01 de febrero de 2017

frase-de-aristoteles

Buenas noches:

Como decía nuestro archiconocido Hércules Poirot:”la condición humana mon, ami”. Eso es lo que más me marcó de todos los libros que leí de Agatha Christie. pero no sabía yo que tarde o temprano iba a entender mejor lo que nuestro detective quería decirnos. Ahora que me encuentro trabajando las ayudas en un equipo de luchadoras me doy cuenta, sobre todo por comunicarme más con diferente tipo de personas, de que la condición humana hace estragos en esta sociedad. Cómo, en función de lo que entendemos, de cómo lo entendemos, de lo que vivimos, de cómo lo vivimos, actuamos o nos tomamos las cosas de una manera u otra. Yo siempre parto de la convicción de que cualquier persona es buena, pero después, el tiempo, las vivencias y las actitudes califican y ubican a cada uno en su sitio. Es entonces cuando entra en juego lo que cada uno puede tolerar y lo que no; lo que cada uno puede admitir y lo que no; lo que hace daño a cada persona y lo que no.

Todo esto es una cuestión de madurez o simplemente de carácter, no lo sé, imagino que también tendrá que ver el carácter que tiene la persona que recibe la agresión, su vagage y su trabajo personal para poder controlar su temperamento. Y será muy importante analiza a la persona que hace el daño, si es de forma gratuita o no, si es para salirse de un problema o no, si la conocemos o no y hasta qué punto somos capaces de pasar por alto lo que ha hecho o no. Todo esto lo vamos aprendiendo a medida que pasa el tiempo, a medida que vamos madurando y que vamos haciendo nuestro carácter. Pero lo bueno es que lo vamos aprendiendo.

Ahora que estamos metidas de lleno en la Red de ayuda a afectados de fibromialgia y familiares, nos damos cuenta de que hay personas que no les gusta que ayudes, que no les gusta que saques una idea nueva, que no les gusta que no se les haya ocurrido a ellas, que no hayas contado con ellas para realizarlas o que les vayas a tirar por el suelo el chollo que tienen montado con su chiringuito. Estamos expuestos a la mirada crítica de cualquiera que mire en el ordenador, en el teléfono, en el tablet o en la tele; estamos expuestos a la mirada envidiosa y retorcida de algunas personas que no aceptan que hayas tenido una buena idea o que esa idea haya cuajado por algo en particular. Estamos tan, pero tan expuestos, que es difícil no entrar en la trampa, no entrar en el juego, en las malas artes de las personas que no quieren que tú vayas bien; personas que lo que pretenden es que tú fracases simplemente para estar ahí y ver cómo sangras mientras se burla tu caída con el resto del mudo. Son personas que no construyen, sino que intentan destruir o reírse de lo que se te cae. Son personas temerosas de que no puedan coexistir tus ideas y las de ellas; personas temerosas de los avances, de las mejorías; personas con autoestima tocada que temen por su futuro.

Así es, y no iba a ser de otra manera en el mundo de la fibromialgia, un mundo en el que ya tenemos suficiente con sentirnos enfermos; donde ya tenemos suficiente con sentirnos ignorados por los médicos, de sentir que nos tratan como locos porque temen que veamos su incapacidad para medir nuestro dolor; su incapacidad para medir nuestra angustia; su incapacidad para medir nuestra fatiga crónica y nuestro malestar generalizado y diario.Pues como decía, no iba a ser diferente en este mundo de fibromiálgicos.

Cuando hablo con el equipo, tengo la sensación de que cada una quiere proteger a la otra de lo que le pueda ocurrir; quiere proteger a la otra de que nos desviemos del camino que teníamos marcado; protegernos de las malas experiencias para que no las vivamos, en definitiva, protegernos, lo que significa que hay mucho amor, mucho respeto y mucha cabeza pensante que ha vivido momentos que nos han hecho madurar mucho y muy bien.

Con todo esto, lo único que quiero expresar es que me siento absolutamente orgullosa de todas y cada una de mis compañeras; que siento amor por cada una de ellas, que las respeto muchísimo y que estoy absolutamente segura de que no hubiera podido elegir un equipo mejor. Ánimo mis guerreras, vamos a sostenernos las unas a las otras, vamos a ayudarnos a salir adelante, vamos a conseguir nuestros sueños, los sueños que visualicemos, los sueños que nos ayuden a ser mejores personas y que nos ayuden a arreglar y decorar un poco más este nuestro mundo tan magullado por personas que no lo quieren y que lo dañan sin pensar en las consecuencias.

Sólo me queda por decir GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. Este sueño es ambicioso pero nosotras podemos con él. Las QUIERO

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz