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Buenas tardes:

He encontrado este artículo del año 2014 en La mente es maravillosa, escrito por Eva María Rodríguez, donde habla de la importancia de cuidar bien los aspectos psicológicos de los pacientes con fibromialgia. Sabemos que un dolor crónico como el que padecemos, nos puede llevar a una depresión si no tenemos el apoyo necesario y las posibles soluciones a la vista. El sueño, ese amigo que se fue de paseo en los enfermos de fibromialgia, es importantísimo para la salud mental, el descanso es parte fundamental de la vida, para ser operativos y para que nuestro cuerpo responda de forma natural. También es importante saber ponerle freno a la negatividad de los pacientes con dolores crónicos. No, no es fácil ser positivo cuando te duele todo, pero debemos darnos cuenta de que cuanto más negativos somos, peor vamos a llevar la situación que nos ha tocado vivir. En fin, les dejo con el artículo:

La fibromialgia es una afección que se caracteriza por dolor generalizado y otros síntomas somáticos o físicos, como dolores de cabeza y migrañas, dolores en los puntos sensibles, el síndrome del intestino irritable, rigidez, hormigueos, fatiga y cansancio crónico, etc.

Además, hay rasgos psicológicos, como la depresión, trastornos del sueño y cambios de humor, que pueden surgir con la fibromialgia.

La principal controversia es que muchos médicos creen que la fibromialgia es una condición psicológica. Uno de los motivos por los que estos profesionales argumentan a favor de que la fibromialgia pueda ser un trastorno psicológico es que los antidepresivos y los fármacos que modifican la serotonina y la norepinefrina en el cerebro parecen proporcionar alivio en la fibromialgia. Además, la terapia cognitivo-conductual también ayuda a los pacientes con esta enfermedad.

En cualquier caso, los síntomas físicos suelen causar un fuerte impacto anímico en las personas que sufren fibromialgia, y más aún el tratamiento que suelen sufrir estas personas porque “están quejándose todo el día” y terminan siendo unos “quejicas incomprendidos”. Esto favorece la aparición de síntomas de depresión y ansiedad.

El tratamiento psicológico es, en todo caso, una herramienta necesaria para mejorar la calidad de vida de las personas con fibromialgia.
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Tanto si su origen en psicológico como si es somático, la psicología puede ayudar a estos pacientes a reducir los trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión, los problemas de sueño, la tensión, el nerviosismo y la negatividad. 

Enfoque psicológico del tratamiento para la fibromialgia

Desde el punto de vista psicológico, el tratamiento de la  fibromialgia debe dirigirse, en primer lugar, a la capacidad para asumir y aceptar la enfermedad y lo que esta conlleva, de modo que sea más fácil superar frustración por la limitación y los efectos que supone.

A partir de aquí, es necesario que el paciente aprenda a mantener un equilibrio entre esfuerzo y descanso. Además, es fundamental que aprenda también a adaptar sus metas a las limitaciones de su enfermedad y a valorar todo lo que sea capaz de conseguir.
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Las personas con fibromialgia también debe cuidar su cuerpo y hacer ejercicio físico moderado para que puedan mantener un buen tono muscular y puedan sentir menos sensación de cansancio a largo plazo.

En este sentido, el control postural en las actividades del día a día es algo que resulta necesario tener en cuenta. Además, practicar técnicas de relajación también resultará muy útil para controlar el estrés y reducir la sensación de dolor.

Muy importante resulta también para el tratamiento psicológico de la fibromialgia aprender a generar pensamientos positivos y a ser mas tolerante con uno mismo, así como cuidar la autoestima.

En cuanto a las relaciones con los demás, es muy positivo aprender a mejorar la comunicación y las peticiones de ayuda para que los demás se conviertan en un apoyo y no en un elemento debilitador del estado emocional de las personas con fibromialgia.

El artículo acaba con una de las partes que yo encuentro más importantes dentro de nuestra realidad como enfermos. Sabemos que cada uno vive el dolor como puede y que no a todos nos sienta igual. Es por esto que se convierte en una pieza importante en las relaciones con los demás el saber explicarles exactamente cómo nos sentimos, lo que nos duele, que nos sentimos irritados. La comunicación verbal no es fácil, porque no es lo mismo lo que yo siento, a lo que yo digo, a lo que el otro escucha y a lo que el otro entiende; por ahí se va muchísima información importante que hubiéramos querido que llegara a la otra persona. Debemos saber también que la empatía no es una cualidad que posean todos los humanos. Es una cualidad importantísima para las personas que conviven con enfermos crónicos, pero no todas la tienen. Debemos valorar la importancia que tiene para nosotros la persona con la que intentamos comunicarnos, y en su caso, actuar en consecuencia.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.