Buenos días:

Ahora sí, con buena sintonía y buen talante. Que sepan que anoche me quedé dormida con el i-Pad, las gafas y todo puesto buscando una foto para el artículo que escribí a las dos de la madrugada, pero mi cuerpo no resistió más y cayó en los brazos de morfeo. 

Hoy estoy agotada, cansada, dolorida pero animada, despejada de mente y bastante positiva, así que manos a la obra y a tirR del carro para seguir ayudando a quienes lo necesiten. Este artículo, con el permiso de ustedes, se lo voy a dedicar a una persona muy importante en mi vida, seguro que han leído algo sobre él -la mayoría de las veces cosas buenas y otras cosas menos buenas o agradables-. Es mi marido, Pablo Torres. Un hombre de los pies a la cabeza. Un hombre absolutamente despistado y con esa condición, se ha trabajado mucho para ayudarme y aprender cómo estar; un genio que duda de él en todo momento, pero un genio como la copa de un pino; todo lo que hace lo tiene que hacer bien; dibuja, calcula, lee, escribe,  redacta, entiende, valora, siente. Ese es mi marido; un genio despistado andante.

Después de todo, no puedo más que dar las gracias. Dar las gracias por la familia que me ha tocado. Hoy va a venir a comer a casa una amiga de Elba. Es una niña que no conozco porque no es de las chicas del colegio. A mí me gusta conocer a los amigos de mis hijos, lo veo parte fundamental de la educación de los niños, porque debemos saber con quién se mueven para poder aconsejarles. Yo siempre he preferido que jueguen en mi casa cuando eran más pequeños o que vengan a casa cuando son más granditos. Es parte de la educación de nuestros hijos y es nuestra responsabilidad como padres. Vaya! Releyendo mis palabras parece que estoy imponiendo una forma de educar, y no es así. Cada uno educa a sus hijos como cree, sólo pretendo explicar cómo lo hago yo.

Bueno, pues como les decía, tengo mucha suerte con la familia que me ha tocado, porque cuando le dije a Elba que trajera a su amiga para conocerla, su respuesta fue: “sí mami, pero cuando te sientas mejor de la Fibromialgia”. IMPRESIONANTE. ES GRANDE ESTE SER HUMANO QUE VIVE EN CASA. TENGO MUCHÍSIMA SUERTE DE PODER DISFRUTARLO. Eso se llama empatía. Mi respuesta fue rápida: “no hija, esta es nuestra casa y tus amigos pueden venir cuando lo cuadremos”. Cómo vamos a dejar de ejercer nuestras funciones como padres y madres porque la Fibromialgia revolotee por nuestra casa? Pues de ninguna manera. Seremos padres y madres siempre y el día que nos sintamos mal, o muy mal, ellos participarán de ese momento y sabrán qué hacer para respetar tu dolor, tu malestar, etc, porque ellos deben saber la verdad, deben saber qué nos ocurre, deben participar de todo lo que sucede en nuestras vidas para no sentirs fuera de ellas. Deben saber que confiamos en ellos y que les contamos lo que sucede, para que sepan actuar en cada momento. Por supuesto no les contaremos toda la gravedad del tema, se lo iremos contando en función de la edad que tengan y la madurez para asumir los problemas. ESA ES MI MANERA DE EDUCAR. NO QUIERO IMPONER NADA NI QUE NADIE SE SIENTA INCÓMODO POR NADA. CADA UNO EDUCA COMO QUIERE Y SABE.

Bueno, aquí estoy viendo dibujos animados con Inés, que se despertó y bajó al salón. Me encanta tenerla en mi regazo mientras escribo o veo la tele, aunque a veces se mueve mucho!, anoche también se quedó dormida en mi cama mientras yo escribía. Ella siempre me dice que si se puede poner conmigo mientras trabajo, jajajaja, cree que estoy trabajando porque me ve con el i-Pad. Es una enana muy despierta y siempre está pendiente a lo que pasa en casa.

Y Alberto, qué voy a decir de él. Es un chico muy responsable. Ahora está en la edad de quejarse por todo y de intentar conseguir más libertad y mayor autonomía. Es un niño estupendo. Sigue con los mismos amigos desde que era pequeño, con los que empezó en infantil con tres años y tiene dieciséis. Es leal, honesto, sincero,claro, cariñoso, aunque está en la época de las hormonas revolucionadas. Estudia y entrena baloncesto. Es un chico muy consciente de las cosas que vive. Lo único es que no quiere que le hable mucho de la Fibromialgia. Dice que si le cuento cosas se preocupa más, pero desde que ve un síntoma en mí me habla para que me siente y se enfada conmigo si no lo hago, en eso es igual que Elba.

La verdad es que, como dije antes, soy una mujer muy afortunada. Me siento feliz de tener la familia que tengo y de poder disfrutarla. Gracias a todos ellos, que me permiten tener mis momentos, respetan mi intimidad y han aprendido a vivir mis crisis de una manera muy discreta. De verdad, sólo puedo decir GRACIAS!!!

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para ayudar a más personas.