img_0078

Buenas tardes:

Aquí sigo, así alguien pensó que me iba a echar se equivocó.

Hoy está siendo un día muy duro. Mucho cansancio, fibroniebla, mareo y desgana, pero eso no nos puede parar en nuestra andadura y nuestra lucha por que el mundo sepa realmente qué es la fibromialgia y lo que tenemos que sufrir lo enfermos de ella. Hoy veo doble, así que creo que no escribiré mucho, porque estoy bastante mareada. Igual después de descansar un rato me sienta mejor.

He ido al médico con Elba pero al final el padre se ha quedado con ella, así que Pablo me ha traído a casa y me he tumbado en el sillón con los perros a escribir y a ultimar detalles con personas que quieren abrir la cadena de ayuda en otras ciudades. Estoy contenta porque va bien, pero no se mueve en cuanto a pedir ayudas.

La verdad es que me siento agotada, es como si un camión hubiera pasado por encima de mi. Me molestan los ruidos, las voces, tener que prestar atención a algo, y todo lo que me impide escribir en silencio que es lo que realmente me gusta.

Los brazos me pesan muchísimo por lo que me cuesta bastante escribir y los ojos me están quemando. Las manos están menos inflamadas, ven! mi hermana se compadece y no manda toda su fuerza sobre mi, porque sabe que yo también necesito fuerzas para seguir adelante, para luchar por mis hijos, para luchar por mi, para luchar por esta titánica lucha que queremos seguir para ayudarnos entre sí los enfermos de fibromialgia y los familiares y amigos que quieran participar. Pero hay días que tenemos que parar, días que no somos mismos, días donde nuestra hermana está ahí y quiere su espacio, quiere su protagonismo y se lo tenemos que dejar porque si no la próxima vez vendrá más fuerte y será cuando no tengas elección, te machacará el cuerpo y la mente hasta que te enteres de que debes darle paso cuando te lo pida. Así de despiadada es mi hermana, así de exigente y de reivindicadora. Pero es lo que hay, se acepta, se vive, y se sigue adelante hasta el nuevo brote. Lo único malo es que los brotes cada vez son más seguidos y eso termina por minar tu capacidad de intentar tener buen feelin con las personas, es por eso que los enfermos de fibromialgia nos aislamos mucho de la vida social, y es por eso que perdemos muchas amistades y muchas posibilidades de mejora. Es un círculo que cada vez se estrecha más sobre tu cuerpo hasta que te va dejando sola, sola y sin ganas de relacionarte.

Realmente es así, pero tenemos que hacer por que no lo sea, plantarle cara, exigirle que nos respete con terapias alternativas, tomando el sol, teniendo mascotas, disfrutando de tu familia, sintiéndote útil, buscando cosas que te gusten y haciéndolas, con un café y una charla, o con un mate con Erica en una charla en su Patagonia querida. Plantarle cara cuidándote de los malos rollos, de los desamores, de las mentiras, de los conflictos irresolubles, de las personas negativas que no creen en ellas mismas y pretenden que tú no creas en ti, de las envidias y las crítica -mejor dicho, los criticones, que las críticas constructivas vienen muy bien-. Así es, no hay más secreto que ese. Le dejas hacer el día que venga el brote y los días que no haya, los utilizas para alejar de tu vida todo lo negativo antes mencionado. Así que vamos mis fibromiálgicos, vamos a luchar por nosotros, vamos a levantarnos y a pedir que nos ayuden, vamos a ayudar para sentirnos bien, porque eso es lo que nos gusta, ayudar.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.