Buenas noches:

Tarde, muy tarde se me ha hecho hoy, pero bueno, aquí estoy para dar lo mejor de mi otra vez. Qué tal el día? Alguna vez alguien podría contestar a mis preguntas, que a mí también me gusta saber de ustedes. Yo les he dicho que este blog es de todos y para que todos aportemos, que me encanta saber qué hacen, cómo. Aprendo mucho de sus experiencias.

El día siguió tal y como había empezado. Aunque dejó de llover, la frialdad que se había instalado en casa seguía helándome la sangre. No sé muy bien en que va a quedar todo esto, pero o encendemos la chimenea o el frío se hará con todo lo que habíamos construído. Es una pena, es una grandísima pena pero qué es la vida sino cambio. A lo mejor nos está dando una llamada de atención de que el camino correcto está hacia otro lado y con otras personas, o no, a lo mejor nos está diciendo que así no podemos ir por la vida, que tenemos que responsabilizarnos de construir ya. No lo sé, es absolutamente agotador saber que te estás consumiendo por una situación y que no eres capaz de cambiar ni un ápice porque las piezas no quieren ni siquiera oír hablar de que tienen que mover un pie. En fin

Hoy ha venido mi hermano Ale y mi cuñi-nueri a jugar a las cartas. Es el momento del día donde más me he reído. Es tan agradable la mujer de mi hermano, es tan linda, tan entrañable. Me alegro mucho de que mi hermano haya tenido esa suerte, bueno, y de que ella también la haya tenido.

Antes no les conté que el la acampada de Elba hablé con el Padre Francis, un profesor del colegio que también se encarga de pastoral y de la parte de religión. Le comenté lo preocupada que estaba por Elba, porque creía que ella no estaba llevando bien mi enfermedad y, como adolescente que es, se cierra en banda y no habla mucho salvo para decirme que me ama, que cómo estoy, que si he descansado, para enfadarse, para discutir; es decir, como un adolescente más pero muy pendiente a mi enfermedad. También le dije que yo había perdido hacía tiempo la fe pero que no me importaría que ella tuviera fe y le sirviera para agarrarse de algo (yo a veces me siento huérfana por no tener a qué agarrarme, siento una soledad en el alma que me parte en dos) y creer en algo. Me dijo que no me preocupara que estaría atento a ella y que cualquier cosa estábamos en contacto pero que él veía que ella disfrutaba de las cosas que hacía y las vivía como uno más en el cole. Espero que así sea y que yo esté equivocada, porque de lo contrario ella estaría sufriendo mucho y no sería capaz de expresarlo.

Los dolores siguen acompañándome pese a haber dormido una siesta. Mi espalda está aguantando mucho peso y no consigue relajarse, mis dedos siguen inflamados y me cuesta escribir y los tobillos no me dan tregua. Mañana tengo médico. Estoy un poquito asustada porque es el digestivo y creo que me van a meter la cámara. Me han dicho que es un poco, bastante muy desagradable y voy un poco nerviosa. Espero que no sea tan desagradable, seguro que no lo es, ya les contaré cómo me fue; lo único que tengo que pensar es que es para intentar esclarecer algo más mi expediente médico.

Gracias por leerme. Les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.