Buenas noches:

Penúltima noche del año. Espero que ya tengan los preparativos al día y que sólo quede ultimar, porque así es cómo debemos realizar las cosas los enfermos de Fibromialgia, con tiempo para que cuando llegue el momento podamos medio disfrutar de la fiesta aunque sabemos que a esas horas, y por mucho que nos guste disfrutar con la familia, estaremos agotados y doloridos. Pero no vamos a adelantar acontecimientos, vamos a pensar que mañana vamos a descansar y que cuando nos despertemos de nuestra gran fiesta, estará todo hecho y sólo tendremos que vestirnos, sentarnos a la mesa y cenar, pero como sabemos que no va a ser así, debemos cuidarnos mucho antes de la cena. Debemos hacer las cosas por la mañana pero con descansos; durmamos una siesta importante para levantarnos con tiempo de prepararnos y disfrutar de la cena. 

Debemos recordar que no tenemos por qué ser perfeccionistas, nuestra mesa no debe ser la mejor, si nos falta algo no es un problema y si vienen a cenar a casa, no debemos ser los anfitriones perfectos, es mucho más importante el cariño que podamos dar, que el que nos falte un pan. Debemos aprender a delegar, que todos y todas en casa colaboren y tenga cada uno sus funciones, organícense para ver quiénes ponen la mesa, quiénes la quitan, y todo lo que conlleva la noche de fin de año. Si alguien va a salir, que no se olvide de llevar zapatos planos por si se agotan de los tacones; si por el contrario se quedan en casa, recuerden que el día uno también cuenta, y en él se puede secoger la mesa y lo que haya quedado manga por hombro. No debemos agobiarnos. El tiempo lo marcamos nosotros y nuestro cansancio. Si en medio de la cena tenemos que levantarnos e ir a descansar, pues que así sea. Los invitados deben entender cómo te encuentras y si no lo entienden, peor para ellos. Si es en casa ajena, espero que sepan de tu enfermedad y puedas descansar allí, si no con irte a tu casa es suficiente, seguro que tu compañero o compañera lo entenderá.

Aprendamos una lección y hagámosle un regate a la Fibromialgia. No le dejemos ni una rendija por la que pueda entrar, dejemos todo sellado para que nuestra amiga, la Fibromialgia, no pueda entrar y si entra que sea muy poquito, un dolorcillo o un despiste o una palabra mal dicha o un nombre que no recordamos. No le permitamos más, pero tenemos que evitar brutalidades para que el día uno no estemos absolutamente agotados.

Espero que sigan las recomendaciones que les he dejado y que les sirva de algo. Gracias por leerme les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para ayudar a más personas.