Buenas madrugadas:

Ha pasado el gran día, el gran día de Reyas. En este momento me encuentro tumbada en el sillón junto a Manchitas. Inés duerme, Alberto, Elba, Pablo y yo viendo una película, pero no puedo concentrarme; algo me tiene inquieta, ansiosa y triste. No sé muy bien qué es, pero estoy, quizás nostálgica, no lo sé. Estoy rodeada de mi familia, pero me falta algo; algo que no alcanzo a imaginar qué es. Me siento agotada, mi cuerpo no me responde como debiera, no soy capaz de pensar, de concentrarme, de que fluya mi mente con facilidad y sin ella, es más, mi mente no fluye. 

Sé que todo esto es parte del mismo proceso que la enfermedad nos prepara, sé que es así como nos avisa informándonos de que en muy poco tiempo vamos a ser una mi “hermana” y yo. Vamos a unirnos y no sé lo que tardaremos en separarnos. Vamos a entrar en el momento siamés donde dejaré que se haga mi dueña por un momento, un día, dos, ya veremos lo dura que viene esta vez. Ha sido una época dura de cenas, trasnochar, tiendas, madrugar, enanos en casa, etc, ha sido una época muy intensa que los fibromiálgicos tendemos a pagar caro.

La enfermedad no perdona, acecha esperando para penetrar en tu cuerpo y dañarlo, pero esta enfermedad es diferente, esta enfermedad está dentro de tu cuerpo mucho antes de que te des cuenta, mucho antes de que tengas tu primer síntoma. Esta enfermedad está instalada en tu pelo, tu cuero cabelludo, tus ojos, tu nariz, tus oídos, tus hombros, tus brazos, tu estómago, tus piernas, tus pies; esta enfermedad está instalada en tu mente, en tu cerebro y en todo lo que no he nombrado de nuestro cuerpo. Creo que se va generando y va creciendo agazapada en un rincón hasta que, como te dicen todos los médico, tienes un incidente que hace que se destape y comience su andadura por tu persona convirtiéndose en tu realidad, convirtiéndose en el centro de tu vida y de la vida de tus familiares. Convirtiéndose en la disputa entre tu familia y tú -en ocasiones-, convirtiéndose en la desconfianza de quien te rodea, la desconfianza de quién no es capaz de entender que no sea necesario que se vea, sino que sólo se siente, y que se siente de una manera absolutamente devastadora. Te arrolla, te machaca, te deja sin amor propio, te hunde, te despoja de todo lo conseguido intelectualmente hasta el momento, te despoja de ilusión, de compañías, de credenciales, de credibilidad. Esta es nuestra hermana. Nuestra amiga y la única compañera que, por ahora, sabemos que vamos a tener toda la vida, así que es mejor hacerse a la idea y seguir luchando.

Aun así, estoy entusiasmada con un proyecto que tengo con algunas compañeras. Un proyecto que puede ser muy bueno para todos. Un proyecto que queremos afrontar desde la ilusión y las ganas de ayudar que tenemos. El proyecto es bastante ambicioso, es bastante duro y requiere mucha labor de campo, pero si funciona, será el mejor proyecto de mi vida ya que servirá para mejorar la mía y la de muchas personas más.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para ayudar a más personas.