Buenas noches:

Tenía razón ayer, estaba mi cuerpo preparándose para recibir a mi inseparable hermana. Bueno, ahora puedo decir que parece que está pasando aunque me sigue costando respirar. Cada vez que mis pulmones cogen aire, parece que el cien pies que atrapa mi columna aprieta sus patas para impedirme expandir todo mi ser, por lo que el dolor va desde la base de la cabeza hasta la zona de los pulmones. Mis piernas no quieren acompañarme en el camino y mis manos están absolutamente inflamadas. La contractur que tengo en la espalda es tal, que no puedo moverme sin sentir dolor, pero sé que va a pasar. 

Anoche le dejé espacio, me relajé, respiré y noté cómo iba adentrándose en mi cuerpo. Esta mañana, al levantarme a desayunar, noté que no había tenido bastante y decidí volver a acostarme e intentar relajarme otra vez. Lo conseguí y terminé por levantarme a las cinco de la tarde. Una de las veces sí recuerdo decirle a mi marido que lo que quería era morirme, pero luego empezó a menguar el dolor. Comencé a sentir que estaba mejorando. Dormía a ratos y despertaba escuchando a mis hijas abajo en el salón. Más tarde Elba me despertó por si necesitaba algo y me trajo agua. Después fue Pablo el que me la trajo, y volví a caer dormida presa del grandísimo dolor que sentía. Cuando escuché que Elba se iba, eran las cuatro y deciddí que ya era hora de levantarme. Tardé una hora en poder hacerlo.

Estas son algunas de mis crisis. Por supuesto, dolores tengo todos los días, pero esto no se llama dolor, esto no tiene no,bre, no se puede definir, no hay adjetivo que explique exactamente lo que supone pasar por una de las crisis de intensidad. La verdad, reconozco que a veces me da pena sobre todo de mi hija Elba. Ella es la que más discute, la que más pelea, pero también es la que más atenta está a cómo me siento y a cómo estoy. Es una niña absolutamente empática a la que siempre le he dicho que tiene un tesoro muy importante y grandísimo y es su corazón. 

Hasta aquí llegó hablar de la crisis, ahora a hablar de las mejoras. El lunes empiezan las clases y no sé si iré a aquarunning, si el dolor sigue en un momento álgido no iré,si no allí estaré que desde que me puse mala no he ido. Después del aquarunning no sé lo que haré, imagino que esperar por Pablo para subir a casa. No sé si ya les he comentado que ahora los niños están los fines de semana diferentes. Alberto y Elba vienen un fin de semana y Pablo y Carlota otro, y así todo el año. Ya hemos tenido otro año así y fue agotador. Mi cuerpo lo sintió muchísimo y salió bastante resentido de ese año. Este año voy a intentar tomármelo de otra manera, ya que sabemos que la e mujer de Pablo no va a propiciar el cambio como hizo la otra vez. Voy a intentar pasar más tiempo a solas con Alberto y con Elba y que Pablo pase más tiempo a Solas con sus hijos. Creo que nos va a beneficiar a todos. 

Comentarles que el grupo se está empezando a conocer, que encuentro buena sintonía, que tenemos ganas y que vamos a empezar lo antes posible. Esperemos que esta experiencia nos haga conseguir ayudar a más personas y hacer mucho ruido para luchar para que la Fibromialgia sea diagnosticada antes, se estudié sobre ella y consigamos una mejoría en la cuidad de vida de todos los enfermos. Pero les aseguro una cosa, esto no es nada fácil. Esto es muy complicado y tenemos que poner mucho trabajo y esfuerzo, pero necesitamos mucha ayuda y colaboración de todos y cada uno de los enfermos y de sus familiares (los que estén dispuestos y colaboren con los enfermos). Vamos a necesitar que se abra el alma y el corazón de muchas personas, pero sobre todo, vamos a necesitar que se despierte el espíritu. Que lo tengamos vivo y latente para poder entender lo que hacemos y para participar de las cosas que planteamos. NUNCA VAMOS A HACER ALGO QUE VAYA EN PERJUICIO DE NADIE.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.