Buenas noches:

Hoy el día ha sido diferente, cosa que me ha alegrado mucho porque ya lo necesitaba. Por la mañana cuadramos Pablo y yo para salir a hablar con los Reyes Magos, pero ya sabemos que mucha gente quiere hablar con ello se, por lo que las colas eran interminables (es broma, no había casi nadie) así que llegamos a casa sobre las tres de la tarde. Hicimos de comer y luego Pablo se fue con los niños de paseo y a la feria, a montarse en los cochitos. Yo prefiero no meterme en esa cantidad de gente, esos juegos de luces, los sonidos tan altos, porque creo quedaría un infarto. Así que disfrutamos él y yo la salida tranquila de la mañana y él con los niños la salida de la tarde. 

Como decía esta tarde me quedé en casa, tranquila, sin ruidos, sin agobios (estaba cansada de la mañana) pero no me sentía bien. Tenía mucho frío, tengo mucha tos, me duele el cuerpo y no conseguí calentarme con nada. Entonces me dio por escribir. Estoy publicando unos relatos cortos y hacía unos días que los había dejado a parte. Me llevó toda la tarde, pero estoy orgullosa de hacer cosas que me gustan. 

Como les dije hacía mucho frío y lo peor de todo es que no podía tener a los perros conmigo, jo, con lo que me gusta y con el calor que dan; pero ya los tengo otra vez aquí conmigo, yupiiiiiii.

Hoy no les puedo contar mucho más salvo que estoy bastante dolorida, sobre todo me duele muchiiiiiisimo la garganta, que he pasado un buen día, que las he añorado mucho, que sigo esperando personas que quieran luchar de forma pacífica conmigo, que me alegro de que Emilia esté mejor, y que, por favor, apoyemos mucho a los compañeros nuevos que están llegando a nuestros grupos, que leo que se sienten muy solos, muy perdidos, muchos acaban de ser diagnosticados y vienen desanimadísimos y con muchas dudas. Intenten recordar cómo se sentían ustedes cuando fueron diagnosticados, cuando sus familias no sabían lo que era esta enfermedad, cuando no tenían apoyos, cuando les daban los dolores sin saber a qué eran debidos, cuando están en crisis. Ahora trasladen eso a las personas que llegan nuevas y entiendan que, igual que nosotros pedimos empatía a los que no saben nada de esta enfermedad y a nuestros familiares, debemos ser empáticos con los que están ahora empezando a vivir la realidad del rechazo, de la incomprensión y el miedo a todo lo nuevo que tienen que afrontar.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.