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Buenas tardes/noches:

Hoy no ha sido un mal día, pero dista bastante de haber sido bueno. A medida que pasaban las horas, el dolor se iba apoderando de mí más y más. Tenía una reunión en el colegio de Elba pero no pude asistir, menos mal que su padre podía.

Hoy me levanté temprano, a eso de las 07:30, he desayunado con las niñas y me he puesto a trabajar en el proyecto, a escribir y a buscar información para poder publicar  artículos técnicos e intentar poner mi granito de arena en la calidad de vida nuestra, de los pacientes de fibromialgia. después he sacado a mis perros, he hecho el almuerzo, he recogido la casa, he pasado los pisos y he terminado dolorida y agotada. Ya escribía yo esta mañana que tenía el ciempiés pegado a mi columna y decidió no darme tregua. Terminé de almorzar y me quedé totalmente dormida en el sillón rodeada de los peludos. No aguantaba más el dolor. No era capaz de subir los brazos ni de coger las sábanas para doblarlas, todo se me hacía un mundo. Mi cabeza pesaba demasiado sobre una espalda magullada por el esfuerzo de haber tendido dos lavadoras y de haber permanecido demasiado tiempo sin apoyar la cabeza. Con todo este dolor, lo único que pude hacer fue acostarme y descansar. Me desperté a las siete menos cuarto porque estaba sola en casa y muy calentita con los peludos pegados a mi. Cuando me levanté continuaba el dolor en mi cuerpo, pero sus tentáculos ya no eran tan largos como para no dejarme caminar, se había apiadado de mi.

Al poco de despertarme llegó Pablillo y yo decidí irme a caminar un poco, porque como dije en el otro artículo mínimo veinte minutos. Pues yo caminé cuarenta!!! He de hacer un aparte en este punto, yo, casi no puedo salir sola a la calle porque me agobio y me han diagnosticado agorafobia. Hoy he conseguido ir a caminar sola porque es cerca de casa y porque no había mucha gente en el recorrido y la que había la conozco de que somos vecinos. Es todo un avance para mi, aunque muchas de las personas que lo lean no lo puedan entender, estoy muy contenta por haberlo podido hacer. Sólo me agobié una vez porque encontré en el camino unas personas que no conocía y, lo siento mucho, no soy muy capaz de afrontarlo, yo sé que no es culpa de nadie el miedo que yo pase, y en ocasiones me da lástima que las personas crean que desconfío de ellas, pero no lo puedo evitar, no puedo evitar sentir miedo cuando me cruzo con personas por la calle. No puedo evitar mirarlas con esa desconfianza escurridiza esperando que no se fijen en mi para no ser el blanco de sus miradas. En esos momentos noto como me hago pequeña y me encojo, y si pudiera, me convertiría en un pequeño duende para pasar desapercibida. Sé que debería quitármelo de encima, pero les aseguro que no se resulta nada pero nada fácil.

Bueno, volví a casa desde la caminata y me fui directa a la ducha. Mi cuerpo no para de temblar, y no es de frío, es del esfuerzo realizado ya que yo salgo de casa casi cada 10 días, lo demás lo hago aquí dentro, aunque ahora llevo la racha de que ayer salí con Cynthia y hoy a caminar. Mi casa en como mi guarida, es el lugar donde quiero estar, es la zona de confort que he creado y, aunque con muchos dolores, mareos, vértigos, etc, donde mejor me siento. Bueno, pues regresé y me duché y, sorpresa!!!! mi cuerpo vuelve a tener moretones inflamados de esos de los que cuando te los tocas te duelen. Con todo esto, yo pienso que esta enfermedad es poco creíble pero jamás sabré por qué, porque tenemos tantos pero tantos síntomas… Es que piensan los médicos que personas de diferentes nacionalidades, de diferentes culturas etc van a hacer un congreso para ponerse de acuerdo en qué síntomas debemos decir que tenemos los fibromiálgicos? Bueno, la verdad es que puede hasta ser comprensible, son tantos y tan variados que es una especie de cajón desastre que no sabemos por qué ha terminando convergiendo en esta enfermedad que estamos encontrando aquí. Es esta enfermedad que nos va mermando como seres humanos mientras sigue pasando el tiempo y la desesperación se acumula en cada tejido de nuestro cuerpo para no dejarnos ser felices salvo en contadas ocasiones, porque al estado de felicidad se llega estando bien física y psíquicamente.

Después de ducharme me he puesto en el sillón tapada para escribirle a ustedes, a las personas que mejor me pueden entender; a las personas que están en cualquier lugar sintiendo lo mismo que yo o peor; a las personas que, al igual que yo, esperan una solución que no llega, una solución que nos ayude a mejorar nuestra calidad de vida y que nos devuelva las ganas de vivir y de seguir luchando por nosotros mismos.

Sabemos que esto llegará, no sabemos cuando, pero llegará y en ese momento estaremos todos los luchadores brindando porque ya vamos a dejar de sufrir, porque ya vamos a conseguir actuar como personas de nuestra edad y porque podremos seguir haciendo nuestras vidas recordando esta etapa como un amargo sueño y sabemos que los sueños, sueños son.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.