30 de enero de 2017

un-sabio-me-dijo-que-hay-personas-amor

Buenas tardes:

Aquí me encuentro intentando mantener la calma, aunque siempre que vas a que te evalúe algún médico que no es el tuyo, el que te conoce, parece que no vas muy segura, porque has escuchado tantas cosas que no sabes lo que te tocará a ti, si será empático, seco, buen profesional, etc. Todo eso es lo que esperas de un inspector, pero a saber si quien te toca es así. Yo quiero creer que todos son así, que todos son muy profesionales y cercanos con los pacientes quiero creer que no están saturados de trabajo y que la atención que tienen con los pacientes es lo correcta y cercana que creían cuando empezaron a estudiar medicina.

Pues sí, como pueden observar, me han llamado hoy para darme cita mañana con el inspector para evaluar mi caso. Menos mal que la semana pasada fui a buscar los informes, porque me los pidieron, pero mi médico de cabecera me decía que no hacía falta. En fin, sólo me falta el informe del psicólogo que antes de la cita iré a ver si lo ha hecho.

Lo que es la consulta e, sí no me preocupa, yo no tengo nada que esconder, pero me preocupa cómo sea el inspector o la inspectora. Me preocupa que crean que existe la fibromialgia, me preocupa el trato que me de al entrar, si no me pondré muy nerviosa y no podré casi responder a lo que me diga. Es parte de mis miedos. Me preocupa que mi cuerpo se paralice en la consulta, me preocupa tener que entrar sola porque yo no explico bien las cosas, me preocupa…..

Imagino que muchos de ustedes habrán pasado ya por el inspector, imagino que el mal trago ya lo han vivido. Igual voy predispuesta por lo que he escuchado, o por lo que le ha sucedido a otras personas, pero lo cierto es que voy con el miedo en el cuerpo, con la incomodidad de que tenga que ser una enfermedad no visible la que tenga que llevar allí para que me miren con ojos de desconfianza y me digan si he de incorporarme al trabajo o no.

La verdad es que debería relajarme, hacer repaso de todo lo que siento, de cómo lo siento, de lo que me duele, de cómo me duele, de lo que no puedo hacer, de mis olvidos, de mis incapacidades, de mis limitaciones, etc. Debería pensar en ello y compartirlo con él cuando me pregunte por mis dolencias.

Bueno, sólo quería contarles cómo me siento ante esta nueva situación que se me presenta.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas

María Díaz