30 de enero de 2017

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Buenas noches:

Aquí estoy, intentando contarles cómo ha sido mi día, pero reconozco que, cada vez, mi memoria a corto plazo va diluyendo antes los acontecimientos de mi vida. Hace un tiempo no me acordaba de una semana para otra, después pasé a no acordarme de unos días para otros, pero es que ahora me olvido en el mismo día de lo que ha acontecido. He pasado por muchas fases y reconozco que esta es de las más que me está haciendo dependiente. Es en estos momentos donde no quiero ir sola a ninguna parte porque, fuera de mi casa, no soy capaz de tener ninguna cosa clara; por ejemplo, me dan el cambio después de haber comprado algo y no soy capaz de ver si está bien, voy por las calles haciendo eses y agarrándome de las paredes para no pasar muy cerca de las personas que vienen, si no es en una zona muy conocida no soy capaz de caminar sola. Sin dudarlo ni un instante, esta es la etapa más complicada que vivo desde que me diagnosticaron fibromialgia.

Lo que he escrito es cierto, es mi etapa más dura y complicada. Se me cae todo de las manos, me olvido de las cosas de ahora para después, he empezado a dar saltos como si fuera epiléptica, con un tremendo movimiento sobre todo en las piernas, tengo los ojos absolutamente secos y e de hidratarlos con gotas, tiemblo con mucha facilidad, me trabo hablando y me olvido de lo que iba a decir con facilidad, no recuerdo lo que me cuentan y me estreso rápidamente, me pongo de mal humor porque me molestan muchísimo los ruidos ya que me cuesta demasiado concentrarme, los dedos de las manos se me quedan trabados no dejándome escribir con la soltura que yo lo hacía antes hasta el punto de escribir dos o tres veces la misma letra.

Bien, a todo esto estaba unida la falta de equilibrio que tenía, no pudiendo estar de pie quieta con las piernas cruzadas, por ejemplo y ahora se ha unido una modalidad nueva, desde este fin de semana me estoy cayendo sin más. Ayer me caí por las escaleras y hoy en la terraza. No pierdo el conocimiento, sólo me caigo. Mi estómago sigue a su ritmo y cuando quiere voy bien al baño, cuando no quiere tardo en ir, o se puede dar que vaya hasta siete veces al día. hago pipí una media de 25 o 26 veces al día y ya la incontinencia es tremenda. El período cada vez me viene de una manera diferente y mi carácter cambia de manera absolutamente espectacular cuando me va a venir.

Bueno, yo les iba a explicar mi día de hoy. Me levanté temprano para ver a mis niñas antes de que se fueran al colegio. Elba estaba casi preparada, pero Inés estuvo remolona para levantarse. Desayuné con Elba mientras Inés se daba una ducha porque se había hecho pipí la noche anterior. Desayunamos en armonía. Últimamente Elba y yo estamos viviendo momentos de mucha complicidad, aunque sigue siendo una cabeza olvidadiza.

Cuando se fueron al colegio comencé yo con lavadoras y con contestar los mensajes que me habían entrado la noche anterior por facebook o por esta vía. Me puse a leer un rato y encontré el artículo que publiqué esta mañana sobre la depresión, me pareció muy interesante ya que tiene mucho que ver con el dolor crónico que padecemos los enfermos de fibromialgia. seguía lavando y tendiendo ropa cuando sin saber muy bien ni cómo, me caí en la terraza. Ni siquiera sé cómo me levanté, pero el caso es que lo hice. No sé lo que pasó, simplemente me vi en el suelo. Anoche me pasó igual, pero esta vez fue en la escalera. No me pasó nada porque estaba en la de los tres escalones, pero si llega a ser en la otra? No te das cuenta, de repente estás en el suelo, pasa todo muy rápido. Es igual que cuando se te cae algo de las manos, de repente está en el suelo y no sabes cómo ha podido suceder. Da igual que lo pienses una o mil veces, da igual, no vas a saber cómo fue.

Bueno, después de levantarme y ver que no me había ocurrido nada, seguí poniendo las lavadoras y tendiendo. Decidí salir a caminar por casa pero me sentía tan insegura que me llevé a uno de los perros. El estaba muy pendiente de mi aunque más de todo lo que podía encontrar en el suelo para comerse. Hicimos 8.000 pasos y volvimos a casa. Me di una reconfortante ducha caliente mientras Pablo preparaba la comida. Luego bajé y almorzamos. Hoy sí, hoy lo acompañé a buscar a las niñas al cole. La profesora de Inés no se lo creía después de tanto tiempo y la cara de Inés era de una sorpresa y una alegría que me encogieron el corazón. Me abrazó mientras me decía que me amaba y me besaba, no se le puede pedir más a la vida. Luego fuimos a buscar a Elba, que también se alegró en su estilo; qué haces aquí?! con gesto de desconfianza. Le dije que me apetecía irlas a buscar y se alegró de que así lo hiciera.

La tarde transcurrió con mis tres hijos en casa y yo con ellos. La dividimos y estructuramos bien, pero no porque quisiéramos y lo hiciéramos a posta, sino porque salió bien estructurada, por lo que tuve un ratito de calidad para cada uno prestándoles toda la atención de la que soy capaz y viviendo momentos en soledad con cada uno.

Hoy no me puedo quejar del día. Ha sido completo y agradable, aunque me haya entrado el miedo de que me llamaran para ir a ver mañana al inspector. Lo he estado pensando, si no cree en que la fibromialgia existe pues igual es porque tiene la cura para todos los síntomas que tengo y entonces seré muy feliz; si cree que la fibromialgia existe, me dirá que vuelva a casa, que no descuide la parte aeróbica de mi cuerpo y que esperemos que se consiga una razón y una cura para ella: así que no tengo nada que perder. Voy a ir consciente de lo que tengo, clara y tranquila ante cualquier posibilidad que se pueda dar. Explicaré todos mis síntomas, que los llevo escritos en una libreta, y saldré de allí con la cabeza bien alta y convencida de haber hecho lo que me correspondía.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz