12 de febrero de 2017

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Buenos días:

Hoy me he levantado mucho mejor, siguen mis dolores de siempre, los fijos, pero estoy más despejada que estos días atrás. Es un buen comienzo. El día ha amanecido soleado aunque con muchísimo viento, lo que ha hecho que nos abriguemos bien y que hoy haya sesión familiar porque nadie va a salir a la calle.

Después del artículo de ayer sobre lo que opinaba una psicóloga sobre los medicamentos, muchas personas me preguntan sobre ellos. Mi respuesta es muy sincera y espero que a nadie le moleste ya que siempre he dicho que no hablo de medicamentos. Lo que estaba allí escrito lo ha puesto alguien que entiende de medicación. Es un mundo muy complicado porque lo que le viene bien a unos no le va a otros etc. así que no me arriesgo a comentar lo que tomo ni nada que se le parezca. Mi opinión sobre ellos es que ayudan pero sólo a paliar y en algunos casos, porque cuando estás con una crisis de dolor no hay nada que te lo quite, ni cuando estás pasando la fibroneblina. Espero que puedan entenderlo.

Seguimos esperando que la Red de ayuda pueda seguir avanzando y ayudando a quienes lo necesiten, por lo que es importante hacerles saber que están todos, absolutamente todos, invitados a participar en ella. Debemos unirnos los enfermos de fibromialgia, los amigos, familiares y todas las personas que quieran ayudar a unas personas que no tienen un diagnóstico en el que parte de la comunidad médica no cree y la mayoría de la sociedad cuestiona. La ayuda es muy sencilla, sólo se trata de estar, estar para que ayudes a descargar la implicación que tienen los familiares que se implican. Estar para acompañar, acompañar a los enfermos a salir a pasear, a comprar, acompañar al médico, acercar a sus casas, etc. Es ayudar a que no nos sintamos solos cuando tenemos algo que hacer o cuando tenemos necesidad de hablar. Es intentar concienciar a esta sociedad de que esta enfermedad existe y que a nivel mundial hay muchos enfermos que necesitan amor, comprensión, incluso comprenderse a sí mismos, porque hay momentos en los que ni siquiera nosotros sabemos qué nos ocurre o cómo es posible que no podamos hacer lo que siempre hemos hecho. Realmente nuestra mente y nuestro cuerpo cambian tanto en momentos de crisis que no nos reconocemos y no sabemos quiénes somos.

Por otra parte necesito agradecer a todas las personas que ya nos ayudan su implicación en nuestra mejoría y en nuestras vidas, que se han vuelto un laberinto irreconocible para nosotros y para nuestras familias y amigos. GRACIAS

Desde aquí quiero comentar la enorme implicación que tiene mi familia y agradecerla porque tengo la suerte de contar con ellos en cada momento, tengo la suerte de contar con su comprensión y su cariño. GRACIAS

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz