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Hola otra vez.

Aún recuerdo las palabras de mi marido cuando me decía “a por la vida” y así es, así tenemos que sentir cada amanecer. Después, evidentemente, podemos decaer y permitirnos un rato de lamentación hasta que nuestra autoestima se regenere, porque sí amigos, nuestra autoestima, si la dejamos y la trabajamos, se regenera cada día. Saben lo único que tenemos que hacer? Recordar, decirnos, gritarnos las cosas fantásticas que hemos hecho durante nuestra vida, porque eso es lo que realmente somos, lo bueno que hacemos.

Les propongo una cosa, vamos a realizar una lista de las cosas positivas que hemos hecho. Una lista real. escrita en papel para que podamos visualizarla cada día. Esa lista, que la podemos llamar de cualquier forma que nos haga sentir bien, la tendremos a la vista para que sea prácticamente lo primero que veamos al despertarnos -yo particularmente preferiré ver primero a mi marido, pero cada cual con sus preferencias-, me refiero a que la podamos ver, por lo menos, antes de salir de nuestra habitación. Cerca de la lista -creo que la mía se va a llamar Alegría- tendremos siempre un bolígrafo o lápiz y goma. Que por qué??????!!!!! Muy sencillo, porque cuando tengamos un ratito, de estos cortos antes de irnos a la cama o al levantarnos, tendremos que escribir otra cosa buena que tengamos, que hayamos hecho el día anterior, que recordemos del pasado, algún rasgo de nuestro carácter, etc. Es muy importante que se haga de esta manera para encontrar siempre un momento de decirle a nuestro cerebro algo bueno de nosotros cada día.

La idea es que si estamos muy deprimidos, muy hundidos o muy doloridos podamos leer quienes somos en realidad, porque en esos momentos, muchas veces nos olvidamos. Si estamos tan mal que no podemos ni leer, le pediremos a alguien de nuestra confianza que nos la lea.

Otra de las cosas importantes es que nos comuniquemos con nuestros seres queridos y les preguntemos las cosas que buenas que hemos hecho, pero sólo y exclusivamente pondremos en la lista la que estemos de acuerdo con esa persona, las que nos convenza, las que no tengamos dudas de que es así. Si ponemos cosas que al leerlas nos hagan dudar, pues no va a ser efectivo porque nuestro cerebro, al leer la lista, se quedará estancado en el desacuerdo que tiene con esa en concreto.

Cada uno puede decorar la lista como mejor le parezca, siendo atractiva a la vista de cada uno para que nuestra mirada quiera ir cada día a su regazo. Lo que les estoy proponiendo es que hagan un diario retrospectivo de sus cualidades y de las cosas buenas que han hecho esta vida, para que se den cuenta de lo valiosos que somos y del bien que le hacemos a los demás. Les aseguro que les va a ayudar con su autoestima porque nuestro cerebro es un poco desagradable a veces y nos hace recordar mucho más lo malo que lo bueno.

Una vez un psicólogo estaba dando una charla y contó un chiste y las personas se rieron. Luego volvió a contar el mismo chiste y algunas personas se rieron, pero osó contar el mismo chiste por tercera vez y nadie se rió. El muy serio miró a la audiencia y les dijo: “si no te hace gracia el mismo chiste tres veces contado, por qué dejas que algo que te atormente lo haga infinidad de veces”. Así es señoras y señores, para reírnos las cosas no se pueden repetir, sin embargo, lo que nos daña lo tenemos ahí para que nos machaque cada día. eso tenemos que cambiarlo y dejar que las cosas fluyan, nos dejen la sabiduría necesaria y se vayan.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.