Buenas tardes:

Hoy ha sido un día raro y he estado muy liada, perdón por abandonarlos, pero no he teñido tregua. Me levanté llena de dolores, desayuné y me tomé la medicación. Me puse un rato en el sillón y casi me quedo dormida, pero no podía porque Elba tenía visita médica, así que ducha, vestirme y al hospital. Pablo nos llevó y estuvimos muy poco rato en consulta, con lo cual volvimos pronto a casa. Creen que pude descansar? Pues no! Tuve que ir a hablar con los Reyes Magos de Oriente!!! Imagínense, seis hijos, un marido, tres perros y yo sin comprar un regalo!!! 

El cuerpo me dolía lo indecible, la garganta ya no era mía, mi voz se había convertido en la de Manolo; pero fui una campeona, sí, aguanté el rato de compras, el rato del almuerzo y el otro rato de compras. Lo que ya no pude aguantar fue el poder ver a Víctor, un amigo que se fue a vivir a Galicia y habíamos quedado en vernos al acabar las compras, pero mi maltrecho cuerpo no daba para más. El pobre Pablo insistía, pero mi mente era incapaz de pensar con claridad y mi cuerpo sentía que mil caballos habían pasado encima de él. No, la verdad es que no podía más.

De todas maneras también he notado una cosa, si a quien más le pasa me lo puede comunicar por favor? Resulta que cuando empieza a anochecer, mi cuerpo sólo quiere que vayamos a casa. Mi mente me da mensajes similares a “ya es hora de volver” y entonces empiezo a ponerme nerviosa y a querer volver a casa. Ya dejó de disfrutar de lo que estaba haciendo, ya no soy yo, ya me entra el frío y siento en el estómago una especie de tensión que antes no sentía con el anochecer. Bueno, otra barrera más a superar, no son pocas pero lo haré.

Ahora estoy aquí en casa acostada en el sofá, con mis hijos de cuatro patas calentando mi cuerpo, porque el frío que tengo es grande. Hablando de frío, otra de las cosas que he notado es que ya no puedo vestir como antes. Nos pasa a todos? A mí me encantaban los abrigos y ahora no me los puedo poner porque me pesan demasiado. Los pantalones estrechos no los soporto, es un cambio importante en mi vestimenta, además de haber subido de talla. De verdad, es una enfermedad que tiene que ver con todo el organismo. Estando en la época de la globalización nos tocó la enfermedad más global. 

Hoy les voy a publicar el poema que me dedicó mi amiga Nely Aguiar de Mario A. Elegancia 

“Se hacen muchos poemas y cumplidos dedicados sólo a la belleza, y no debería ser así. Me he prometido hacerte más poemas dedicados a tu valor y a tu sinceridad y a tu fuerza.

Y no porque piense que no eres guapa; que lo eres. 

Es porque pienso también que naciste siendo guapa, y eso te viene dado; 

pero para mantener tu valor, tu sinceridad y tu fuerza, tienes que estar luchando y construyendo cada día,

 pase lo que pase y le pese a quien le pese. 

Y eso me parece algo digno de un millón de elogios.”
Gracias Nely, sabes estar pendiente pero a una distancia prudencial y respetuosa. Lo que significa que sabes estar. Eres muy amable y un encanto de niña, siempre dispuesta a ayudar y a estar. Gracias de corazón