Viernes 20 de enero de 2017

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Buenas noches:

Por petición de mi marido, voy a empezar a poner la fecha en los escritos. Dice que ya se pierde. Gracias Pablo por tu buen consejo.

Hoy ha surgido un tema en el grupo de Red de Ayuda que hemos formado porque una de las compañeras. Es una compañera fuerte, amable, sincera, empática y muy, pero muy sensible. El problema es que ha encontrado a otra persona a ayudar, pero la ayuda que necesitaba no era la ayuda que nosotras como grupo, estamos capacitadas para dar. Es una ayuda muy importante,una ayuda a alguien que se encuentra en una situación desesperada, pero no por la enfermedad en si, sino por la vida misma.

En primer lugar nosotras no somos profesionales de la ayuda, somos personas que queremos ayudar acompañando o charlando, que no aconsejando, con alguien que padece fibromialgia y sus familiares. Somos un grupo que también estamos dispuestas a recibir ayuda, porque somos conscientes de que también la necesitamos. Somos un grupo de personas que queremos que los estudios sobre la fibromialgia avancen, que nos gustaría que las demás personas gritaran para pedirlo, que luchamos porque se conozca nuestra enfermedad de la mejor manera que sabemos, cuidando, ayudando y dejándonos ayudar.

Encuentras a muchas personas en el mundo que se quieren aprovechar de esta ayuda que tú quieres brindar a un colectivo en particular. Y muchos se dirán, claro ayudan a ese colectivo porque es lo que ellas padecen!!! Pues sí, ayudamos al colectivo de personas con fibromialgia porque es lo que padecemos, porque igual, y solo igual, ya hemos ayudado a otros colectivos antes que no han necesitado tanta difusión por nuestra parte, o porque no hemos querido o no se nos ha ocurrido ayudar a otros colectivos. Siempre he creído que hay muchísima gente en el mundo, y que si todos ayudáramos, pues el mundo sería otro, pero no todos estamos dispuestos a ayudar, así que podría haber querido ayudar a los pitufos a que perdieran su color azul que no les beneficia, pero decidí empezar una cruzada para que las personas con fibromialgia, sus familiares y sus amigos nos sintiéramos acompañados, ayudados y valorados.

Una de mis compañeras me comentó que podíamos rezar por aquella persona y mi respuesta fue inmediata: yo no voy a rezar, yo creo en las personas, lo voy a volver a escribir, YO CREO EN LAS PERSONAS. Estamos llenos de energía, una energía tal que podríamos mover montañas, pero decidimos gastar energías criticando, jodiendo al prójimo, etc. Aún así, sigo creyendo en las personas. Sigo creyendo que están en este mundo para algo más que para destrozarlo, pero no es mi labor llevar a cada uno a su redil.

Me gusta la gente que se implica, me gusta la gente que se moviliza, me gusta la gente que quiere hacer feliz a otras personas, pero para todo esto esa gente tiene que fortalecerse mucho, tiene que ponerse una barrera emocional porque si no, el problema es que terminas derrotado y hundido en la primera visita que encuentres. Queremos escuchar a las personas y está muy bien, porque les daremos salida para que puedan expresar sus experiencias negativas, pero para ello, tenemos que colocarnos en una situación de cierre de sentimientos interiores. Yo llamo sentimientos interiores lo que sería algo así como inteligencia emocional. Escuchas, ayudas, das tu opinión y luego te vas a casa dejando los problemas de los demás fuera de tu casa. NO, NO ES EGOÍSMO!!!! de verdad, no es egoísmo, es saber hasta dónde debes implicarte para poder seguir ayudando, porque si no, no podrás ayudar a nadie más, te quedarás sin fuerzas y tendremos que sacarte a ti del pozo oscuro de la depresión y la ansiedad.

Que el mundo es injusto lo sabemos todos, que podríamos mejorarlo, también, que no depende exclusivamente de nosotros tenemos que aprenderlo, porque si hay algo que tenemos que aprender los fibromiálgicos es a que no tenemos que arreglar todo lo que está estropeado. Podemos arreglar lo que está en nuestra mano, podemos arreglar lo que tenemos en nuestro entorno cercano siempre que tenga arreglo y que tengamos ayuda, pero no, no vamos a poder arreglar el mundo, y saben qué? NO ES NUESTRA LABOR!!!

He aprendido a querer a todas y cada una de las colaboradoras que están el RED DE AYUDA: Emilia con su saber estar y sus palabras amables, Erica con su claridad de ideas y su capacidad para liarse después de entenderlo, Raquel con su salero y su tirar pa´lante que decimos los canarios, Ana perdida en un mundo de empuje total y poniéndose al día con la alegría que la caracteriza, Mi con su agobio seco pero agradeciendo las ayudas prestadas, Alma con sus tranquilas palabras y su capacidad de meditar antes, Titina con su fuerza interior absolutamente espectacular, Yobana en su Perú natal más perdida pero atenta a todo, Olivia otro empuje que se agota y descansa para volver con ideas mejores y por último Manoli, que es capaz de arreglar el mundo, decorarlo y ayudarte a ti a que decores tu parte para que no sea discordante. Las quiero a todas y con todas me siento muy a gusto trabajando. Quiero que estén bien y que les guste lo que hacen. Espero que podamos contar todas con todas durante mucho tiempo, porque me da la impresión de que así, los pacientes de fibromialgia vamos a ganar mucho.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas

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