Buenas noches:

Aquí me encuentro otra vez para traerles mis noticias, pero hoy tampoco van a ser muy buenas. Me da rabia, no me gusta que no sean buenas, me gusta alegrar a mi familia y a las personas que leen mi blog, pero hoy tampoco ha podido ser. Anoche no nos acostamos muy tarde, vimos una peli con Elba y luego, después de que llegara Alberto, nos fuimos a dormir. Sigo sin descansar toda la noche. Me despierto y me encuentro mal del estómago. No sé, antes podía comer cosas que si ahora como me siento mal, por ejemplo los munchitos. Nos peleábamos en casa por ellos y yo no solía repartir, pues ahora no me sientan bien. A ustedes también les pasa?

Bueno, pues después de despertarme varias veces por la noche y de que Inés insistiera por la mañana en venir a jugar con los perros, no me quedó otro remedio que levantarme. No era temprano, pero no había descansado. Desayuné y me tomé el cortado, volviendo a tumbarme en el sillón por no poder casi ni moverme. Me dolían hasta las uñas y por fin sé lo que algunas personas han hablado en ocasiones, ya no puedo terminar de lavarme la cabeza cuando estoy muy afectada, porque el dolor de los brazos es espectacular. Ahora estoy escribiendo y me duelen los nudillos de los dedos que están quietos.

Como había mucho escándalo abajo me vine a mi habitación. Me acosté en la cama y me quemaban las piernas del dolor tan grande. La sábana y el edredón me pesaban dañándome una vez más. En esos momentos lo único que quieres es que te den cariño. No quieres que te hablen, no quieres que vengan con problemas, con discusiones, no quieres escuchar una palabra más alta que la otra en el resto de la familia, ni los problemas que hay, lo único que quieres es que vengan a darte una abrazo protector lleno de cariño y diciéndote que pasará, o que te dejen tranquila para que pase (creo que todos coincidimos en que que nos dejen tranquilos no significa que parezca que no le importas a nadie, es que se acerquen a ti, te pregunten si necesitas algo y si no lo necesitas, te den un cariñoso beso y te digan que te cierran un poco la puerta para que descanses, que si necesitas algo avises) pero eso es en un mundo ideal lleno de gente empática que no te tiene como la chacha que limpia y hace la comida – esto ha sido exagerado, a mí no me tratan solo así, también me dicen que les dé dinero, jajaja-.

Al levantarme almorcé y vimos juntos una película no muy buena, pero que sirvió para que los niños que estaban en casa estuvieran todos con nosotros, algo difícil de conseguir últimamente, ya que cada uno suele irse a su espacio a chatear con el móvil, etc. Cuando terminó la peli, me volví a mi habitación a estar tranquila, subió Alberto conmigo y charlamos un rato de la fiesta a la que quiere ir en fin de año. Luego se fue y me puse a tontear con Manchitas, es el que siempre está, no me deja ni a sol ni a sombra. Me alegro tanto de haberlo adoptado!!! En este momento pocas cosas me hacen feliz, pero la compañía de Manchitas, su presencia muchas veces simplemente mirándome desde el sillón, pero la mayor parte de las veces acercándose a mí y permaneciendo donde yo me encuntre, buscando el calor de mis abrazos o simplemente una caricia, es algo que no se puede trasmitir con palabras, es algo que hay que sentir. Realmente cada vez pienso más que ha sido él quien me ha rescatado a mi.

Bueno, espero poder ir mañana a la piscina y cumplir con los objetivos que me había marcado. Si no es así, me lo tomaré con mucha paciencia ya que voy entendiendo que esta enfermedad es así y entre más te exiges, menos re funciona todo. Como dice el dicho, “sin prisa pero sin pausa”

Gracias a todos por leerme. Me despido con besos y abrazos de algodón y rogándoles nuevamente que compartan la publicación para poder ayudar a más personas.