01 de febrero de 2017

no-dejes-que-termine-el-dia-sin-haber-crecido

Buenos días:

Normalmente pienso en un tema, lo empiezo a escribir y lo voy desarrollando a medida que escribo. No sé cómo sucede, pero las palabras van fluyendo desde mi mente a mis manos para empezar a teclear el ordenados, pero en esta ocasión no ha sido así; en esta ocasión esta foto que me han mandado ha sido la inspiradora de hoy. Me la mandó Zelma López, una persona que no conozco de nada pero que ayer me agradecía mis escritos. Es algo increíble, yo escribo un texto y tengo la gran suerte de que las personas comparten conmigo grandes joyas que les pertenecen. Recibo tanta generosidad que en algunos momentos me abruma.

Si no me creen, lean esta foto. Pero léanla quitándose prejuicios, quitándose negatividad; léanla desnudando el alma y entendiendo que esta es la forma de vida que deberíamos llevar -por supuesto hablo desde mis creencias, podemos o no estar de acuerdo- esta es la forma de vida para la que teníamos que haber sido educados, esta es la forma de vida en la que debemos educar a nuestros hijos, nietos, alumnos, etc.

Esta es una forma de vida en la que una persona LIBRE de todo prejuicio, libre de lo que le puede suponer una crítica -buena o mala-, libre de lo que le puede suponer el intento de opresión de la sociedad o de alguien en concreto, debe llevar. Esta es la forma de vida en la que, cuando vivimos en el respeto a la individualidad, podemos llevar adelante y que nos hará libres. Esta es la forma de vida de soñadores, de personas antisistema de, hippis; todo eso te dirá quien no quiere vivir así; quien no quiere pensar en las cosas, quien no quiere salir adelante creando, emprendiendo, superándose cada día; esto es lo que te dirá quien tiene miedo al cambio porque entiende cambio como desestructuración de lo que ha construido dejándose llevar por el pensamiento de una minoría que sólo quiere controlar lo que pasa en el mundo y que no da oportunidades a los que están luchando para salir adelante de una forma diferente o no da oportunidades a los que no han nacido en una buena cuna.

Pero en realidad no es así. Esta forma de vida es la que te libera del qué dirán, es la que te libera de la opresión de las masas, es la que te libera de un sistema que no te permite ser enfermo de fibromialgia porque hay que pagarte un dinero. Esta es la forma de vida donde puedes dibujar tu propio futuro y compartirlo cómo y dónde quieras con quién quieras y siendo feliz por ello. Esta es la forma de vida de la lucha, pero de la lucha por una verdadera libertad; la lucha por una forma de vivir ideal para cada uno, donde no tenemos que vivir todos en casita con dos hijos y un perro para sentirnos integrados en una sociedad que sólo nos mira para saber si cumplimos los cánones establecidos y si no es así, criticarte y dañarte hasta que decidas entrar por el aro, porque aunque no lo creamos, terminamos entrando por el aro siempre que agachamos la cabeza, siempre que no ponemos una queja por un trato vejatorio, siempre que permitimos que las empresas nos robe el tiempo de la familia y la felicidad que supone vivir con una estabilidad económica y no con el miedo en el cuerpo.

Yo creo que es el momento de despertar, es el momento de abrir los ojos y visualizar si es la vida que queremos seguir llevando. Ver si lo que queremos está a nuestro alcance, y si no lo está, es el momento de pensar por qué no está a nuestro alcance y luchar para que lo esté, luchar por nuestros derechos, por nuestros sueños, por los sueños de nuestros seres queridos. Es el momento de empatizar con el mundo, de intentar vivir una paz interna y una paz con los demás, es el momento de inspirarnos y ganarnos la vida con lo que realmente nos gusta, disfrutar en cualquier ámbito de la vida que vivamos; disfrutar en cualquier plano. Disfrutar de nuestros hijos los que los tenemos, disfrutar de su tiempo los que han decidido no tenerlos, disfrutar de nuestras parejas, de nuestro tiempo a solas, disfrutar de la lectura de un libro, de las horas de trabajo en el lugar que hayamos decidido, y tener en cuenta que en algún momento vamos a caer; pero vamos a caer porque tenemos que hacerlo para seguir creciendo; tenemos que hacerlo para fortalecernos, tenemos que hacerlo para tomar fuerzas descansando y aprendiendo de los errores que hayamos cometido y corrigiéndolos; entender que una caída no es un fracaso, pero sobre todo, caer por nosotros mismos, no porque nos hayan puesto una zancadilla.

Este es el mundo en el que yo creo. Me preocupo por dejarles a mis hijos un mundo mejor, pero me preocupo más por dejarle al mundo unos hijos mejores, que sean respetuosos con los demás y con el medio, que sean empáticos, que atiendan a la diversidad, que sean libres de pensamiento para que dejen ser libres a los demás, que entiendan que cada persona es un ser diferente al que tenemos que amar y respetar, que elijan su tipo y ritmo y que sean felices con todo ello. No les suelo resolver los problemas, ya que deberán aprender a resolverlos por sí mismos; les doy diferentes salidas para que hagan lo que crean que deben hacer, para que se acostumbren a tomar decisiones, que nadie elija por ellos y a asumir las consecuencias de las decisiones que toman.

Este es el mundo en el que yo creo y es el mundo por el que estoy dispuesta a luchar. No sé si algunos de ustedes quieren acompañarme, si es así, lucha conmigo, ayuda al prójimo y déjate ayudar; entra en nuestra Red de Ayuda que está concebida para ello y cuenta con nosotras. Soñamos con mejorar la parcela de mundo que tenemos y eso NADIE NOS LO PUEDE ROBAR.

Gracias Zelma López. Tu foto me ha inspirado.

Gracias a todos por leerme, les mando besos y abrazos rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz