08 de febrero de 2017

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Buenas tardes:

Nuevamente les traigo un artículo de La Mente es Maravillosa  en el que se habla del dolor. Lo creo muy apropiado para los enfermos de fibromialgia, no? Habla de que el dolor no durará eternamente, pero para los enfermos de fibromialgia, el dolor está presente todos los días de nuestra vida, sin saber, puesto que la ciencia no sabe qué la produce, cuándo va a dejar de dolernos o qué podemos hacer para que no nos duela. Medicarnos es la única solución que encontramos? porque todos sabemos que medicarnos para una cosa es envenenarnos para otras, por lo que igual después es peor el remedio que la enfermedad. También comentan que el dolor tiene una función, gran realidad, pero el resultado de esto es que el dolor que sentimos los fibromiálgicos no sabemos qué función tiene, porque los estudios no han llegado a eso por lo que no nos podemos tranquilizar con respecto a saber cuál es su causa. Les dejo con el artículo:

Valeria Sabater 24, septiembre 2014

El dolor, según dicen, es algo inherente al ser humano. Puede que sea el precio por estar vivos, o una prueba constante para sacar fuerzas de la flaqueza y salir adelante. No lo sabemos bien y nadie ha llegado todavía a una conclusión clara sobre ello. Pero existe y está ahí.

Dolor físico, dolor existencial… es difícil saber cuál de ellos puede ser el más intenso. Pero en ocasiones, ambos pueden ir de la mano.

Las depresiones, a menudo, sumen a la persona en intensos dolores musculares y esqueléticos que agravan aún más la enfermedad. O qué decir de la fibromialgia, ahí donde según los expertos, ambas dimensiones, lo físico y lo psíquico pueden ir de la mano.

Ninguno de nosotros somos ajenos al dolor. En cualquier momento y por la razón que sea puede atraparnos.

Resulta curioso ver cómo muchas personas lo afrontan de diferente modo y logran mantener una adecuada calidad de vida, con la cual, atenuar, el sufrimiento de esas cadenas invisibles que a veces nos inmovilizan.

Conozcamos pues algunas pautas:

1. El dolor no durará eternamente

Es una realidad que nos explican los médicos. Hemos de tener en cuenta que el dolor por sí mismo, tiene una finalidad: indicarnos que hay algo que no va bien.

Esa punzada que nos inmoviliza el brazo puede indicarnos que estamos a punto de sufrir un infarto de miocardio, o ese bombeo en nuestras sienes alertándonos que estamos cansados y saturados por el estrés.

El dolor es un indicador, pero como tal, no va a tener una persistencia continuada. El cerebro suele mandarlo en etapas de diferente intensidad en el caso de ser un origen físico.

En el supuesto de que dicho padecimiento sea psíquico, dependerá en gran parte de nosotros mismos el poder debilitarlo. Afrontando su origen.

2. Nuestra actitud para asumir y afrontar el dolor

Uno de los mejores modos de atenuar la realidad del dolor es sin duda entender su origen y pensar que finalmente, llegará el alivio. La actitud con la que lo sobrellevemos va a ser clave.

Es difícil en estos casos hablar por ejemplo de la fuerza del optimismo, pero son muchos los ejemplos en los cuales, la fuerza de voluntad de una persona ha permitido el que una enfermedad sea mucho más corta, o que llegue a una buena resolución. 

El desánimo, la negatividad o el abatimiento influye en el incremento del dolor y el que debamos recurrir a un calmante, por ejemplo. Debemos buscar un propósito, una meta, una ilusión. 

Ya sea una depresión, una migraña, o una época de desesperanza y tristeza, todo se puede afrontar de mejor modo si nos inyectamos una dosis de optimismo. 

Con una autoestima bien reforzada y las ganas por seguir viviendo los días con energía, hará mucho más por nosotros que cualquier vitamina o calmante.

3. El apoyo social para encontrar alivio

El sentirnos comprendidos y atendidos es una cuerda más para evitar la caída, para que día a día, el dolor vaya debilitándose y podamos ver ese horizonte donde llega ya el bienestar.

El poder compartir nuestra realidad y nuestro sufrimiento, nos ayudará sin duda a aliviar cargas
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En ocasiones, la realidad del dolor no es bien entendida y sume a muchas personas en una marcada soledad.

Familiares que recriminan un “siempre estás igual”, o un “no será para tanto”, incrementan aún más ese sufrimiento personal. Es un hecho muy común.

Por ello, debemos saber buscar el apoyo adecuado, esa o esas personas que de verdad pueden entendernos, ya sea porque han pasado por lo mismo o porque tienen una sincera cercanía y afecto por nosotros. Seguro que tienes a alguien.

El dolor es un estado temporal que nos indica que algo no va bien en nuestro cuerpo o en nuestra vida.

Aliviar el dolor requiere tiempo y mucha ayuda, ya sea médica o personal. Un pilar esencial para poder atenuarlo, es nuestra fuerza de voluntad y la ilusión por el día a día y por nosotros mismos.”

 

La verdad es que el artículo no tiene desperdicio. Habla de los problemas sociales del dolor, algo que conocemos de sobra puesto que más de la mitad de nosotros ha encontrado ese reproche de siempre estás igual promovido por la incomprensión de las personas de nuestro entorno más cercano, como puede ser la familia, los amigos, en el trabajo….

Es cierto que nuestra actitud tiene mucho que ver en la recuperación de cada brote y en la pronta mejoría, pero llevar siempre una actitud positiva en el caso de los fibromiálgicos no es fácil ya que no sólo tienen el problema con el dolor, también está la fibroniebla y la fatiga por la falta de descanso de calidad. Nuestros cerebros se van empezando a confundir, a olvidar, a despistar y es muy difícil vivir sacando las llaves del coche del congelador cuando llevabas tres días buscándola.

No señores, no. No es fácil vivir con fibromialgia. Pero no es fácil convivir con el dolor físico y con el dolor que supone que los médicos, la sociedad y algunas familias no te crean o no te entiendan. Es muy duro. Se pierden muchos amigos, trabajos, familiares, etc por el camino, con lo que todo eso supone. Háganse una idea de las personas que se quedan sin trabajo gracias a las faltas de asistencia dadas por la fibromialgia, que no tienen ayudas porque la comunidad médica no te cree, que no te puedes pagar un abogado porque no tienes dinero al no tener trabajo, que además te supone un problema porque no tienes para pagar la hipoteca, para vestir y alimentar a tus hijos, etc. Empatizamos un poco con esta realidad? Creen que cualquier persona quiere arriesgarse a eso inventándose que tiene fibromialgia? Yo no lo creo, por lo tanto, sí, vivimos con el dolor constante físico y psicológico, pero tenemos que luchar por nuestros derechos, tenemos que unirnos, asociarnos, ayudarnos. No es fácil para ninguno de nosotros y solos somos un grano de arena, pero juntos formamos un desierto. Así que yo hago un llamamiento a todos los enfermos de fibromialgia que quieran luchar, hago un llamamiento para que nos pongamos en pie y luchemos por nosotros, luchemos por nuestros derechos, luchemos por nuestra calidad de vida, luchemos para que nos crean, para que ninguna otra generación tenga que pasar por lo que nosotros estamos pasando, luchemos para dejar mejores personas a este mundo y personas mejor atendidas.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz