Buenas tardes:

Hoy ha sido un día tranquilo. He estado dedicada a la escritura, como algunos han podido comprobar, pero es que no me podía mover. 

Esta mañana Pablo intentó despertarme pero no hubo manera, estaba agotada después de una intensa charla y de que me tomara la medicación muy tarde. La verdad es que no podía con mi alma. Total, que no lo pude ayudar y me quedé en la cama un buen rato. A las nueve y cuarto me levanté y me tomé un cortado, y otro, y otro más, así que después del tercero ya estaba más despierta. La verdad es que sí, estaba más despierta, pero treméndamente dolorida. No hay parte de mi cuerpo que no me duela o yo por lo menos no la encuentro. 

Después de tanto cortado me tomé la medicación, pero esta vez no ayudó en nada así que hice lo que suelo hacer en estos casos, armarme de paciencia, meterme en el sillón tapada -no sé si a ustedes les pasa, pero cuando me duele todo me da mucho frío y tengo los pies helados- y abrigada con el calorcito que desprenden mis hijos de cuatro patas y ponerme a escribir para poder “soltar” lo que llevo dentro de la mejor manera que sé. Esta vez tampoco pude ir a la clase con Pedro, va a pensar que hago puente los lunes, jijiji. Creo que la salida y la caminata de ayer con los perros, más la charla de anoche han hecho mella en mi cuerpo, tendré que dosificarme, o camino o hablo temas serios, todo en un día no 😂😂😂.

Cuando llegó Pablo a medio día me encontró escribiendo en el sillón y sin poder moverme. Hizo la comida y almorzamos. Volví a medicarme y comencé a ponerme un poco las pilas y a moverme algo. El dolor no se iba, pero necesitaba caminar algo para desentumecerme. Cuando me siento así me gusta levantarme cuando hay alguien en casa porque no sé si me voy a caer o si pierdo el equilibrio, así que prefiero no estar sola. 

La sensación que se tiene en esos momentos de soledad es de indefensión e inseguridad, pero hoy tiene un componente que ha mejorado exponencialmente mi estancia en casa, no me he puesto triste. No he sentido tristeza por no poder moverme sin dolor. No he sentido tristeza por tener que estar sometida en un sillón. No he sentido tristeza y no sé si es por haber asumido que debe ser así, por haber sucumbido ante la enfermedad o simplemente por haberme resignado. El caso es que al no estar triste pude disfrutar la mañana sin machacarme por no ser capaz de hacer nada en casa. Al carajo la casa!!! Pero sólo cuando me sienta así, que conozco el ganado que guardo.

Bueno, esta tarde estoy a solas con Inés, por lo que procuro no levantarme mucho tampoco. Me habla de que quiere que vengan los Reyes, me dice que me quiere, me cuenta historias “para no dormir” porque tiene una imaginación absolutamente arrolladora, me pide que le ponga los dibujos, me pide que le de los colores y las hojas para pintar -pero los coge ella- me pide la mesa auxiliar, me dice que si sé que me ama, viene corriendo y abraza a Manchitas porque dice que no lo ha saludado, le dice a Belma que la ama, coge una silla para no seguir sentada en el suelo, es decir, que no me deja ni a sol ni a sombra por lo que reconozco haber pasado una tarde movida y muy divertida. Es una niña maravillosa, que entiende perfectamente lo que me está sucediendo y lo que no entiende lo pregunta, pero sin hacer un problema de ello.

Espero poder descansar esta noche y que se quiten parte de los dolores mañana para poder hacer algo más en casa y poder moverme sin problema. Ah! Tengo una buena noticia, me han llamado diciéndome que ya tienen los resultados de la analítica así que ya puedo pedir hora al reumatólogo otra vez a ver qué me dice y cómo podemos atacar a esta enfermedad y cogerla desprevenida. La verdad que me encantaría poder decir algún día: gané!!! Mientras tanto seguiré escribiendo para mí y para todos ustedes, si me quiere seguir leyendo.

Muchas gracias por ello, me despido con besos y abrazos de algodón y pidiéndoles, hoy más que nunca ya que Facebook me ha bloqueado la posibilidad de compartir en las páginas de Fibromialgia, que compartan para poder ayudar a más personas.