07 de febrero de 2017

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Buenos días:

Aquí he encontrado un artículo en La Mente es Maravillosa en el que se habla de los beneficios que tiene dar y ayudar, que es la filosofía con la que se creó el grupo de la Red de Ayuda. Como dice Booker T. Washington, yo también siento que la mejor manera de ayudarme y levantarme a mi misma es ayudando a otra persona; puede haber algo más bonito que ver sonreir a otro ser humano? También es cierto que debemos saber a qué personas ayudar, por dos motivos fundamentales, uno es que la otra persona no quiera ayuda, que quiera hacer o salir de un problema solo; y el otro motivo es que hay momentos en los que la ayuda puede destrozar el momento de aprendizaje de alguien, es decir, que esa persona necesite pasar por esa experiencia para aprender una cosa determinada. Es muy importante tenerlo en cuenta.

Sin embargo, yo no concibo la vida sin dar, sin ayudar en la medida de mis posibilidades y viendo que no me repercuta en una experiencia negativa para mi porque hay personas que creen que quieren ayuda, pero después lo cierto es que no quieren salir del problema, y sólo quieren alguien para que les escuche y desahogarse en todo momento. Eso nos puede conducir a llenarnos la cabeza de negatividad y darnos contra la misma pared en todo momento.

 

Raquel Lemos Rodríguez 15, diciembre 2015

La vida está llena de pensamientos, sentimientos, personas negativas… Pero, aunque a veces nos veamos y nos sintamos tentados a dejarnos llevar por esa negatividad, debemos potenciar todo aquello positivo que nos haga sentir bien con nosotros mismos.

Hay muchas cosas que podemos hacer y que nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Una sensación que no se puede comparar con nada. Un sentimiento de gratificación que nos produce una gran felicidad.

Hoy descubrirás uno de los mayores placeres: el placer de dar y ayudar. Una acción que nos provoca un sentimiento de satisfacción pleno. ¿Qué tal si empiezas a ponerlo más en práctica?

Aprende a no esperar nada a cambio

Uno de los pensamientos y acciones en las que más pecamos, es la de dar siempre algo esperando recibir una recompensa por ello. A esto no se le puede denominar dar y ayudar, no recibiremos la misma gratificación que si lo hiciésemos sin esperar nada a cambio, pues en el caso de esperarlo es un intercambio.

¿Alguna vez has dado o ayudado de verdad sin esperar nada?, ¿verdad que has sentido una sensación de bienestar inexplicable? Potenciar estas pequeñas cosas que en ocasiones creemos insignificantes, nos permitirá ser mucho más felices.

Una sonrisa a la cajera del supermercado, ayudar con las bolsas a alguien que va muy cargado, devolver una cartera que se le ha caído al transeúnte que va delante de nosotros… Todo esto, todas las pequeñas acciones que realizamos de forma voluntaria, nos provocan una sensación de placer y bienestar inexplicables.

Hay un dicho que circula y que dice que “quién da más, recibe más“, pero eso sí siempre sin querer recibir recompensa alguna por ello o reciprocidad en sus actos. Una forma desinteresada de ayudar a alguien, una forma de sentirnos bien con nosotros mismos y de hacer sentirse bien a los demás.

Atrévete a caminar aunque sea descalzo, a sonreír aunque no tengas motivos, a ayudar a otros sin recibir aplausos
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Ayuda a quien de verdad lo necesita

En muchas ocasiones te habrá ocurrido que has ayudado a alguien que ha rechazado tu ayuda o que has ayudado, y al final esa ayuda no se ha visto plasmada. Debemos fijarnos bien y observar quién de verdad necesita nuestra ayuda y quien puede “arreglárselas solo”, pues en ocasiones las personas tienen que pasar por ciertas dificultades para hacerse más fuertes y aprender. 

También, existen las personas que por orgullo o arrogancia no desean tu ayuda porque se sienten insultadas. Creen que las ves como personas débiles y eso les incomoda. Ante esto, no te esfuerces. Las personas que de buenas a primeras rechazan tu ayuda no merecen que sigas insistiendo, más que nada porque lo harás peor.

Ayuda y da, deliberadamente, a aquellas personas que de verdad lo necesiten. Personas que pueden ser cercanas o totalmente desconocidos.

Dar y ayudar también puede ser una muy buena forma de hacer buenas amistades, de interactuar con los demás y descubrir personas muy especiales y bellas.

Nunca olvides que recibes lo que un día sembraste
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Aunque no recibas nada, el placer que sientes al dar y ayudar de forma desinteresada no te lo podrá dar nada más. Además, piensa que las cosas buenas que das, las cosas buenas que tú haces, eso es lo que recibirás el día de mañana.

Todo lo que hagamos influirá en nuestro futuro. ¡Cómo quejarnos de lo mal que nos va si en un pasado actuamos con maldad! La bondad, el bien por hacer el bien, es lo que realmente luego da sus frutos. Da sonrisas y recibirás sonrisas, reparte bondad y recibirás bondad.

El mundo es un lugar que aún tiene muchas cosas que descubrirte. Cosas que son positivas. Pero debemos empezar a apreciar esos pequeños actos que, en ocasiones, no le damos la importancia que debiéramos.

Lo que daremos, lo recibiremos, de alguna u otra forma. Empieza desde hoy mismo a practicar aún más si cabe el placer de dar y ayudar. ¿Cómo te sientes?, ¿qué ha cambiado en tu vida? Ésta será mucho más positiva y tú serás mucho más feliz, ¿lo comprobamos?

Espero que hayan disfrutado del artículo y que hayan aprendido algo. Si lo ponen en práctica pueden hacerlo en la Red de ayuda que hemos creado para los enfermos de fibromialgia y sus hermanas. O también pueden ponerlo en práctica por su cuenta y ser felices haciéndolo. Sea como sea, espero que esto sirva para poder hacer el mundo un poco mejor dentro de lo que está en nuestra mano. Si todos ponemos un granito de arena podremos hacer una preciosa playa de alegría y bondad con un mar de satisfacción personal.

Gracias por leerme les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz