24 de febrero de 2017

durante-anos-he-esperado-que-mi-vida-cambiara-pero-ahora-se

Buenas tardes:

Hoy he encontrado este artículo en La Mente es Maravillosa escrito por Alicia Garrido, donde se habla de la importancia de poner límites en las relaciones que tenemos los humanos, ya sea con una pareja, con un superior o con un amigo.

Sabemos que no es fácil, porque en ocasiones hay personas que utilizan las faltas de respeto como bromas humillantes a la que si ponemos alguna queja, dirán que somos demasiado susceptibles, pero en realidad, es muy importante hacerlo, decirle a las personas por dónde no pueden pasar, dónde está el límite que para cada uno es inaccesible y por el que no dejamos entrar a nadie, ya que nos daña o nos humilla. Leamos el artículo y después nos vemos.

 “Alicia Garrido Martín 23, febrero 2017 

Si te faltan al respeto, pon límites y protégete de las agresiones (directas o indirectas). No hemos venido a este mundo para soportar agresiones (por muy veladas que sean estas), y menos aún cuando no hemos hecho nada para merecerlas. Piensa que no podemos controlar el comportamiento de todas las personas, pero sí podemos aprender a establecer límites y consecuencias cuando alguien los traspase.

Hemos llegado a normalizar la falta de respeto como algo que forma parte, sobre todo, de las relaciones de poder. Como si fuera una base tolerable en las relaciones entre personas de “diferentes niveles de una jerarquía”. Nos excusamos y excusamos a los otros. “Bueno… es tu jefe, no te queda otra que aguantarlo.”, “A ver… no esperes que te vayan a tratar bien si has llegado nuevo a ese trabajo”, y un gran etcétera…

La línea que separa lo que es tolerable y de lo intolerable se vuelto borrosa, como si fuera un trazo a lápiz sobre el que hemos pasado repetidas veces el dedo. Por otro lado, cada uno tiene la capacidad y la obligación de poner sus propios límites. No obstante lo que sí es cierto es que en muchas ocasiones nos encontramos a nosotros mismos dudando si algo ha sobrepasado los límites del respeto en una relación, o no.

Los límites te protegen de las faltas de respeto

Por ello es fundamental dejar claro qué vamos a tolerar y qué no vamos a tolerar en una relación. Con nuestros amigos, con los conocidos, con los compañeros de trabajo, con la familia… Hagamos un esfuerzo por ser escuchar las señales de nuestro cuerpo cuando alguien está sobrepasando la frontera.

Cuando el respeto hacia nosotros está siendo violado. Nuestro cuerpo es sabio y siempre nos avisará de ello. Escucharle y ser conscientes de él es nuestra tarea.

En las relaciones humanas nadie es superior a nadie. Todos somos diferentes y desempeñamos actividades diferentes, pero nadie es “humanamente superior” a nadie. Por tanto si permitimos que alguien nos dañe o nos hiera no deberíamos pensar la superioridad es una razón válida.

Aquello que no existe, no puede ser una razón. Además, que exista no implica necesariamente que lo sea.
Compartir

Por esta regla de tres todas las personas “superiores” a nosotros tienen el derecho de herirnos y dañarnos. Si nadie es superior a nadie, entonces quizá sea bueno que te plantees hasta qué punto le estás dando ese poder TÚ mismo. Ese poder que otro de partida no tiene.

Nos encontramos dando poder a determinadas personas para herirnos, y hacernos sentir mal. ¿Cómo? Asumiendo su falta de respeto como algo natural, como algo que le permitimos. Como algo que le dejamos hacer. Te dejo entrar en mi castillo y además te dejo que hagas con él lo que quieras.

Si no ponemos límites estamos permitiendo al otro que nos dañe

Hay muchas maneras en las que dejamos que los otros se sobrepasen y en las que les mandamos señales para “invitarles” a hacerlo. Por ejemplo, cuando alguien nos ha hecho sentir muy incómodos con algún comentario referido a nosotros. En vez de hacerlo saber, callamos y lo silenciamos. Lo guardamos en nuestra particular mochila de reconres guardados. Así, convertimos su falta de respeto en veneno para nosotros.

