Buenas noche:

Ahora sí. Ahora sí que podemos decir que es la última hora de las vacaciones de Navidad. Ahora sí es el momento de recoger el árbol, los adornos, los aguinaldos y seguir con la rutina de cada día del año. Seguir luchando por diferentes cosas. Luchar por la familia, por la economía doméstica, por nuestros trabajos, por nuestros proyectos. Ahora es el momento de empezar los buenos propósitos, de seguir con los propósitos anteriores, de subir, de bajar, de terminar cosas a medias, de acabar con lo que no funciona, de reparar lo que realmente queramos, de soltar, de dejar marchar, de luchar por lo que se ama, de aprender a amar, de conocer, de cerrar puertas, de abrirlas, de cuidar lo querido, de amar ciegamente, de aprender, de desaprender lo aprendido para aprender bien lo mal aprendido, de salir de la mísera desidia, de entrar de lleno en nuestras vidas y empezar, ahora sí, a ser protagonistas de ellas; porque a veces nos falta eso, ser realmente protagonistas de nuestras vidas, coger las riendas y dirigirnos a dónde queramos sin tener que esperar, sin tener que explicar, sin tener que pedir permiso. AHORA ES EL MOMENTO!!!

Antes publiqué un artículo que tuvo diversas respuestas. Unas personas decían “muy buenos consejos”, otras decían “así es, eso es lo que hay que hacer”, otras decían “muy cierto”, pero hubo una que me llamó poderosamente la atención, decía algo así como “muy buenas intenciones pero después todo queda en quimeras”. A mí me dejó un rato pensando, un buen rato, hasta que decidí responderle que nosotras estábamos con un proyecto, que si quería participar en él. No he tenido noticias al respecto por ahora, me encantaría tenerla para que sea partícipe del cambio. La verdad es que como esta persona debe haber muchas y no es que me queje de ellas, para nada, imagino que están desilusionadas con la vida, con la sociedad o con lo que sea, pero reconozco que no puedo entenderlo “todo queda en quimeras”. Eso estaría muy bien si lo dijéramos después de haber luchado muy poco y decidido que no es posible, que no dejan salida, que quiero colaborar pero no me dejan y se gastan el dinero de subvenciones, pero no lo entiendo de alguien que ni si quiera ha preguntado en qué consiste el proyecto y si puede participar en él. Mi respuesta fue clara, le pregunté que si quería formar parte de él, porque he de reconocer que vi inquietud en su afirmación, vi preocupación y verdadero interés en que las cosas no quedaran ahí.

No somos un grupo cerrado, simplemente somos un grupo de cinco personas que han coincidido en espacio y tiempo y que quieren luchar por lo mismo. Cinco personas que se han pasado la vida luchando y que nadie les ha sacado las castañas del fuego, cinco personas que no se conocen de nada pero tienen, creo yo, más de un denominador común llamado Fibromialgia, cinco personas de diferentes partes del mundo que queremos tener unos derechos, cinco personas que queremos que nos respeten, primero como personas y segundo por la condición de enfermas de Fibromialgia que nos ha tocado vivir y que no hemos elegido para tener una tarjeta para aparcar en la zona de personas con discapacidad, o para no acudir a nuestro centro de trabajo. Sí, somos cinco, somos pocas, tendremos que empezar por poco, pero hemos empezado, y hemos empezado con buen pie, con ganas, con buen talante, porque somos cinco personas de esas que si quieren la luna, van y se la bajan solitas. Desde aquí invito a todo el que quiera a unirse al proyecto, invito a todas las personas a levantarse, a luchar con sus capacidades, a buscar la forma de vivir en un mundo mejor, un mundo más sencillo que el que tenemos ahora. 

Otra de las personas que me han escrito me decía algo así como que por mi condición de enferma ha hecho mover mi inquietud de ayudar. Lo primero que quiero que conste es que respeto absolutamente la opinión de cada persona, pero si que respondo que no es así. Yo llevo ayudando a la personas mucho tiempo, ya expliqué que era una herencia que me había dejado mi madre, y es cierto que podía haber intentado ayudar a las personas que pasar hambre en África, pero no me dió por ahí, lo que no significa que no haya pasado mi vida ayudando a quien me encontrara por el camino -sin ser María Teresa de Calcuta- pero ahora tengo una forma de pensar más activa, si cabe. Además de haber encontrado un equipo de gladiadoras que me parece espectacular con el que creo que se pueden hacer muchas cosas. Por supuesto me encantó la actitud decidida de esta persona y también le dije que estaría encantada de que colaborará con nosotras.

Hubo una frase que dijeron una vez, que en su momento me sentó muy mal. Íbamos en un taxi y un el taxista dijo algo así como “a ver si tengo suerte” y una de las personas que iba conmigo dijo en bajo que la suerte existía, pero que no estaba en el sillón del taxi. En ese momento me pareció presuntuoso, maleducado y prepotente, como le hice saber, pero después de pensarlo mucho y darle muchas vueltas me he dado cuenta de que lo que realmente quiso decir fue que la suerte existe pero hay que ir a buscarla, hay que trabajar por ella, hay que soñarla y recorrer el camino necesario para conseguirla, hay que visualizarla, sentirla, creerla y atraparla, porque es escurridiza. Tenemos que estar muy atentos para que no pase delante de nuestros ojos, para que no la tengamos en nuestra mano y no la reconozcamos, para no tener que arrepentirnos por seguir de largo cuando nos hizo un guiño de ojo que no supimos interpretar. La suerte existe, eres lo suficientemente valiente para ir a por ella?  Te pido que lo pienses, pero que lo pienses con la cabeza y lo analices con el corazón, y si tu respuesta es SÍ, ya sabes cómo ponerte en contacto conmigo para que luchemos mano a mano por nuestros derechos cumpliendo todos nuestros deberes.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.