Buenas noches:

Aquí estoy nuevamente para comentarles el paseo al centro comercial, porque al final fui, vencí a los dolores, al constipado, a los estornudos y a los mocos y fui. Me siento muy orgullosa de haberlo hecho pero no todo fue tan bonito.

Desde casa fuimos Alberto y yo paseando, hablando, recordando, contando anécdotas, estuvo muy bien. Al llegar me tomé un cortado porque tenía frío y necesitaba reponer fuerzas. Luego fuimos a la primera tienda y vimos lo,que tenían, fuimos a la segunda y no tenían y al salir, encontramos a Pablo con Elba y con Inés. Fuimos a la tercera tienda y se probó un traje, estaba guapísimo!!!! Lo dejamos encargado para que vaya mañana a verlo con el padre por si no le parece bien. Volvimos luego a la primera tienda y se probó otro traje. Le tomaron las medidas y también reservado para que mañana mire con su padre. Hasta ese momento muy bien, pero de repente, el centro comercial estaba lleno de gente y yo no me habías dado cuenta de lo que estaba pasando. Empecé a sentirme agobiada, también porque las niñas se aburrían y Pablo estaba molesto (nos entendimos mal y por eso él fue porque yo le dije que fuera entendiendo, por una cosa que dijo, que quería ir).

 A partir de ahí, la fibroneblina empezó a hacerme la puñeta; no veía bien, no oía bien, no controlaba donde estaba Inés, me iba de lado, empezaba a marearme, etc. Total, que empecé a discutir con Pablo y lo que iba a ser un buen día de compras con Alberto se convirtió en una batalla, corta pero batalla, con Pablo con la consecuente incomodidad para el resto de personas que estaban con nosotros. 

Al llegar a casa intenté hablarlo con él pero no nos entendemos; luego volví a intentarlo y parece que mejor aunque hasta ahora no nos hemos dirigido la palabra mucho más. 

Por otra parte las niñas trajeron las notas. Elba ha suspendido dos, pero no me preocupa, es primero de la ESO y ella ha reconocido que se ha dejado ir. En el siguiente trimestre le pondrán apoyo en lengua y en mates. Inés ha traído unas notas espectaculares, pero ha “suspendido” respeta el turno de palabra. Es que no puede, ella, esté hablando quienesté hablando, tiene que decir algo y normalmente es “mami” así que estaba muy claro que eso se iba a ver reflejado en las notas. 

Hoy, es un día estrato, mañana le dan las vacaciones a los niños y Alberto y Elba se van con su padre y Pablo y Carlota se vienen con nosotros, con lo que supone partir la familia a la mitad. Pero bueno, ya hemos estado en otros momentos así y lo hemos sabido sobrellevar, así que, aunque más cansada, después de las vacaciones de Navidad haremos balance.

Creo que todavía no estoy preparada para ir a sitios donde haya muchas personas, no sé si algún día lo estaré, y mucho menos cuando voy en un grupo y tengo que atenderlos a todos. Me pongo muy nerviosa y pierdo rápidamente la concentración, por lo que me vuelvo torpe, sorda, veo borroso y es tan, pero tan incómodo. Lo que me sucede en esos momentos es que me dan ganas de parar y ponerme a gritar en medio de todo el mundo, no sé si por impotencia, por miedo, por desolación, por desconfianza, etc. Me resulta tan duro, y tan difícil podérselo explicar a mis hijos. Ellos ven un cambio repentino sin motivo alguno y no saben lo que pasa. Voy a tener que hacerles un ejercicio ya que la empatía no les funciona. Una cosa, ahora que me doy cuenta el sonido que escucho cuando alguien me habla y yo estoy así es como el de si estuviera debajo del agua, no lo sé, igual me lo estoy inventando. Si a alguien le ha pasado y quiere comentarle como lo ha sentido se lo agradezco mucho.

Gracias por leerme. Les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.