Buenas tardes:

Feliz no, lo siguiente. Qué bueno es esto de internet!!! Qué bueno es poder conocer gente que te dice que está deseando algo que tú deseas, algo que, además, es para ayudar, algo que es para nosotras, algo que es para mejorar la vida de los pacientes de Fibromialgia, que muchos no pueden ni valerse por sí mismos. Sigo diciéndolo, la humanidad puede ser muuuuuuy grande!!!

Bueno a ver, primero tengo que agradecer a Manoli, a Emilia, a Ana, a Erika y a Elsie la paciencia que tienen conmigo y con mis locuras. 

Emilia es dulce, siempre felicitando la mañana, siempre atenta a lo que te pueda estar pasando, con la palabra adecuada en la boca y con la serenidad de quién sabe que las cosas, tarde o temprano salen. Es como una madre en potencia que necesita escuchar y aconsejar.

Manoli es un terremoto todoterreno. Se mueve, no podría quedarse quieta, disfruta de lo que hace y vive la vida a tope para no perderse nada y quedarse con el sabor de todo. Si mañana inventan una fruta nueva, ella irá a probarla porque no se puede quedar con la duda. Es como ese hijo que te alegra la vida con su vitalidad.

Ana, qué voy a decir de Ana. Ana está, está y está. Es esa amiga fiel, que no te va a decir, que te va a tirar la verdad a la cara porque le da rabia que no la veas; es una mujer de campo, investiga, corre trae lo necesario, ayuda a quién puede y siempre con buenos deseos. Es ese hijo bruto de corazón de oro escondido por miedo a ser dañado.

Erika es la experiencia, la serena cambiante, la que se adapta pero lucha como una leona, la que expresa sus ideas y escucha las tuyas, la que quiere mover pieza, arrancar para cambiar cosas muy importantes y no sólo para la enfermedad, sino para la sociedad. Es dura como un diamante y dulce como la miel. Una combinación estupenda para el proyecto. Es la hija reivindicativa que lucha por sus dá y los derechos de los demás.

Elsie es la menos que conozco. Es una mujer de carácter pero muy diplomática. Le gustan las cosas claras como el a guay huye de los conflictos absurdos, aunque afronta de maravilla los conflictos necesarios de la vida. No tira la toalla y es bastante soñadora. Le gusta hacer sentir bien y se entusiasma con lo que hace. 

Y falto yo. Yo soy lo peor, porque donde ustedes me leen, ninguna de ellas saben lo que les voy a proponer. Ninguna de ellas sabe de qué va el tema y ninguna de ellas espera este artículo. Así que yo soy una soñadora que quiere luchar porque las personas se sientan mejor. Soy testaruda en mis planteamientos aunque cedo si entiendo que otra opinión es mejor que la mía. Soy impulsiva, lo que me ha llevado a algún que otro problema porque no todo el mundo va a las mismas revoluciones. Quiero a las personas porque creo en ellas. Creo en el ser humano y creo que, si luchamos y visualizamos, podemos conseguir lo que queramos. 

Bueno, ahora les dejo que voy a informar a mis compañeras de mis intenciones a ver si quieren ser mis compañeras. Deséenme suerte por favor. 

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para ayudar a más personas.