Buenos días:

Hoy es el día después de la peor crisis que he tenido nunca. Ha sido tremenda. Duró un par de horas con la mayor intensidad que recuerdo, pero la resaca sigue hasta hoy. Me duele muchísimo. Parece que las piernas están inflamadas, es como si las hubieran inflado como a un flotador. No sé si alguien lo ha sentido alguna vez. A mí me pasa de vez en cuando y no sé si es debido a la Fibromialgia o no. Lo peor es el cuello y la parte del tórax. Creo que tengo una contractura que me impide respirar bien y que no me deja mover el cuello sin sentir dolor en la zona del pecho. Me mareo con facilidad cuando estoy de pie y no puedo tener los brazos en alto. Me cuesta hasta escribir, porque tengo las manos inflamadas y me están doliendo mucho.

A pesar de eso, estoy bien. No es eso lo que debemos decir para que no nos juzguen? Bien pues al carajo los que nos juzgan y los que creen que tienen la razón suprema. No estoy bien, estoy hecha una mierda!!! Me duele estar de esta manera y tener aquí a mi pequeña y a los hijos de Pablo. Es súper duro no poder planear algo con ellos, es durísimo verlos aquí y que no me apetezca hacer nada con ellos ni con Inés. No sé si es que son demasiado tranquilos o que se conforman con la película que ponemos por las noches con golosinas o pizzas o perritos calientes. Me agobia la situación, aunque hago porque no me afecte demasiado. 


Esta tarde tengo médico. Hablaré con él sobre la crisis de ayer y sobre el informe que me iba a hacer y le comentaré el aumento de medicación que me hizo el médico de cabecera. A ver qué sacamos en claro, aunque me imagino que lo de siempre, nada. Todavía estoy pendiente de las pruebas que me tienen que hacer del digestivo, de que me vea el traumatólogo y me de el resultado de la radiografía que me habían hecho; pero todo es así, al golpito (para quien no conozca la expresión significa despacito).

Me da pena, incluso, no salir con mis perros. Están siempre pendientes, a mi lado en el sillón, si lloro me lamen y me miran para que me calme, si estoy mal se esperan a mi lado t van conmigo hasta al baño. Son increíbles. Tan empáticos, tan cercanos, entregados, cariñosos. A mi familia no les gusta, y la verdad es que los pobres los aguantan por mi, para que yo me sienta a gusto. Todavía recuerdo la cara de los niños cuando llegaron a casa y vieron a Vinçent, no se lo podían creer, un tercer perro en una casa donde viven siete personas. Me preguntaban que por qué, me amenazaban conque ellos no los iban a sacar pero les bastó unos días y el cariño que Vinçent repartía para aceptarlo por mi. Es de agradecer.

A mi marido nunca le gustaron los perros. Él, de pequeño, no tuvo ninguno así que no pudo jamás disfrutar de las ventajas de tener un amigo tan leal y tan fiel. Cuando se vino a vivir a casa trajimos uno que habíamos cogido del albergue de Santa Brígida y luego compramos otro porque teníamos problemas con la hija mayor de Pablo y, como ella se empeñó en el perro, lo trajimos para ver si ayudaba a que ella se sintiera cómoda en casa. No fue así y con el tiempo les buscamos familia partiéndonos el corazón a parte de la familia, sobre todo con la marcha de Kronoss, que era un perro estupendo. Pasó el tiempo y conseguí convencer a Pablo para que viniera otro compañero a casa. Se lo planteamos a los niños y todos estuvieron de acuerdo, fuimos a buscarlo al Albergue de Bañaderos y llegó a casa Manchitas. Un pequeño macho muy cariñoso del que me cuesta despegarme y al que quiero con toda mi alma. Con el tiempo compramos a Belma, una labradora negra preciosa, leal y cariñosa y más tarde trajimos a Vinçent, un setter irlandés precioso, muy cariñoso y mimoso. Pablo decía sí a todo lo que yo le planteaba y ahora se tiene que ocupar él de sacarlos porque mis manos no me permiten llevarlos con las correas. Me da mucha rabia pero es así. Mi marido se encarga de sacarlos cuando los niños no están. Es un gran apoyo en mi vida. Es cierto que no nos entendemos hablando y que le cuesta tener empatía, pero ha empezado a ser colaborador y a darse cuenta de la importancia que tiene el estar con y por la otra persona. Es un hombre muy bueno, es absolutamente leal con sus amigos, es una mente despierta y soñadora, es la persona más inteligente que conozco, pero no se lo cree. Es mi gran apoyo aunque sus despistes nos cuestan muchas lagunas en nuestra relación. 

Bueno, después del rollo que les he echado, voy a ir despidiéndome. Voy a repetirlo, me siento mal, tenemos que gritarle al mundo cuando es así, porque no debemos esperar que abusen de nosotros cuando nuestras capacidades están mermadas; no podemos permitirle a nuestras familias ni a nuestros jefes, ni a nuestros profesores, ni a nuestros amigos, ni a nuestros vecinos, ni a nadie que no entienda nuestra realidad, o por lo menos que no la respeten. Si estamos mal se lo gritamos al mundo y que nos busquen los médicos una solución. Nosotros no hemos elegido estar enfermos, no hemos elegido tener una enfermadad que nos merme tanto física y mentalmente, no hemos elegido tener una enfermedad de la que no se conoce casi nada. NO SOMOS CULPABLES, SOMOS VÍCTIMAS y hasta que nosotros no nos convenzamos de ello no vamos a luchar todos juntos. Somos muchas personas en el mundo afectadas de Fibromialgia, digo yo que algo podemos hacer, para ello solo tenemos que saliera zona de confort y luchar de forma activa por nuestras necesidades asociándonos y formándonos para ello con profesionales que sí que creen en nosotros.

TENEMOS QUE LUCHAR POR NUESTROS DERECHOS. NOS LO MERECEMOS, SE LO MERECEN NUESTRAS FAMILIAS, NUESTROS AMIGOS Y LAS PERSONAS QUE CONFÍAN EN NOSOTROS.

Gracias por leerme les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.