06 de marzo de 2017

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Buenas tardes:

Espectacular artículo de La Mente es Maravillosa escrito por Edith Sánchez y publicado el 28 de febrero de 2017. En él nos enseña a reaccionar cuando nos encontramos a alguien en un estado psicológico poco estable producido por un trauma recibido en ese momento.

Partiendo de la base de que no somos psicólogos, debemos entender que si reaccionamos de manera adecuada, esa persona tiene más posibilidades de calmarse y de poder vivir su situación traumática de forma acompañada y con una escucha que también hay que aprender a dar.

Este artículo es obligatorio enseñar a los familiares de personas que se encuentren con cualquier enfermedad o en cualquier situación complicada de la vida. Si lo leemos atentamente nos encontraremos con una sorpresa muy agradable para mi:

” Edith Sánchez 28, Febrero 2017 

Los primeros auxilios psicológicos son necesarios en diferentes situaciones. Por ejemplo, se requieren cuando sucede una catástrofe, cuando una persona es víctima de un hecho atroz o cuando se desata una crisis incontrolable. Igual que sucede con los primeros auxilios físicos, es aconsejable que conozcamos los principios básicos de la atención psicológica de urgencia.

Por supuesto, los profesionales de la salud mental son quienes están capacitados para prestar primeros auxilios psicológicos, en un sentido estricto. Pero en ocasiones la situación nos pide que actuemos con rapidez y el psicólogo va a tardar un rato en llegar. De ahí que sea importante contar con algunos elementos para saber cómo actuar.

“Saber para prever. Y prever para proteger”

-Alfredo Pérez Rubalcaba-

Los primeros auxilios psicológicos tienen como objetivo reducir la angustia emocional que producen los eventos traumáticos. Apoyar a los seres humanos para que se reencuentren con su capacidad para afrontar los hechos. Prestar un soporte inicial para que la experiencia no se torne devastadora.

Principios básicos de los primeros auxilios psicológicos

Para prestar los primeros auxilios psicológicos a alguien que los necesita debes conocer los cinco principios pilares en los que se basan. Obviamente este tipo de intervenciones solo deben hacerse si no hay un profesional competente a mano. Pero, en cualquier caso, son válidos para poner un límite a los efectos traumáticos en el afectado. Estos cinco principios son:

  • Permitir la libre expresión. No intentemos centrar su discurso en lo que ha sucedido, dejar que se exprese del modo que quiera. No se trata de una conversación, ni siquiera es imprescindible que comprendas su discurso. Lo que el afectado necesita la mayoría de las veces es sentir que estás cerca.
  • La escucha responsable. El afectado no necesita consejos, ni mucho menos sermones. Si no eres un profesional de la salud mental, lo mejor es limitarte a escuchar y a intervenir solamente estimulando que el otro se exprese. No es el momento de mostrarse directivo, solo de acompañar.
  • Transmitir aceptación. Debes estar listo a aceptar todo lo que el afectado quiera decir. Puede ser que incluso haga afirmaciones descabelladas o que exprese sentimientos que no se corresponden con la situación. Dile que no está loco por no sentir miedo cuando ha ocurrido una catástrofe o tristeza cuando ha perdido un ser querido.
  • Propiciar confianza y empatía. Hazle saber al afectado que puede contar contigo, que estás ahí para apoyarlo y ayudarlo. Sobre todo, que tu intención no es juzgarlo, o juzgar los hechos, sino darle soporte.
  • Proporcionar información. Es importante que te pongas a su disposición para conseguir toda la información que en ese momento necesite. Ya sea revisar listas de heridos o su propio parte médico. Hasta que llegue un profesional es mejor que seas tú y solo tú, o la persona que esté prestando los primeros auxilios, el que haga de canal de comunicación entre la persona y el mundo.

El protocolo de los primeros auxilios psicológicos

Así como hay unos protocolos definidos para prestar primeros auxilios físicos, también existen esas rutas a seguir en el caso de una emergencia psicológica. Los pasos que se deben llevar a cabo no han sido establecidos de manera arbitraria. Son el resultado de la experiencia de profesionales que han dedicado sus esfuerzos a estudiar los efectos de diferentes tipos de intervención en situaciones de emergencia. El protocolo a seguir es el que te presentamos a continuación:

