09 de febrero de 2017

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Buenos días:

Después del día trepidante de ayer donde salí por la mañana de casa, que ya eso me agota muchísimo, donde fui a ver a Pablo y no acabamos muy bien la conversación, donde pasé la tarde con Inés disfrutándola al máximo y riendo con las cosas que se le ocurren porque ella es así, ocurrente y maravillosa, donde después de una conversación con mi marido las cosas volvieron a su cauce y tuvimos una maravillosa velada tranquila y sosegada de confianza y dulces palabras de amor; hoy es otro día; repito, hoy es otro día, por lo tanto es el momento de ponerse las pilas nuevamente y empezar a pensar en el futuro; ese futuro que está ahí, el más cercano, no el futuro de dentro de treinta años; el futuro de ya. Es el momento de pensar en el futuro pero aprendiendo a disfrutar del presente. Este es el presente, y saben por qué se llama presente? porque es un regalo. Es el mayor regalo que podemos tener y debemos aprender a vivirlo de verdad, a vivirlo exprimiéndole el jugo para que cualquier experiencia que tengamos nos enriquezca como personas. Es ese regalo que nos brinda la vida para disfrutar de oír cantar a un pájaro, o disfrutar de las caricias que le damos a nuestros perros o de los besos que ellos nos dan. Es ese regalo de escuchar la voz de tus hijos al teléfono y entender que, aunque no estén en ese momento contigo, están bien, están felices, están disfrutando de su presente, de su regalo, de su vida.

Aunque es un día frío y húmedo lo veo todo bien, está todo en su sitio a mi alrededor, está todo en armonía y no puedo evitar sentirlo así; ni puedo ni quiero porque me hace estar en paz conmigo misma y con mi actitud ante los problemas que van surgiendo y que se van resolviendo o no.

Como les decía hay que ir preparando el futuro y hay que ir pensando bien en él, porque soy yo la única que puede hacerse feliz o miserable; esa función la tiene cada uno para consigo, nadie te puede hacer sentir mal o bien, feliz o infeliz; está dentro de ti. Esta tarde va a ser una tarde especial, porque voy a ir con las chicas de la Red de Gran Canaria a merendar. Es aquí cerca de mi casa, por lo que aprovecharé y si no llueve, iré caminando -si me atrevo y voy segura- para que el aire me de en la cara un rato, para sentirme viva, para sentir que lo que está ocurriendo es parte de un proceso y, como tal, va a ir cambiando y evolucionando, por lo que tendremos que empezar a reeducarnos y acostumbrándonos a lo que venga; por eso quiero vivir el hoy, la merienda con mis chicas, el buen sabor de boca que tengo con mi marido, la alegría que noto en mis hijos, la ilusión de verlos crecer cada día, y la ilusión que he puesto en esta Red de Ayuda que lo sé, va a funcionar; va a funcionar porque es un proyecto de ayuda, porque todos necesitamos que nos ayuden y nos sentimos bien ayudando, porque es un proyecto bonito y, como tal, se tiene que dar; lo único que hace falta es tener las raíces adecuadas y alimentarlas con mucho cariño y con armonía, porque los buenos proyectos, aunque no salgan a la primera, o a la segunda, salen.

Hoy es un día diferente, hasta vivo de forma diferente la fibromialgia. Mi fibroneblina me ha hecho olvidar por completo, salvo en momentos puntuales, que mi padre estaba en el hospital; si mis hermanos mandaban algún whatssap sobre cómo estaba me acordaba y decía: cuando venga Pablo le digo que vayamos a verlo, pero después se me iba totalmente de la cabeza hasta que Pablo me preguntaba que qué tal estaba mi padre, y es cuando le decía que teníamos que ir, pero a los tres minutos me olvidaba otra vez. ahora que estaba escribiendo me acordé y lo acabo de llamar. Me dice que está bien y que sale hoy posiblemente. Le dije que si no salía me llamara y me recordara que estaba ingresado. Es extraño como nuestra mente nos juega esas malas pasadas.

Hoy también he vuelto a empezar con una sensación de lentitud en las manos, ni siquiera es lentitud, es que se me traban en las teclas y escribo la misma letra varias veces. Después todo el cuerpo convulsiona como si me estuviera dando un ataque epiléptico para parar agotado. Me ha pasado en otras ocasiones, pero hoy lo de las manos es exagerado. Tendré que consultarlo al médico porque esto es muy extraño.

Les pido por favor que se animen a entrar en la Red de Ayuda que hemos creado. No compromete a nada salvo a comprometerte a ti mismo que si quieres ayuda la vas a pedir, y pronto verás los beneficios que tiene darle ayuda a los demás. Cada uno dentro de sus posibilidades; una conversación, una compañía, un café. Son cosas muy sencillas que nos pueden aportar mucha paz interior, primero porque sabemos que tenemos una red de personas que nos conoce, que sabe lo que sentimos y que nos apoya, y segundo porque dar siempre es mucho mejor que recibir.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz

P.D. No sé de dónde cogí la foto, pero me encantó y la cogí. Gracias