15 de febrero de 2017

nina-regando-flores-de-corazon

Buenas noches:

Ha sido un día tranquilo en el que sólo he salido para llevar a Elba al médico -todo bien-. La vida va poniendo cada cosa en su sitio y a cada uno en su lugar y eso es lo bueno que tiene el paso del tiempo, que es sabio y el más honesto de los jueces.

Hoy ha hecho mucho frío por la tarde, por lo que me ha costado un poco caminar. Pablo me dejó cerca del médico para ir a recoger a Elba pero no justo en la puerta sino a una manzana y me costó mucho llegar, hice el camino por donde él me había dicho pero no me sirvió de nada, me perdí, me agobié y al final llegué. La niña está bien aunque tendrá que ir algunas veces más.

Hoy me han picado los ojos todo el día, como si me estuvieran quemando. Me siento cansada; cansada de haber estado viendo ayer hasta muy tarde cómo la oruga se transformaba en mariposa; cómo levantabas piedras y salían los gusanos que estaban agazapados debajo, pero creo que ya no encuentro más piedras en casa, creo que la limpieza fue a fondo.

Las nuevas experiencias nos hacen crecer de manera exponencial haciéndonos cada vez más maduros, más fuertes y más creyentes de nuestros convencimiento. Las nuevas experiencias nos enseñan que sigue habiendo dos  caminos, el del bien y el del mal, pero siempre en función de quién lo mire. Seguramente no todos seremos tan buenos ni todos tan malos. Seguramente todos hayamos cometido errores. Seguramente todos vayamos en el barco que pensamos que tenemos que ir; pero para mi lo importante es intentar ayudar a las personas que, como yo, padecen de esta enfermedad tan traicionera, tan ladrona y tan injusta que nos hace ser quienes no queremos ser, y no nos deja ser quien un día fuimos. Seguramente alguien encuentre la causa y el remedio y todos dirán: coño, que injustos fuimos con los enfermos de fibromialgia al no creerlos y al no investigar antes para que pudiéramos ayudarlos!!!

En fin, soñar es gratis. Yo lo único que puedo hacer es ofrecerme a seguir ayudando a quien quiera ayuda, seguir motivando a quien necesite motivación y seguir caminando hacia el camino que yo entiendo como buenos, que no son ni más ni menos que los valores que me enseñaron desde pequeña todas las personas que se encargaron de mi educación y los valores que me enseñan mis hijos.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para que podamos ayudar a más personas.

María Díaz