina – porque al trabajar las piernas a la intensidad de hoy me notaba los cuádriceps muy cargados. A lo mejor la semana que viene puedo empezar a pedalear también.

Muchas gracias por leerme. Me despido con besos y abrazos de algodón pidiéndoles, como siempre, que compartan para poder ayudar a más personas.