22 de febrero de 2017

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Buenos días:

Creo que hace días que no escribo algo personas, pero ahora no me acuerdo si es así o no. Hoy voy a hacerlo a pesar de las personas que se quejan porque lo hago, cuando sería más sencillo no leerme y punto.

El día ha amanecido hoy lluvioso y frío, pero ahora la lluvia ha cesado aunque el frío persiste. Hoy me he levantado con mucho dolor, llevo así varios días,el lunes era un ovillo acostada en el sillón sin moverme a penas, lloraba y lloraba sin obtener respuesta a mi dolor o a mis pensamientos que no paraban de decirme que no iba a salir de ese estado de tristeza, de desolación y de ansiedad en el que me encontraba. Pablo llegó y, al verme así, decidió que no iba a trabajar por la tarde y que se quedaba en casa conmigo para intentar que pasara esa angustia acompañada -les aseguro que fue mucho más tranquila la tarde y, aunque con mucho dolor, me sentía mejor.

Ayer por la mañana fui a ver a la psicóloga de Afigranca; me sentía muy cansada, desanimada y desorientada, por lo que no fue fácil hablar con ella y sentí miedo al salir a la calle para ir a la oficina de Pablo, por lo que lo llamé y, como también él estaba liado, decidí coger un taxi e irme a casa a simplemente estar. Por la tarde me armé de valor y, en un intento de acercarme más a Pablo, fui con él a buscar a las niñas después de comer. Al llegar a recoger a Inés, resultó que había vomitado y que se sentía mal, por lo que hoy no ha ido al colegio y puedo disfrutar de ella aquí en casa. Después recogimos a Elba que en todo el trayecto se portó como una madre con Inés, ya que volvió a vomitar y ella le puso la bolsa, la limpió y todo; es una verdadera maravilla de niña, va a ser una adulta tan especial….

Como les contaba hoy he amanecido con mucho dolor y llevo días que me levanto pero no consigo despertarme hasta una hora después. Voy haciendo las cosas de forma mecánica pero sin ser consciente de lo que realmente estoy haciendo. Los ojos me duelen muchísimo desde hace días; duele, pican, es una auténtica incomodidad parpadear o tenerlos abiertos. Me molesta mucho la luz y los sonidos altos. Sé que estoy mucho más sensible que otras veces, no sé, estoy muy incómoda y muy dolorida. Mi cuello se resiente a ratos por tenerlo aguantando la cabeza sin apoyarla. Las manos siguen inflamadas y los dedos confunden las teclas intentando escribir en otro idioma, uno que no soy capaz de entender porque se mezcla con el castellano que quiero escribir yo. Pero no importa, a pesar de todos los inconvenientes que me estoy encontrando, quiero seguir escribiendo, quiero seguir ayudando, quiero seguir respondiendo con gratitud a las personas que han confiado en mí y que siguen cada día lo que escribo y lo que publico con todo el amor que puedo.

Voy a reiterar el orgullo que siento por haber encontrado un equipo de trabajo tan maravilloso y desinteresado como el que he encontrado, Manoli Rodríguez, Erica García y Mont, que es la última adquisición del equipo y que se ha fusionado muy bien en él y ha cuadrado de manera excepcional con el resto de compañeras respetando sus diferencias y compartiendo su sabiduría en esto de la ayuda que ella lleva mucho tiempo dando. Chicas, muchísimas gracias por estar, por trabajar tan duro y por existir y permanecer en mi vida.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz