felicidad-del-interior

Buenos y húmedos días:

Que no, que ya les he dicho que lo de húmedos es por el tiempo!!!. Cómo están? Espero que bien. Yo estoy bien, sólo me pican los ojos, me duele todo el cuerpo y el ciempiés tira cada vez más de la columna; pero estoy muy animada y con muchas ganas de hacer cosas.

Cuántas veces nos hemos dicho a nosotros mismos “voy a hacer esto , esto y esto, mañana será un día productivo porque también voy a hacer esto otro”. Y qué pasa después, exacto!!!! no lo hacemos. De lo que teníamos planeado nos acordamos de la mitad -eso es porque la memoria no nos funciona al 100%- y de la mitad que nos acordamos, hacemos otra mitad porque nos agotamos nada más pensarlo. Sí, pensamos las cosas y nos cansan, no les ha pasado? Yo me agobio cuando empiezo a decirme, ahora tengo que darle la medicina a Belma, sacarla a que haga pis, recoger mi habitación, pasar la aspiradora, la comida, etc. Sí, lo estoy pensando y ya me estoy agobiando, ya estoy cansada y diciéndome que no me va a dar tiempo y que voy a terminar rendida, que voy a llegar tarde………

Saben? así es como vivimos agobiados y llenos de ansiedad por querer tener todo bien atado como a nosotros nos gusta y todo en hora y todo, todo, todo, TODO. Pues no, vamos a decir NO! a esa forma de empezar el día tan cansados nada más pensarlo. Vamos a hacer una prueba -a lo mejor estoy loca y a lo mejor funciona-, vamos a planear el día siguiente pero no de cualquier manera, vamos a planearlo concienzudamente y visualizando cada cosa con una estimación de tiempo acorde con lo que nos suele llevar cada tarea. Vamos a sentarnos en un momento en el que estemos tranquilos y nadie nos pueda interrumpir con un lápiz una goma y una hoja delante. Lo primero que vamos a hacer es visualizarnos, con los ojos cerrados, contentos al día siguiente; en este momento, si quiere, puedes incluso ver qué ropa te vas a poner, etc. Una vez seas capaz de sonreir al verte feliz al día siguiente, empezaremos a visualizar la primera tarea que vamos a hacer (ojo, sólo la primera). La visualizamos y nos vemos bien haciéndola, nos encontramos cómodos en nuestra tarea. Cuando nuestra mente nos muestre a nuestro ser feliz de terminar esa tarea, abriremos los ojos y la apuntaremos en el papel con letra clara y bonita -porque la escribiremos con cariño-.

Así haremos con cada tarea que vamos a realizar al día siguiente. Comenzaremos con las que son ineludibles como levantarme, desayunar, llevar al niño al cole, etc. Una cosa, el desayuno no nos lo podemos saltar, hacerlo da mucha ansiedad. Como decía comenzaremos con las ineludibles para seguir con las demás que  o tienen tanta importancia como pasar la aspiradora, limpiar el baño, etc. Lo dicho, aunque sea limpiar el baño tenemos que visualizarnos felices de hacerlo porque nos vamos a duchar en una ducha limpia, por ejemplo. Parece una tontería, pero puede funcionar, si no lo probamos, no sabemos si funciona o no.

Cuando nos despertemos al día siguiente, empezaremos sonriéndonos a nosotros mismos porque estamos vivos, porque tenemos el privilegio de volver a ver la luz del sol, porque vamos a recibir el cariño de las personas que nos aman y porque vamos a dar ese cariño. Luego cogeremos la lista y empezaremos con las tareas apuntadas recordando lo felices que nos veíamos el día anterior y viendo la estimación de tiempo que nos va a llevar cada tarea. Iremos haciéndolas y las iremos ticando cuando las vayamos acabando. Miraremos si el tiempo estimado es correcto y si es factible hacer esa tarea en ese momento o es mejor hacerla en otro. Siempre estaremos recordando la felicidad que sentíamos el día anterior cuando visualizábamos el final de cada tarea.

Descansaremos cuando estemos cansados, y seguiremos cuando nuestro cuerpo y nuestra mente nos dejen seguir. Cuando se termine el tiempo que tenemos para hacer las tareas obligatorias -no se los dije antes, pero tenemos que intentar acotarlas en un tiempo porque es muy importante poder desconectar antes de que lleguen los niños del colegio o antes de que llegue nuestra pareja, etc- pararemos y sonreiremos por ver todo lo que hemos hecho. Ahora es el momento de volver con la lista al lugar donde están el lápiz y la goma. Miraremos lo que hemos hecho y lo que hemos ticado y nos alegraremos por todo el trabajo realizado. Veremos lo que nos ha quedado por hacer -si es que nos ha quedado algo-  cogeremos la goma y lo borraremos. Es entonces cuando nos daremos cuenta de que no ha pasado nada, repito NO HA PASADO NADA POR DEJAR COSAS SIN HACE. Como las hemos borrado de nuestra lista nos recrearemos y disfrutaremos por un momento de lo que sí hemos hecho, entendiendo que somos unos campeones por haber hecho todo eso.

Cuando volvamos a tener un momento de tranquilidad después de una ducha relajante y de un momento de desconexión, realizaremos la lista del día siguiente con lápiz, visualizando, estimando los tiempo y con mucha alegría.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.