11 de febrero de 2017

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Buenas tardes:

Siempre digo que no me gusta hablar de medicación cuando me preguntan por lo que tomo para paliar la fibromialgia. Entiendo que pueda sonar mal, pero lo tengo como principio porque ni siquiera tiene que ser quien te haya preguntado, sino otra persona que lo lea y decida probar pudiendo intoxicarse por alergias, por mezclas o por lo que sea. En La Mente es Maravillosa  he encontrado un artículo que habla sobre los medicamentos. Sobre el aumento de los antidepresivos en los años 90 y cómo los hemos hecho habituales en nuestras vidas. Según lo expertos, se debe diagnosticar lo más adecuadamente posible, y yo me pregunto, por cuántos médicos y por cuántos diagnósticos pasamos antes de que sepamos que tenemos fibromialgia? No es posible medir el dolor, cuantificarlo es un problema por lo que las dosis de cada medicamento o la diferencia entre dar un medicamento u otro complica la elección de los médicos a la hora de acertar.

 Valeria Sabater 19, noviembre 2014

Fue en los años noventa cuando el uso de fármacos para tratar la depresión se elevó de modo notable. Los centros de atención primaria ya podían prescribirlos y su uso se ha vuelto cada vez más habitual. Medicamentos como la fluoxetina (el popular Prozac), la venlaxatina o el Serotax, elevan sus ventas cada año entre un 5 y un 7% según datos de la consultora IMS Health.

Algo que nos queda inmediatamente claro es que algo ocurre. ¿Es quizá la tristeza uno de los males más importantes de nuestra actualidad? Algo nos hace pensar que sí, o al menos que estamos ante un problema social que debemos tener en cuenta para desplegar, desde distintos campos, los mejores modos de abordaje para poner mecanismos de mejora.

Pero hagámonos también otra pregunta ¿son los fármacos realmente efectivos para tratar estos problemas?

LA TRISTEZA Y SU DIAGNÓSTICO

Los expertos nos advierten en primer lugar, la importancia de determinar un diagnóstico lo más adecuadamente posible a lo que está sufriendo la persona. Hemos de diferenciar el sufrimiento cotidiano de las depresiones más graves, por ejemplo. Así como el padecimiento de las personas aquejadas de fibromialgia u otros trastornos endocrinos a los que, habitualmente también se les suele prescribir este tipo de medicamentos.

No todas las personas entramos en la “misma categoría”, no todos sufrimos de igual modo, pero ¿cómo distinguir los grados del sufrimiento, es esto posible? En ocasiones los médicos pueden recetar lo mismo a personas que sufren depresiones más graves que a las que padecen un problema más leve o moderado. Y es que hay un aspecto que queda claro, no todas las personas afrontamos la vida con los mismos recursos o habilidades, un mismo suceso puede vivirse de forma muy distinta en una familia, por ejemplo. La pérdida de una madre, por ejemplo, puede invalidar completamente a un hermano, mientras que los otros, lo afrontan con más facilidad. Todos sufren, desde luego, pero en este caso puede que solo una persona requiera tratamiento. De ahí la importancia de un buen diagnóstico.

¿SON EFICACES LOS ANTIDEPRESIVOS?

Son muchas las investigaciones científicas que se han llevado a cabo para averiguar si existe una efectividad clara en los antidepresivos para combatir síntomas leves o moderados de la depresión. ¿Y cuáles han sido las conclusiones?

1. Los antidepresivos tomados por sí solos, no resuelven el problema. Se necesita de terapias que complementen el tratamiento farmacológico.

2. Los principios activos de los antidepresivos son efectivos para personas que padecen trastornos graves, como es el caso de depresiones profundas.

3. En lo que respecta a las depresiones moderadas o leves, los resultados son muy variados. Hay personas a las que estos fármacos les eran igual de útiles que un placebo. Otros, en cambio, afirman que les ha hecho ver las cosas desde otra perspectiva. Una perspectiva más relajada desde la cual, poder iniciar estrategias de afrontamiento. En un porcentaje importante de casos cabe destacar que los antidepresivos actúan rebajando la intensidad emocional hasta niveles poco adecuados. Muchos pierden incluso el interés sexual, y la vida a veces, discurre ante ellos a una intensidad tan baja que tampoco es adecuado.

4. Los médicos nos indican que los casos más habituales para prescribir ansiolíticos o antidepresivos, son cuando sufrimos pérdidas personales, cuando sufrimos problemas sentimentales o cuando experimentamos problemas laborales graves.

FÁRMACOS JUNTO A OTRAS TERAPIAS

No debemos desterrar por completo el uso de los fármacos. En ocasiones son necesarios y efectivos, pero siempre deberemos complementarlos con otros recursos, otras experiencias con las cuales adquirir nuevos campos en los que sostenernos. La bioquímica cerebral puede obtener una mejora con dicha pastilla, pero nuestra voluntad, es esencial. Practicar yoga, apuntarnos a talleres artísticos, usar la musicoterapia, pasear, dibujar, hablar con otras personas y salir a la vida cada día dejando que ésta nos envuelva con sus rutinas y su luz, es esencial. Evita quedarte en casa, evita cerrar las ventanas y sumirte en la oscuridad y la soledad. En estos casos los antidepresivos no harán más que atenuar tus emociones y dejarte en la cama descansando. Y esto no es bueno.

Últimamente según nos dicen los expertos, el sufrimiento se acepta cada vez menos y se está farmacologizando. El sufrimiento hay que mirarlo cara a cara y vencerlo día a día con fuerza, con apoyo y con ganas de vivir. Todos merecemos ser felices, y la vida es una aventura que merece vivirse.

Debemos de tener claro que los fármacos por sí solos no van a solucionar el problema. que necesitamos de otros recursos complementarios para que ayuden a la persona. Podemos medicarnos y hacer yoga por ejemplo, o medicarnos e ir a caminar, o medicarnos e ir a natación, o medicarnos y socializarnos más y mejor. Muchas veces el problema es la tristeza que se siente, pero la tristeza es inherente al ser humano. Debemos sentir tristeza igual que alegría, lo malo es acampar en ella y, desde mi punto de vista, no hemos puesto unas metas tan duras y basadas casi siempre en la economía, que sentimos mucha tristeza muy a menudo, lo que hace que pasemos a un estado de ansiedad, de frustración, de estrés y definitivamente de depresión.

El problema que encontramos es que cuando ya nos han diagnosticado de fibromialgia ya hemos pasado por una cantidad de medicamentos espectacular para otras patologías como la depresión, la ansiedad, etc, y encima, cuando llegamos al diagnóstico de fibromialgia , como no se sabe lo que la causa, los medicamentos son paliativos, y tenemos que ir probando unos y otros para encontrar los que nos van bien y así ir aumentando las dosis cuando haya necesidad de ello.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para ayudar a más personas.

María Díaz