img_5117Buenas tardes:

He estado un poco desconectada ayer por la tarde noche y esta mañana. La verdad es que ayer volví a tener una recaída. Una recaída que podía haber evitado -o no- pero que me dejó demasiado tocada. Mi tratamiento consta de varias cinco pastillas por la mañana, una a medio día y cuatro por la noche. Pues bien, estaba tan sumida en el proyecto y en mis hijos que me contaban su día que la del medio día no la tomé. Por la tarde me sentía extraña, ni si quiera puedo definir cómo, pero no era yo, parecía que el monstruo estaba volviendo. Me fui a hacer la compra y empecé a olvidarme de lo que hablaba, empecé a agobiarme, empecé a dejar de escuchar, empecé a ponerme nerviosa y al final, irremediablemente empecé a llorar. No recordaba conversaciones que estaba teniendo, de repente las personas me asustaban, tenía todo como cuando te despiertas de un sueño y lo que recuerdas no sabes si adjudicárselo a la realidad o al sueño.

Las conversaciones que había tenido con mis hijos sobre lo que hacía falta comprar no estaban ancladas en mi mente. Perdía el equilibrio con una facilidad pasmosa, me parecía que todas las personas me estaban mirando, alguno de los productos que cogía no sabía si eran los que utilizábamos en casa o no. Era todo un estado de confusión y agobio tremendo. La verdad es que no se lo deseo a nadie.

Cuando llegamos a casa intenté tranquilizarme pero no me fue posible y después de que tuve varias conversaciones-medio discusiones con mi hija, y de intentar darle la medicación a Belma con el incondicional entorpecimiento de Vincent porque quiere comerse hasta las pastillas que no le tocan, estallé. Fui a sacar las pizzas del horno y al levantarme me daba vueltas toda la cocina. Menos mal que mis hijos estaban ahí y que Pablo después llegó., me ayudó a acostarme en el sillón y fue entonces cuando me di cuenta de que no me había a medio día.

Hoy aún siento una especie de mareo en mi cabeza, mi cuerpo está aletargado, mi mente confusa y me duele todo como si hubiera ido al gimnasio el día anterior y estuviera llena de agujetas. Es cierto que hay que descansar más, sigo durmiendo poco y lo estoy pagando. También es cierto que NO PUEDO OLVIDARME DE LAS PASTILLAS. No es la primera vez que me pasa, pero sí la que peor me he encontrado.Le doy gracias a Pablo y a mi hija Elba por ayudarme en ese momento de crisis.

Por otra parte, hoy he salido. Fui a ver a mi Elba a un partido y a Alberto a otro, así que no he estado todo el día en casa, lo único es que estoy cansada y dolorida, pero esto pasará, estoy segura de que PASARÁ.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.