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Buenas noches:

Parece que el tiempo no pasa, pero vuela. Ya hace casi un año que estoy de baja, una baja que no pude evitar por más que lo intenté. Una baja que se venía venir por la incomodidad y por el esfuerzo que se realizaba a diario, una baja por mi falta de higiene mental y por mi falta de tiempo y espacios para poder descargar yo mi tensión y mi malestar. Una baja que ha hecho en mi una franja grande que me separa de algunos sentimientos y esfuerzos que antes no era capaz de interpretar y entender como tóxicos. No sé si es tarde o si solo es un tiempo más, lo que sé es que el camino nos va enseñando y que vamos aprendiendo a dejar a un lado lo que cuando quiere duele y cuando no es maravilloso.

Todo en la vida tiene un coste, la salud, la educación, la honestidad y sobre todo, la falta de ella. Sobre la honestidad hay mucho escrito, pero sabemos que las cosas son honestas o no en función de los acuerdos a los que se haya llegado, eso es así. Ya no tenemos edad para un no me di cuenta, no sabía cómo, no creí que te importara, etc, estamos mayorcitos para eso, así que, como uno tiene que ser honesto primero con sigo mismo, tenemos que abrir los ojos y no seguir engañándonos más. Tenemos que saber leer entre líneas, tenemos que ver dónde están las repeticiones y si nos gustan o no, tenemos que ser realistas y escuchar lo que nos dicen. Escuchar no sólo es oír, es también procesar, analizar, cuestionar meditar sobre ello, y, normalmente, solemos decir que escuchamos acto seguido de oír lo que nos están diciendo. Que mal nos han enseñado y qué mal hemos aprendido.

Meditar y pensar lo que nos están diciendo. Analizarlo y, en una clara adaptación al medio, decidir si nos interesa, si nos gusta, si nos enriquece o no. Todo ese proceso es lo que debería hacer una persona antes de su toma de decisiones y antes de dar cualquier paso adelante o atrás. Nada es un fracaso, nada. Todo nos enseña, pero los errores nos enseñan más. Lo voy a repetir TODO NOS ENSEÑA PERO LOS ERRORES NOS ENSEÑAN MÁS. Sí sí, ya sé que te lo han dicho cuatrocientas veces,pero también sé, que, en esta sociedad de competición, en esta sociedad de carreras, en esta sociedad de números uno, no hay hueco para el error. El error es algo que no está contemplado ni en las empresas, ni en las escuelas, ni en las relaciones ni en la vida cotidiana, etc. El error es algo que avergüenza, el error es lo que hace que tus padres bajen la cabeza cuando te dan los resultados.

No es así como hemos vivido la mayoría de los enfermos de fibromialgia? Autoexigiéndonos para no caer en el error porque somos excesivamente perfeccionistas y porque no podemos dejar nada para después ni algo mal hecho? No somos el chollo verdadero para las empresas, maridos, mujeres, etc ya que queremos hacerlo todo bien y rápido? no somos el chollo de la seguridad social porque antes de caer enfermos de fibromialgia no nos poníamos malos ni de catarro y si nos poníamos malos, no nos poníamos malos? Pues bien, ahora todo eso se acabó, ahora somos el coñazo de las empresas, la parte incomprensible de la pareja, la que se olvida de todo y la que nunca quiere hacer nada, somos la peste de la seguridad social ya que sólo vamos a tocarle las narices y a que nos den una baja sin estar enfermos de nada. Así es y así se escribe la historia.

No sé ustedes, pero yo sigo creyendo que estamos vivos, que tenemos derechos, que servimos para algo más que parecer drogadictos pidiendo nuestra droga para no sentir que la vida sigue pasando a nuestro lado sin que podamos disfrutarla del todo, pero sin que toquemos las narices a nadie más. Ah, perdón, sí! sí que tocamos las narices puesto que aunque drogados, no asistimos al trabajo y pedimos poder tener una calidad de vida antes de que nuestro carnet de identidad nos haga la jugada de no dejárnosla tener. En fin, que nacemos, nos crían responsables, nos crían perfeccionistas, nos enseñan que el error es un fracaso, enfermamos por lo que nos damos a todo concienzudamente y encima somos los tocanarices. Si lo sé, hago chuletas en el cole, en la universidad, hago los trabajos sin ningún rigor, falto a trabajar desde el primer estornudo, igual así, no hubiera sido una enferma y hubiera pasado el resto de mi vida tranquilamente hasta llegar a la jubilación donde me hubiera echado un novio cuarenta veinte años más joven para seguir haciendo ejercicio con él pero esta vez en la cama.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.