Buenas madrugadas:

Aquí me tienen, sin dormir y dándole vueltas a la cabeza al nuevo proyecto. No es fácil intentar poner de acuerdo a varias personas de diferentes países con diferentes educaciones, de diferentes edades y con una sola cosa en común, la Fibromialgia en sus vidas. Yo, como a todo intento verle la parte positiva, veo que gracias mi hermana estoy conociendo a tanta gente interesante, estupenda y luchadora, porque eso es lo que somos los pacientes de Fibromialgia, LUCHADORES.

A mí me hace gracia la poca vergüenza de algunos que te dicen “yo quiero algo de eso para no ir a trabaja”; esos son los primeros que se inventan algo para estar de baja. Mi madre me decía un dicho:”cree el ladrón que todos son de su condición?” . Pues a los que dicen esas cosas la respuesta es bien clara: te la cambio cuando quieras, así yo iré a tu trabajo y tendré tu vida de pareja, y tu tiempo libre de calidad después del trabajo, y tus horas de sueño reparador, y tus partidos de Padel, y tus salidas con los amigos y tus cenas copiosas, y tus relaciones sexuales, y tus relaciones personales, y el apoyo de tu familia…..pararnos, pensar y entonces decirles: “ah no, que entonces tendría que ser tú, una persona absolutamente corta de miras, incapaz de empatizar y de tener un mínimo de inteligencia, porque si la tuviera no se hubiera ganado esta respuesta.” 

Y ustedes se preguntarán qué a qué viene esto, y si no se lo preguntaban, ahora como yo les he dicho eso se lo estarán preguntando. Muy bien esto viene a que llevo casi toda la tarde viendo las publicaciones de alguna de las compañeras de los diferentes grupos y alucino con la importancia que le dan a lo que piense el de nuestro lado. Vamos a ver, es importante sobre todo porque vivimos en sociedad y si el que está a tu lado es el médico que te dice que estás mal, que sólo lo tienes en la cabeza, pues hombre, tiene cierta importancia sobre todo porque te puede amargar la vida. Pero si el de nuestro lado es Pepito el que vende la leche, no nos debería importar tanto -tengo que contarles que tuve que parar varios minutos aquí para no escribir “que le den por el culo”, que sonaría feo-.  No señores y señoras míos, no nos debería importar tanto porque ellos no van a venir mañana a decir o que salgamos que ellos se quedan un rato cuidando de nuestros dolores. Nuestros dolores son nuestros, para lo bueno y para lo malo. Para retorcernos por él en el sillón durante todo el día como para recibir una pensión por no poder ir a trabajar por estar enferma, o qué es lo que quiere el carnicero -sé que antes era el lechero, pero como nos critica tanta gente…- quedarse en su casa sin dolor alguno y que le dieran una paga por ello o, peor, que vayamos a trabajar sin importarle si nos duele o no por pura envidia? 

Vaya, ya salió la dichosa palabra envidia -creo que es hasta un pecado capital-. Pues si señores, lo que hay en este mundo es mucha envidia, y lo que la gente quiere es cobrar sin trabajar. Pero eso no es lo que quiere un enfermo de verdad, un enfermo de verdad quiere trabajar, quiere salir de compras, quiere comer lo que le de la gana, quiere practicar deporte, quiere hacer vida normal, lo único que no quiere, LO ÚNICO QUE NO QUIERE ES ESTAR ENFERMO!!!. Nosotros sí que sentimos envidia, pero envidia sana; sentimos envidia de la vida que llevan las personas sanas, que pueden oler cualquier colonia sin marearse o vomitar, que pueden comer lo que les apetece sin necesidad de ver si tiene glúten, si es lácteo, etc, pueden tomarse una cerveza cuando les apetece, no tienen que estar tomándose unas diez pastillas diarias; pero saben una cosa, el lechero, el carnicero, la vecina del quinto, tu prima, tu suegra, el profesor del colegio, en definitiva, todos los que te critican tienen envidia, pero no de la sana e ignorancia con lengua muy larga que para mí son dos pecados mortales pero los católicos no me hacen ni caso.

Chicos, chicas, bastante tenemos con nuestra enfermedad como para preocuparnos de lo que dice este o aquel. Vamos a vivir lo mejor que podamos, que nos lo merecemos, vamos a buscar metas, ilusiones y a salir adelante que ya es hora.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.