A la vez, consintiendo una conducta le decimos le mandamos un mensaje claro al otro: en el futuro es probable que la volvamos a consentir. De alguna manera es como si indirectamente le estuviéramos diciendo “puedes faltarme el respeto si así deseas, te dejo hacerlo”.

En cambio podemos plantearnos si esto nos hace sentir cómodos con nosotros mismos, si callar con el cuerpo y la palabra nos ayuda a mejorar nuestras relaciones…

Muchas veces sonreímos o “corremos tupidos velos” para evitar ser honestos con nuestros límites y hacérselos ver al otro. No pasa nada por hacerlo, de hecho muchas veces se trata de una cuestión supervivencia.

Otra razón por la que callamos es porque nos sentimos muy torpes siendo asertivos. Pisamos tan poco ese campo que muchas veces nuestro mensaje de censura por la conducta observada es muy poco claro. No pasa nada, con la práctica irás aprendiendo, lo importante es que te pongas a ello.

No te engañes, no mereces que nadie te falte al respeto

Aunque aguantar una falta de respeto en un determinado momento sea una cuestión de “supervivencia”, no significa que la inmensa mayoría lo sean. Si alguien nos está faltando al respeto con frecuencia hemos de plantearnos si lo estamos “aceptando” para poder “sobrevivir” o porque no somos capaces de poner nuestros limites y no nos valoramos ni queremos lo suficiente.

No merecemos que nadie nos falte al respeto gratuitamente y sin ningún fundamento. Así, si no lo mereces, plantéate si es mejor cargar con el dolor y con una sonrisa cambiar de tema o asumir que han transgredido tus límites. Tú puedes hacer mucho por recuperar tus límites y mostrarlos auténticamente cuando sientas que están siendo violados.

Sin duda es todo un reto, y exige un cierto esfuerzo si no estás acostumbrado a hacerlo, pero merece la pena. Merece la pena RESPETARSE A UNO MISMO, más que dejar que los otros nos falten al respeto para mantener su “aprecio” hacia nosotros.

Se trata una vez más de autocuidado y amor propio. Un reto para encontrar la felicidad en esta sociedad de macabros señuelos. Así, como la vida no es estanca y además y sobre todo es tuya…¡tú puedes elegir respetarte cuando otros no lo hagan!”

Bueno, después de leerlo, debemos tener en cuenta un par de cosas que a mi por ejemplo, me hacen no estar del todo de acuerdo con Alicia. No llego a entender lo de la falta de respeto por supervivencia, no creo que eso pueda suceder, aunque seguramente sea porque no creo haberme visto en esa situación; y tampoco creo que, como dice el mismo, “Así, si no lo merece….” Cómo que si no lo merece; nadie se merece una falta de respeto, nadie la merece.

Bien es cierto que en las relaciones humanas se dan con mucha facilidad, sobre todo en las relaciones donde hay alguna de las partes dominante sobre la otra como pueden ser parejas descompensadas, jefes empleados, familiares; En esos casos es muy difícil poner las cosas en su sitio por lo que hay que hacerlo desde el principio para no dejar engrandecer al dominante de la relación y que haya después que cambiar la situación violenta de una manera más dura.

Muchos enfermos de fibromialgia han sufrido situaciones de abuso y de faltas de respeto porque, muchas veces, la fibromialgia es también un círculo vicioso entre malos tratos etc, y repito, muchas veces, lo que no quiere decir que se den en todas las situaciones, pero muchas ocasiones me he encontrado con enfermos que me comentan la faltas de respeto que han tenido que aguantar en diferentes relaciones en sus vidas y el factor común con el que se han encontrado es con la enfermedad de fibromialgia.

Sabemos que no es la única razón y ni si quiera sabemos si es una razón, lo que sí sabemos es que cualquier persona sumida a un estrés, ya sea emocional o físico, continuo puede desembocar en una enfermedad llamada fibromialgia, muy conocida por los lectores de este blog.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.