29 de enero de 2017

dame-tu-mano

Buenas noches:

Aquí, en Gran Canaria ha hecho hoy un día muy frío. Uno de esos días de chocolate y sillón con manta y calcetines, pero no ha podido ser.

Por la mañana salimos a ver un partido de Alberto; él que pensaba que iban a perder de 200 puntos, y al final ha sido sólo de 10. Es que el otro equipo es de chicos semi-profesionales, Extranjeros que miden dos metros y que sus padres les pagan aquí su iniciación al baloncesto. Son niños que se levantan a las cinco de la mañana para ir a entrenar. La verdad es que impresionan.

Yo, al despertarme me sentí muy mal, mi cuerpo temblaba, daba saltos cuando estaba tumbada como si me estuviera dando un ataque de epilepsia. Mis manos no me respondían y me era muy complicado articular palabra. Confundía cada vocablo que pretendía decir y me salían las palabras alrevés. temblaba tanto mi cuerpo que me iba caminando hacia los lados, qué desesperación. Me dio pena de mi hija Elba que se quedó muy preocupada al ver cómo mi cuerpo no podía dejar de saltar. Es una sensación muy extraña de la que mi cuerpo no se ha recuperado del todo. Me siguen temblando las manos y las teclas parece que van un poco por libre escribiendo lo que les parece. Tengo que volver atrás una y otra vez a reescribir o a borrar cualquier cosa que pueda haber salido de mis manos.

Bueno, cuando volvimos del partido y llegamos a casa hicimos el almuerzo, pusimos una película, y me quedé dormida en el sillón viéndola. No fue dormida del todo, fue más bien tener los ojos cerrados en lo que escuchaba lo que decían en la tele. La verdad, es que me cuesta tener una postura cómoda para descansar, ya no duermo como antes. Ahora que estoy escribiendo, me pasa algo increíble, aprieto las teclas y tengo que hacer un gran esfuerzo para soltarla. Me pongo muy nerviosa con estas nuevos síntomas que encuentro. Me da un poco de miedo, no sé si la palabra es miedo, respeto o cuál será, pero siento que no controlo mi cuerpo y que mi mente está fallando muchísimo. Cómo será la conclusión de esto, me quedaré en un limbo? Me dolerá tanto el cuerpo que no me podré levantar? Me abandonarán mis familiares por no aguantar o sufrir en lo que me estoy convirtiendo? Seré capaz de pensar o, por el contrario la fibromialgia se comerá todas mis neuronas? Tendré capacidad para salir adelante? Mi cuerpo se trasformará en una pelota saltarina? Estaré tan atiborrada a medicamentos que no podré reconocer a nadie?

No lo sé. No lo sé, pero todas estas preguntas hacen que sienta miedo. Hoy soy absolutamente consciente de cómo han involucionado mi cuerpo y mi mente y lo que siento es MIEDO. Lo que siento es un vacía semejante al de un agujero negro donde mi ser se quedará paralizado y sin capacidad de reacción y mi mente se quedará sufriendo que me he vuelto vegetal y que mi familia viene a verme una vez cada dos semanas a una residencia para personas que no pueden moverse. Hoy siento eso. Hoy he sentido el miedo al parón, el miedo a la epilepsia, el miedo al vértigo, el miedo a caminar haciendo eses. Hoy he sentido miedo y siento miedo.

Bueno, mientras esperamos a ver lo que acontece, vamos a ir luchando el día a día. Vamos a intentar ayudar y que nos ayuden; vamos a intentar….

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas, aunque hoy creo que no ayude mucho.

María Díaz