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Buenos días:

Hoy es un día húmedo en Gran Canaria, por lo menos por mi casa, pero el humor que tengo es maravilloso. No he podido dormid bien, me pican muchísimo los ojos y el ciempiés parece haberle cogido cariño a mi columna vertebral. Tendré que inventarme algo para que se vaya. En la zona en la que yo vivo en Gran Canaria no se necesita estufa para los días de invierno, pero yo la necesito menos que nadie, estoy en el sillón de siempre, y tengo a los tres hijos de cuatro patas alrededor de mi cuerpo y con sus cabezas encima de mi. La temperatura de ellos es de uno o dos grados por encima de la normal nuestra, así que dan un calorcito muy rico. Los adoro. Los adoro tanto que siento que me faltaría un pie o una mano si no estuvieran. Lo que es seguro es que se llevarían parte de mi corazón con ellos.

El jueves operamos a Belma, estoy un poco nerviosa por ello así que espero que todo salga bien y que ella se recupere pronto. Es una labradora fuerte, noble y mimosa, así que va a salir todo bien.

Hoy en un día feliz para mi, un día que representa el cambio dentro de la actitud que estábamos teniendo frente a la fibromialgia. Es el cambio de vida que queremos proponer, mis compañeras y yo, para afrontar esta enfermedad de otra manera. Es la expresión de la empatía en su total magnitud. Lo primero que voy a hacer es publicar aquí el escrito que ha elaborado nuestra compañera Emilia Espinosa a quien le debemos estas preciosas palabras que explican nuestro proyecto y un corazón latente que sigue un ritmo de ayuda constante.

Hoy quiero comentaros un proyecto que nos gustaría poner en marcha a un grupo, de momento pequeñito, de amigas que tenemos los síndromes de fibromialgia,  fatiga crónica y SSQM.
María Díaz, Manoli Rodriguez, Ana Pastor Serrano, Erica Ester Garcia Cifuentes y yo misma Emilia Espinosa.
Crear una red de ayuda a nuestro colectivo, en el que incluimos a nuestros familiares y amigos.
Pensamos que la sociedad en general y el estamento médico nos tiene muy olvidados. Somos un colectivo pequeño y con un diagnóstico nada fácil. No hay unas pruebas específicas que nos puedan aplicar. Nos diagnostican por descarte de otras enfermedades y y sabéis que pasamos un auténtico peregrinaje de médico en médico hasta que nos dan el diagnóstico. Muchas compañeras aún siguen sin diagnosticar a pesar de ser evidente que están mal, muy mal.
Y una vez conseguido el ansiado diagnóstico ¡qué pasa! que no tenemos un tratamiento específico. Nos medica el especialista, que nos manda antidepresivos, analgésicos, relajantes musculares, cambiando muy a menudo porque no nos sientan bien, nos producen unos efectos secundarios a veces difíciles de aguantar.
El especialista no siempre tiene la misma especialidad valga la redundancia, para todos los afectados. Mi diagnóstico fue por un internista, otras por un reumatólogo, otras por un neurólogo. Luego nos derivan al médico de familia y que él se haga cargo de ti. Al menos esa es mi experiencia. Y yo he tenido mucha suerte porque los dos médicos de familia que voy teniendo han sido y son médicos muy implicados que tratan por todos los medios de que me encuentre lo mejor posible.
Acudimos en la mayoría de los casos a psiquiatría, que nos ajusta la medicación, pues la mayoría caemos en estados depresivos totalmente justificados, la enfermedad nos hace perder “nuestra vida normal”, se pierde el trabajo, las relaciones personales se deterioran.
Os estoy contando lo que todas ya conocéis porque lo sufrís en carne propia.
Y por eso por ganar calidad de vida hemos pensado en crear unas redes de ayuda para todos nosotros.
Sólo os lo anticipo, más adelante os iremos dando más información.
Pensad que no estamos solas, que nos tenemos las unas a las otras y muchas familias implicadas en nuestro bienestar y muchos amigos. Y que unidas saldremos adelante aún con nuestro dolor y nuestro agotamiento.
Un abrazo muy fuerte, que los abrazos no nos hacen daño.
Gracias por estar aquí.”

Bueno, pues este es el principio del proyecto del que he hablado en otros artículos. estaremos para cualquier duda que deseen que les resolvamos. No lo duden, por favor, pónganse en contacto con nosotras si desean participar en él. Verán como la vida nos cambia por ayudar y por ser ayudados.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.