  • Establecer contacto y acercamiento. Incluye presentarte (si no conoces al afectado), decir por qué estás ahí, invitar a la persona a sentarse y garantizar que haya cierta privacidad.
  • Ofrecer seguridad y alivio. Primero que todo, debes ofrecer seguridad física. Esto es, verificar que la persona está fuera del alcance de la amenaza. Enseguida, debes informar de qué es lo que vas a hacer. Después, asegurarte de que la persona se sienta cómoda y que no presente una alteración física que requiera atención, o brindársela de algún modo, si la requiere.
  • Estabilizar. Nuestro objetivo va a ser que la víctima no cierre todas las vías de comunicación y deje un canal abierto, por pequeño que sea. Si la persona está muy agitada, pídele que te mire y te escuche. Muéstrale la ruta de ayuda que vas a seguir. Alienta a la persona para que haga ejercicios de respiración hasta que consiga un poco de calma.
  • Recopilar información. Se trata de preguntarle al afectado cómo se siente, qué quiere y qué necesita. Dale tiempo si no quiere hablar. No lo presiones. Simplemente hazle saber que estás a su disposición. Indaga sobre su condición médica, piensa que muchos afectados en estado de sock no solo han desconectado del exterior sino que también son incapaces de sentir el dolor que en otras condiciones, con los mismos daños físicos, sentirían. También es frecuente que, al ver un despliegue tan enorme y ser conscientes de la demanda que existe de ayuda médica, no se atrevan a solicitarla por iniciativa propia.
  • Ofrecer asistencia práctica. Con base en la información recopilada, diseña un plan de acción básico y actúa. Esa acción básicamente contactar con los servicios a los que debe acudir el afectado, tomar nota de sus necesidades y responder a las que sea posible.

Los primeros auxilios psicológicos contribuyen a que una situación de crisis no tenga efectos más graves de los que ya ha producido. Tu principal tarea, sin duda, es lograr que la persona afectada consiga la asistencia de un profesional. Tu labor se limita a un “mientras tanto” y así debe ser ejecutada y comprendida. La clave está en servir de enlace.

 

Lo han leído atentamente? Entonces sabrán a qué sorpresa me refiero, no? Este artículo viene a definir clara y rotundamente lo que se está proponiendo desde la Red de Ayuda y Apoyo que estamos tejiendo con los enfermos de fibromialgia. Pretendemos que todos los que participamos en ella seamos capaces de prestar primeros auxilios psicológicos ante situaciones de crisis, siempre teniendo muy en cuenta que NO SOMOS PSICÓLOGOS.

Realmente me encanta tener esta joya que es de lectura obligada para cualquiera que quiera ayudar a alguien a salir de un momento complicado o a esperar la ayuda preparada. Somos personas con muchos problemas, los fibromiálgicos estamos enfermos y tenemos muy poca comprensión, por lo que tenemos que buscar dicha comprensión entre los que pasan lo mismo que nosotros, pero también tenemos que saber ayudar al que viene con una crisis momentánea. Es fundamental.

En el artículo se nombra nuevamente la palabra empatía. Ya dije en una ocasión que desde mi punto de vista, la empatía era la palabra que podría salvar al mundo, a la humanidad y a los seres vivos en general. Este artículo no se refiere a otra cosa que a saber empatizar con lo que le está sucediendo a la persona que se encuentra en este momento en crisis. Es saber ponerse en su lugar, abrir bien los oídos y actuar en base a las necesidades que esa persona tiene. Es ser humano, es querer al semejante, es ser consciente del sufrimiento del otro -teniendo bien en cuenta que el sufrimiento es del otro- para poder socorrerlo.

Por qué digo que tenemos que tener bien en cuenta que el sufrimiento es del otro? muy sencillo. Si no nos queda claro que el sufrimiento es del otro podremos cometer dos errores: El primero será que, en vez de escuchar y hacer lo que la otra persona necesita, actuaremos como nosotros hubiéramos necesitado en una situación semejante; y el segundo es que si no somos capaces de darnos cuenta de que el sufrimiento es del otro, lo haremos nuestro y, la tercera vez que ayudemos a alguien, tendremos la crisis de ansiedad nosotros y tendrán que socorrer a nosotros.

Nuestra higiene mental nos debe hacer saber que no debemos sufrir por esa persona; podremos compadecernos, pero nunca hacernos con su dolor. Si no somos capaces de llevar esto a cabo, es mejor que no nos dediquemos a la ayuda, porque tarde o temprano nos va a pasar factura y entonces seremos nosotros los que nos veremos metidos en un problema. Esto no significa que no debamos ser compasivos, claro que nos compareceremos de las personas a las que ayudamos, somos humanos y la compasión es la que va a hacer que nos decidamos a ayudar en algo tan maravilloso como la Red de ayuda que estamos creando.

Gracias por leerme, les mando besos y abrazos de algodón rogándoles que compartan para poder ayudar a más personas.

María Díaz