Buenas noches:

Ya he llegado de la actuación y fiesta de la clase de Inés y de la salida con Eduardo. Los enanos estaban preciosos con sus coronas en las cabezas. Se sabían perfectamente todo lo que tenían que decir, cantar, etc. Fue muy bonito. Después de la representación en la Iglesia volvimos al aula donde había preparada una merienda para todos, y sí, muy mal otra vez, comí todo lo que encontré de chocolate. Estaba todo buenísimo y yo no sé decir que no al placer que he encontrado en el chocolate después del último brote. Creo haber leído en algún sitio que es así, que con Fibromialgia apetecía mucho el chocolate. No vamos a engordar???

Cuando llegué a casa y estaba esperando para salir me llamó Eduardo diciéndome que venía a buscarme. Fuimos al club de Padel La Calzada.fue fantástico, hacía más de un año que no lo veía. Nos pusimos al día enseguida, yo hablé mucho más, pero es que ya les he dicho que él es un poco taciturno, noooooooo, es que yo me embalo y hablo y hablo. 

Hacía frío y humedad, espero que mi cuerpo no se resienta mucho, pero no me importó orque me tomé tres tazas de leche con cola cao calentitas. He de confesar que en la clase de Inés me entró un poco de fibroneblina y empecé a tener mareos y vértigos, pero intenté controlarme. Menos mal que allí hay una madre que sabe que padezco de Fibromialgia y me ayudó un poco y luego Pablo, que también estuvo muy atento. No le  monté ningún show a Eduardo de los míos de vértigos, mareos o pérdidas auditivas

Me duele la espalda, el cuello, los tobillos y las rodillas, pero quise hacer algo diferente. Les dije que hoy lo haría y eso es lo que he hecho. Voy a armarme de paciencia conmigo misma y entrar en calor, porque tengo mucho frío y me duele la garganta.  Me da que mañana no va a ser uno de mis mejores días, pero hoy me he sentido viva, he sentido que aún puedo hacer cosas y que puedo contar con mis amigos y no saturar siempre a Pablo, que tiene derecho a hacer su vida él también.

Al regresar a casa Inés estaba dormidita en mi cama y Pablo estaba viendo la tele. Me alegré mucho de llegar, no porque no estuviera a gusto, sino porque ya necesitaba mi madriguera. Me he sentido feliz viendo a Inés, me he sentido feliz con Eduardo y ahora me siento feliz aquí escribiendo acompañada de mi marido r al calorcito de mis hijos de cuatro patas.

Seguro que todos le pedimos más a la vida, pero yo lo único que le pido es que me deje disfrutar un tiempo más así antes de que mi amiga me vuelva a hacer involucionar otro estadío. Que me deje poder seguir disfrutando de este tipo de vivencias un tiempo más, que sólo tengo 42 años. Que me deje ver crecer a mis hijos y disfrutar de ellos con algo de calidad de vida. Que pueda cuidar de los míos y que ellos cuiden de mi, pero de una manera sana, no que me cuiden como persona dependiente aún.

Gracias por leerme. Les mando besos y abrazos de algodón y les pido que compartan para poder ayudar a más personas.