Inés disfrutando de su vestido (antiguo cohete de la Nancy)

Buenas noches:

Pues como dice el título hoy no pudo ser, pero será. Anoche estaba tan ilusionada, aunque muy cansada, mi hija Elba iba a venir conmigo y casi seguro que Inés también, pero mi cuerpo no nos acompañó y no pudimos asistir a las clases de la piscina. Una pena, tenía ganas de que ellas vieran que su madre podía hacer algo de ejercicio y por el contrario, lo que vieron fue una madre derrotada por el dolor y por la inflamación de sus extremidades. Menos mal que son unas campeonas y que buscamos alternativa en casa.

Me desperté varias veces en la noche, por lo que sablía que algo no iba bien -tengo que hablarlo con el médico porque ya hace bastante que me estoy despertando, a ver si tenemos que subir la dosis de la pastilla para dormir – porque ya empezaba a estar incómoda y dolorida. Cuando llegó la hora de levantarme notaba que no me podía mover bien, bueno ni bien ni mal, cualquier movimiento suponía un tremendo dolor en alguna parte de mi cuerpo, pero sobre todo en los tobillos y en las muñecas. No fue hasta que no intenté estirarme un poco que me di cuenta de que el cuello no me acompañaba hoy tampoco – mis trapecios seguían dándome la lata (esto va para Néstor)- y que poco iba a poder contar con él, pero como no me llamo Carlos Alonso Santillana ni juego en el Madrid metiendo goles de cabeza, he podido sobrevivir a este día. Le dije a Pablo que no podría ir a la piscina, así que como ya era un poco tarde, me levanté y desayuné con Elba, dialogando sobre su fin de semana en casa de su amiga Cristina. 

Cuando me mediqué empecé a sentirme mejor, aunque no mucho, y aproveché para limpiar un par de cosas en casa. Me daba cuenta de que mi cuerpo seguía sin acompañarme por mucho que me doliera menos, que la inflamación de las manos y de los pies no bajaba y que no conseguía concentrarme en lo que hacía, así que terminé, y me puse con Elba a intentar encontrar ropa en el app que ella me había dicho. Fue una pena, porque después de haber elegido las prendas que le gustaban, resulta que no distribuyen en Canarias. 

Me duché, llegó Pablo y almorzamos. Al terminar me acosté en el sillón con Manchitas y aquí sigo, leyendo, jugando a los médicos con Inés – ahora sí que tengo medicación encima, jajaja – charlando con Alberto de la vida y de lo que es la juventud y cómo me gustaría que la viviera de forma sana; hablando por teléfono con Maca, una amiga que juega al Padel que me ha ofrecido jugar un partido con dos chicas más a las que les va a advertir que si yo no puedo seguir, paramos y tomamos algo en la cafetería – ojalá pudiera volver a jugar, pero lo veo tan lejos y tan complicado, por fin había encontrado un deporte que me gustara (no tanto como el Voley) y resulta que he de dejarlo en pocos años, cuando ya mis hijos están grandes y pueden ser más autónomos y yo tenía menos problemas para jugar. Releyendo esto, me acabo de acordar de una frase que leí muchas veces y de todos conocida: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Así es, siempre estamos retrasando las cosas, sobre todo las que queremos para nosotros y al final nos arrepentimos de lo que no hicimos, o porque no nos atrevimos o porque no pudimos. Yo ya no estoy por atreverme a todo, lástima que no pueda hacer mucho. Se me ocurre que siempre he querido ir de viaje a Kenia, y que todavía puedo aunque el ritmo sea un poco más lento. A ver si Pablo lee esto y se anima, jijiji.

Ustedes no se pueden ni imaginar lo que le agradezco a Maca su llamada y su invitación y ofrecimiento para el partido, me he sentido bien, antes parecía olvidada y la verdad es que, aunque te digas que no, duele. He tenido que parar un momento, Inés ha venido a tomarme la tensión -si es que no me puedo quejar- tengo atenciones por todas partes, soy tan pero tan privilegiada…..

No se pueden imaginar lo que está sucediendo en el salón de casa. Lo que antes era el cohete de la muñeca Nancy, pasó a se un vestido y ahora es el disfraz de robot. No se preocupen, hay fotos del vestido y del disfraz, van a poder disfrutarlo. De verdad, es que tengo unos hijos tan entretenidos…….. Los adoro.

Bueno, a esta hora sigo con mis extremidades inflamadas, por lo que me parece que mañana va a ser un día un poco complicado también. Aun así, como es festivo, intentaré convencer a Pablo de que vayamos a caminar por la mañana y así desentumecerme un poco. Si no, me queda la opción de ir con Alberto hasta las canchas y que él tire con el balón de baloncesto mientras yo camino alrededor de la pista, aunque lo que realmente me apetece es ir a pasear con los perros a un lugar donde pueda estar en contacto con la naturaleza. A ver qué nos depara el día.

Este artículo se lo dedico a Maca (gracias por tu preocupación y tu invitación, me has hecho sentir viva) también se lo dedico a Antonio Pérez Ostos, amigo de mi marido que hoy ha vuelto a llamar interesándose por mi estado de salud. Muchas gracias Antonio, te he visto dos veces en mi vida pero, sabes una cosa? Me gustas!

Me despido pidiéndole perdón a Pedro por no haberlo avisado de que no podía ir a tu clase hoy y mandando besos y abrazos de algodón y pidiendo nuevamente que compartan para poder llegar y ayudar a más personas.


                                                                                 Inés disfrutando de su vestido reciclado