Buenos días:

Aquí estoy otra vez, escribiendo para mí y para ustedes, porque en el fondo he encontrado una actividad que me gusta, me entretiene mucho y me ayuda a ayudar a otras personas con la información, con las vivencias y con el cariño que le imprimo a cada publicación que hago.

Hoy también ha amanecido lluvioso, aunque no tan húmedo como ayer. Me he levantado cansada, porque me desperté muchas veces en la noche, y dolorida creo que por la misma razón. La sensación que predomina hoy es la de agotamiento y la de dolor tipo agujetas después de haber hecho un deporte extremo años más tarde de mi última incursión deportiva. Es agotador y cansino. No sé si alguno de ustedes se ha sentido así, con ese tipo de solares por todo el cuerpo. 

Otra vez me pesan los brazos y se está convirtiendo en una costumbre que parezca que se me van a partir los tobillos. Los dedos de las manos no me ayudan a escribir, pero voy a ignorarlos y a seguir escribiendo (por si alguien se ilusionó con la posibilidad de que lo dejara). No puedo doblarlos bien, están inflamados y me duelen al doblarlos. Es una incomodidad.

Hoy las rodillas tampoco me ayudan. Es como si tuviera cristales clavándose en ellas. Me duelen al moverlas. La espalda no aguanta el peso de la cabeza sin resentirse, y mi trasero no tiene ganas de soportar estar la misma postura mucho rato. 

Así siento mi cuerpo, pero reconozco que mi mente está animada. Siento ganas de vivir las cosas que este domingo tenga que darme. Tengo ganas de escribir, de crear nuevos textos, de encontrar información para ayudar a las personas que me leen, de publicarla, de animar a las personas que leo desanimadas, de aprender de todo lo que ustedes publican. Tengo ganas de vivir. TENGO GANAS DE VIVIR.

Así que me voy a duchar, me voy a vestir, voy a preparar a Inés y nos vamos a ir a la acampada de Elba que estamos invitados a almorzar allí. Voy a recordarle a mis hijos que su Made está viva por dentro y por fuera, que los dolores,hoy, no pueden conmigo, no me van a parar porque a mi hija le hace ilusión que vaya a su acampada y porque a mi hija pequeña le hace ilusión oro a ver cómo se lo está pasando su hermana. Hoy es día de abrigarse y de vivir lo que el domingo me tiene preparado.

Intentaré contarles después cómo nos ha ido en esta maravillosa aventura que vamos a vivir hoy.

Gracias por leerme. Les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.