Desde mi tierra, Gran Canaria

Buenas noches:
Bueno, pues aquí ya hemos pasado la Noche Buena. Hemos estado en compañía de los hijos de Pablo que sí comparten vivienda con nosotros y con Inés, que siempre está y si no estuviera, se le echaría muchísimo de menos; es tan especial; sin ir más lejos, esta tarde salió a saludar a su hermana María y a la ex mujer de Pablo, Belén, y estuvo cantando el villancico con ella. Fue muy gracioso escucharlas a ella y a Belén cantando en medio de la calle “campañas de Belén, que los ángeles tocan….” Son esos momentos los que al final te llevas, el amor hacia mi hija y la diversión que eso supone sobre todo para la enana. Desde aquí, gracias Belén.

A pesar de ser un día de ajetreo me siento bien, he estado tranquila, dentro del movimiento que tenía que tener. Me he dado cuenta de que algo he aprendido. En otro momento, hubiera ido con Pablo a comprar lo que faltaba, pero hoy decidí que no iba y me quedé descansando. Me sentó muy bien y no viví el agobio de otros años. He empezado a cogerle el truco a esto de no asfixiarse haciendo cosas y voy a empezar a coger el consejo que nos dio Lucy Santana, no diversificar la atención. Sólo una cosa a la vez, así no gastamos unas energías innecesarias para no enterarnos de nada y empezar con la fibroneblina. Desde aquí Lucy, gracias. 

Antes de cenar Pablo y los ñiños fueron a ver a la madre de Pablo, Por lo visto le montaron un festival con un appletiser en el suelo, etc. Me dio pena no ir a verla, pero llevaba la cena muy atrasada.

La cena ha estado animada; Pablo y Carlota animan bastante el cotarro. Inés intentaba, como siempre salirse con la suya y comer postre sin comerse el segundo plato, pero no lo consiguió, aunque de segundo se le puso menos. Pablo, mi marido, estuvo dialogante y risueño; si le vieran los ojos cuando está con sus hijos, es que cualquiera no se enamora de él mirando así a sus cachorros. Es un buen padre, algo despistado, algo testarudo, pero dialogante, muy cercano, cariñoso y animado con ellos. Los adora. Después de cenar nos hemos puesto a charlar y a ver los vídeos que los chicos querían enseñarnos. Luego recogimos y nos fuimos a la cama, ellos a dormir y yo a escribir porque ya lo echaba de menos. Es increíble cómo me ha enganchado esto de escribir, me da tranquilidad, me hace volar, me lleva a mundos extraños en los pequeños relatos que he escrito, me devuelve a la realidad, etc. Me parece una terapia estupenda porque te escapas a algún sitio de la casa y puedes hacer y deshacer.

Me gustaría que todas las amigas y amigos que padecen de dolor crónico hayan pasado la Navidad bien y que la enfermedad que sea les haya respetado. Eso para los que ya la han pasado, para los que la van a pasar o les falta poco tiempo, les deseo lo mismo y que se unan con la familia y amigos en una noche mágica y llena de buenos deseos para todos.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.