03 de febrero de 2017

yo-doy-la-cara-por-la-fibromialgiaBuenas noches:

Bueno, aquí me encuentro rodeada de mis hijos de cuatro patas ya que se les acabó el sol y ahora prefieren el calorcito del sillón al frío del suelo. Aquí estoy, una noche más, una noche igual, una noche diferente; una noche….

Ni si quiere soy capaz de recordar cómo ha ido la semana. Sé que es viernes porque los niños no tienen cole mañana y porque Alberto y Elba se han ido a pasar la semana en casa de su padre porque si no, estaría intentando recordar en qué han pasado los días, los meses, el año… Sí, ya hace un año que estoy de baja y no creo que haya mejorado nada, porque estar todo el día llena de pastillas y que si estas te faltan dejas de ser tú y vuelve el monstruo de antes no creo que sea mejorar nada. El cuerpo me duele cada vez con menos separación de tiempo; noto que me canso muchísimo antes y que voy quedándome mental y motóricamente atrás. No es fácil de asumir, no; hace un año yo era otra, tenía fibromialgia sí, pero era otra, hacía deporte, salía sola a la calle, podía jugar, sacar a mis perros y no me pasaba el día pensando si lo de ayer fue soñado o vivido.

Ahora la vida me ha vuelto a golpear fuerte, pero esta vez con mi salud; la vida te plantea sus envites para ver hasta dónde eres capaz de llegar, y cuando no puedes más pues te vas dejando ir, te vas abandonando y mueres. No es fácil, no; pero creo que la vida de ningún fibromiálgico fue fácil. Es increíble cómo afecta tanto el dolor físico a la mente y cómo la mente te crea tanto dolor que termina por dolerte lo físico. Si nos hubieran enseñado a parar antes, si no nos hubiesen enseñado llegar hasta el final aunque supusiese ir en contra de nuestras ideas, si nos hubieran enseñado a ser personas…..

No sé qué pensar de esta enfermedad que tan bien se lleva conmigo desde hace un año salvo que antes me tenía más respeto que ahora. Antes me dejaba más tiempo de mí y ahora he de pedirle permiso para poder hacer algo intentando no marearme en la acción o no cansarme lo suficiente como para tener que abandonar antes de haber empezado. A veces siento rabia, a veces siento pena, a veces siento que me descorazono, a veces siento…. Otras veces la dejo aparcada a una lado y le explico que ese día es para mi, aunque sepa que tendré que entregarle toda la noche y días sucesivos, y entonces prudentemente hago cosas que están fuera de horarios y de corsé liándome la manta a la cabeza. Esos son días divertidos, lástima que ya sean los menos, pero son días de pseudo-caminata en el campo, de baño en la piscina, de un tacón un poco más alto y de volver a sentirme persona y luego, MUJER. Porque sí, hace ya mucho tiempo que no me siento mujer, que no me siento capaz, que no me siento valiente ni para mirar muchas veces a mi marido a la cara no sea que tenga que hablar con él y se de cuenta de en lo  que me he convertido.

En fin, es mucho más sencillo animar a las demás que a una misma, pero yo también siento y padezco; yo también tengo miedo; yo también necesito ayuda; yo también… y sin embargo me toca seguir siendo la fuerte, la valiente, la culpable, la dura, la….

Pues saben? Yo también lloro, yo también en fin, da igual, debe ser que, como me decía una compañera en facebook, siempre estás sonriendo y pareces más joven de lo que eres; Padeces fibromialgia? No hay respuesta para ello, ni para nada. No hay respuesta, no hay por qué, ni porque, no hay ganas ni sentido, no hay, eso es, en definitiva no hay…

Mañana es el cumpleaños de mi hija, cumple trece años, espero estar bien para cenar con ella, así que voy a intentar dejar de pensar o por lo menos de sentir.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz